domingo, 30 de diciembre de 2012

Novela. Capítulo 2.

Empezamos a hablar sobre los planes que teníamos y sobre las cosas que podríamos hacer. Entonces decidimos ir al bosque a hacer una acampada como en las películas, pero en la realidad. Una vez en el bosque, dejamos nuestras cosas y descansamos después del largo camino.Hasta que Andy, como siempre, decidió romper el silencio.

-Chicos, no seáis tan vagos, no hemos venido aquí para dormir. Tíos, estamos en un bosque, podemos hacer mil cosas. ¿A qué esperáis para ir a buscar leña para hacer una hoguera?
-Andy tiene razón. No hemos venido aquí para hacer el vago, y mucho menos para dormir-dije yo con tono defensor y responsable.
-Va, no seáis aguafiestas. Dejadme descansar un poco más y iremos a buscar leña-dijo Eloi con tono irónico y a la vez sarcástico.
-Eloi, no seas tan vago-dijo Susana en tono burleta.
-¿Por qué no vais tú y Susana a buscar leña mientras yo y Queily preparamos la comida que hemos traído?
-De acuerdo, eso está hecho. ¿Qué dices tú, Eloi?-dijo Susana decidida.
-Me parece bien, ya dormiré en casa. Ahora toca divertirse-dijo Eloi entusiasmado mientras se levantaba.
-Además, Queily se lo pasará genial conmigo, ¿verdad que sí?-dijo Andy con tono atrevido.
-Claro, más faltaría-dije yo mientras reía con picardía.
-Vamos a ver si encontramos leña en este inmenso bosque. Nos vemos luego-dijeron Eloi y Susana mientras se marchaban.
-Pues nos hemos quedado solos, Queily.
-Sí, eso parece. ¿Te molesta?
-No, al contrario. Me alaga.
-Oh, qué simpático.
-No lo dudes-dijo Andy con una mirada intencionada.
-No lo haré. Será mejor que empecemos a preparar las cosas antes de que lleguen Susana y Eloi.
-Sí. Pero chica, no tengas tanta prisa. Este día lo recordarás durante toda tu vida. Será inolvidable, ¿así que por qué no hacer algo especial?-dijo Andy como si quisiera decirme algo con todo eso, como si me escondiera el motivo por el cual había aceptado tan fácilmente la propuesta de quedar los cuatro.
-¿Y qué es eso tan especial que quieres hacer?
-Ya lo verás. No te adelantes a los acontecimientos-dijo Andy guiñándome el ojo.
-¿Qué has traído para comer?
-He traído un poco de todo. Patatas de bolsa, coca cola, agua, macarrones con tomate, y pica pica.
-Bien, has venido preparado por lo que veo.
-Por supuesto. ¿Y tú qué has traído?
-He traído una variedad de cosas por si a alguien no le gustaba algo. Bebidas, fruta, tortilla de patatas, frutos secos, algo para picar, y cuatro trozos de pizza.
-Uh, me sorprendes. Así me gusta. Pensaba que traerías ensalada, comida sana, etc y todas esas cosas que coméis las tías para estar tan buenas. Las que lo estáis, claro.
-Va, no seas tan pelota. No te favorece en absoluto-dije yo algo pasota por su último comentario.
-Sé que en el fondo te gusta que lo sea.
-Ya claro, pero muy en el fondo.
-Eso habría que verlo, señorita-dijo Andy guiñándome el ojo.
-Dejemos el tema.
-¿Por qué? Te incomoda el echo de que llegues a sentirte tan alagada que llegues a hacer algo de lo que te arrepientas por el resto de tu vida?
-No, no es eso. Simplemente tenemos trabajo. Así que deja de hacerme la pelota como si realmente te importara mi reacción.
-Uh, vale, vale, no me pegues.
-No soy violenta, sólo uso la fuerza si es realmente necesario y no tengo otra opción mejor.
-Oh, eso me gusta.
-Me alegra que te guste eso de mí, entonces. Va, sigamos con el trabajo-dije yo mientras sacaba la comida de las mochilas.
-De acuerdo-dijo Andy mientras me ayudaba.


-Por fin, ya hemos encontrado la leña. Ya era hora-dijo Eloi reventado después de haber caminado tanto.
-Ya ves, empezaba a creer que nunca lo conseguiríamos-dijo Susana.
-Lo mismo digo-dijo Eloi riendo.
-Por cierto, ¿dónde estamos? Me da la sensación de que estamos muy lejos de donde están Queily y Andy.
-Hostia, creo que nos hemos perdido.
-Mierda, ya decía yo. ¿Y ahora qué hacemos?-dijo Susana algo preocupada.
-Provemos de llamarlos.
-De acuerdo, me parece bien.
-Mierda, no hay cobertura. Debemos estar muy lejos. Será mejor que nos quedemos aquí hasta mañana, ya se está haciendo de noche-dijo Eloi sonriendo como si no le importara en absoluto pasar la noche junto a Susana, los dos solos...
-Sí, será lo mejor.


Mientras tanto, Andy y yo...

-Vale, pues esto ya está. ¿En qué piensas?
-En nada que te importe.
-Va, no seas así, seguro que me incumbe. ¿Pensabas en mí?
-Te equivocas. Tengo cosas mejores en las que pensar.
-Uh, ¿como por ejemplo?
-No te lo pienso decir.
-Qué mala eres, así me gusta.
-Puede que lo sea, pero a ti no debería importarte.
-Pues tal vez sí me importa, quién sabe.
-Lo dudo.
-Pues no dudes tanto. Es cuestión de que estés un poco más atenta y lo verás todo mucho más claro-dijo Andy mientras me guiñaba el ojo.
-¡Deja de provocarme! No quiero seguir con esto...
-Oh, ¿te estoy empezando a gustar?
-No es eso, y lo sabes.
-No, no lo sé, por eso lo pregunto.
-Pues no tengo porqué contestar.
-¿Y si te doy algo a cambio?
-He dicho que no, y es que no.
-Me encanta cuando te pones así.
-Dudo que lo digas en serio...
-¿Te preocupa el echo de que te ilusione sin ni siquiera sentir algo por ti?
-Lo sabes de sobras. No hace falta que me lo preguntes. Tú mismo ya sabes la respuesta.
-¿La resputa a qué?
-La respuesta a lo que siento...
-¿Qué sientes?
-Joder, no me hagas decirlo. Ya lo sabes. Sino no harías todo esto...
-¿Crees que hago todo esto porque me gustas?
-No. Ya sé de sobras que no sientes nada por mí.
-¿En serio? ¿Estás segura?
-No, no lo estoy. Pero ya no sé qué más pensar, después de todo eres tú, Andy...
-¿A qué te refieres?
-A que eres tú, el que siempre le hace la pelota a todas las tías que considera guapas o con las que tiene confianza, el mismo que siempre está ligando con todas y a todas partes, el que vive sin ataduras, el que no quiere nada con nadie si tiene que ser para un largo tiempo. El que sólo piensa en sí mismo...
-¿De verdad piensas eso de mí?
-No es que piense eso, es que es lo que demuestras con tu actitud pasota.
-Pues te equivocas. Te sorprendería saber lo que realmente pienso de ti.
-¿Ah sí? Entonces dime, ¿qué piensas de mí?


-Pues aquí estamos-dijo Susana algo tímida.
-Susana, tengo que decirte algo...-dijo Eloi sonrojándose.
-Dime, te escucho.
-Me gustas, llevo mucho tiempo sintiendo algo muy fuerte por ti... No dejo de pensar en el día que pueda llegar a besar tus labios, en el día que pueda llegar a estar contigo, junto a ti. Nunca pensé que llegaría este momento, pero es ahora o nunca. Dudo que vuelva a tener otra oportunidad como esta. Este es el momento perfecto para confesarte mis sentimientos, te quiero, y no sabes cuanto...
-Dios, ¿lo dices en serio?... Me acabas de dejar sin palabras, en serio. Aún no puedo creérmelo  me cuesta creer que esté aquí contigo, a solas, en un bosque y a media noche, en serio, no sabes cuanto me alegra saber esto...
-¿De verdad? Me alegro. Entonces, ¿qué dices al respecto de los que siento por ti?
-La verdad es que nunca nadie me había dicho algo tan bonito, puede que no sea la declaración más bonita del mundo, pero sí la más especial para mí. Porqué es tuya, y con eso me vale. Siento lo mismo por ti, me gustas des de hace tiempo, no sabía cómo decírtelo, pensé que nunca llegaría a tener el suficiente coraje para decírtelo. En serio, ahora mismo me siento la persona más feliz del mundo.
-Yo ahora mismo estoy en shock... Pero eso no me impedirá ser la persona más feliz del mundo ni que sea por unos instantes-dijo Eloi justo antes de besarla.


-¿En serio quieres saber lo que pienso de ti?
-Sí. Quiero saberlo.
-Entonces te lo diré. Pero prefiero decirte lo que siento. Ahí va.
-Te escucho...
-Pienso que eres una chica increíble, que nunca antes había conocido a alguien que fuera tan especial para mí, nunca pensé que llegaría a sentir esto por alguien, porque como has dicho parece que sea el típico que va ligando con la primera tía que se le pone por delante. Pero esto no es así. Al menos no desde que te conocí de verdad. Tengo que reconocer que al principio pensé que serías como las demás chicas, que odian a todos los chicos, que dicen que todos somos iguales, que no valemos la pena. Pero cuando te conocí de verdad empecé a cambiar de opinión, me dí cuenta de que no eres la típica chica pija ni la típica chica borde o creída. Sino que tú eres diferente, que tú nunca dices que todos los tíos son iguales, que siempre dices que hay excepciones y que hay algunos que sí que valen la pena. Tú nos entiendes siempre que sea razonable hacerlo, tú no juzgas sólo porque seamos tíos, tú necesitas algo más creíble para poder juzgar a alguien. Eres la clase de persona que siempre quise conocer, porque haces que me sienta la persona más especial del mundo cuando hablo contigo, porque me encanta cuando te hago enfadar o cuando te pones a la defensiva cuando crees que intento juzgarte. Porque simplemente me encantas, me gustas mucho, y sólo me queda decir una sola cosa. Te quiero.
-...
-¿Qué ocurre?


Pusimos un mantel que trajo Susana para poner encima la comida. Dejamos algunas cosas por si a caso, sólo cogimos la tortilla de patatas, las bebidas, y los macarrones. Al ver que se estaba haciendo tarde y que Susana y Eloi no volvían de recoger leña me empecé a preocupar. Me preocupaba el echo de que Andy me hiciera hacer algo que no quería. Me estaba haciendo demasiado la pelota. ¿Y si yo acababa por rendirme y dejarme llevar por la situación?

Mientras tanto, en la otra punta del inmenso bosque alejados de nosotros... 
Susana y Eloi se habían estirado en la hierba mientras hablaban.


Mientras tanto, yo y Andy...

-Me acabas de dejar sin palabras, no me puedo creer que sientas todo eso por mí, que realmente todo lo que me decías tenga un porqué. En serio, eres increíble. Me encantas. Eres todo lo que pensé que nunca encontraría, antes de conocerte pensé que tal vez me equivocaba al decir que no todos los tíos sois iguales, y ahora puedo estar completamente segura de ello. Tú vales muchísimo, en serio, eres pff... Me gustas mucho, y a pesar de que discutamos y todo eso, eso aún me encanta más, porque son esas peleas que acaban genial. Y me encanta cuando me dices todas esas cosas que hacen que me vuelva loca. Te quiero.
-Dios, me encantas. No puedo soportar tantas emociones, dios...
-Y tú a mí. No sabes cuánto-dije yo sonrojándome.
-No puedo con esto. Necesito hacerlo.
-¿El qué? ¿De qué hablas?
-Ven aquí. No aguanto más-dijo Andy mientras me agarraba de la cintura y me llevaba a su lado.
-¿Qué quieres?-dije yo desconcertada.
-Te quiero a ti. Nada más-dijo Andy justo antes de besarme y de dejarme alucinada.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Novela. Capítulo 1.


Me encontraba estirada en mi cama, pensando y reflexionando sobre todo lo que me rodea, sobre mis problemas, sobre mi vida, sobre mis pensamientos, sobre mis inquietudes, sobre mis miedos, sobre todo aquello que me envuelve día a día. No podía pensar en otra cosa, mi mente recorría todos esos momentos tan y tan perfectos, y a la vez tan reconfortantes. La idea de saber que él no siente lo mismo por mí, me cambió completamente, el saber que yo para él soy una gran amiga, pero nada más. Tal vez fui ingenua al pensar que él algún día pudiera llegar a sentir lo mismo por mí, las ilusiones nos acaban rompiendo el corazón queramos o no, porque con el tiempo se convierten en desilusiones, y eso luego no hay quien lo arregle. Pero esto es así, y no hay más. No puedo cambiar sus sentimientos ni los míos, porque son así, solo el tiempo los cambia, así que aquí estoy, una vez más pensado en él.

A veces me pregunto, ¿qué hice mal? ¿Qué hice para merecer esto? ¿Por qué todo es tan complicado? ¿Por qué no podía gustarle yo también a él? ¿Por qué todo tuvo que terminar tan pronto? ¿Qué pensará él de todo esto? ¿Realmente se habrá sentido atraído por mí alguna vez? Lo dudo. ¿Habrá sentido pena o rabia hacia mí? La verdad es que no lo sé, ni yo misma podría responder a todas esas preguntas, sólo podría hacerlo él, o quién sabe, tal vez ni él sea capaz de responderlas. Lo único de lo que puedo estar realmente segura, es de que le importo, de que me quiere como amiga, y que a pesar de todo lo que ha pasado, sigo importándole, no sé si más o menos, o si le sigo importando lo mismo, sólo sé que le importo, y es eso lo que me satisface tanto. El simple hecho de importarle me hace sentir feliz, importante, e especial. No hay nada más que añadir. Pero entonces recuerdo que tal vez no fue culpa de ninguno de los dos, sino que el destino no quería que estuviéramos juntos.

Justo cuando creía que nada cambiaría fue cuando sonó el timbre. Ahí estaba ella. Una de mis amigas más leales, y así es. Ella no es de esas amigas que te abandonan a la mínima que tienes un problema, es de esas que siempre está dispuesta a escucharte, a aconsejarte o a ayudarte. Y sobretodo a reír contigo. La recibí con una gran sonrisa como hago siempre.
-¡Hola Susana! ¿Cómo estás?
-¡Hola! Muy bien, ¿y tú?
-Pues la verdad es que no lo sé. No paro de pensar en él. Paso de estar más animada del normal a estar muy seria. En serio, no me entiendo.
-Pues deberías saberlo. No puedes permitir que pensar en él te haga estar así. Ya sabes que le importas, sólo falta que tú des el paso para poder ser feliz incluso sabiendo que él no siente lo mismo por ti.
-Pero es que es muy fácil decirlo, no hecho de menos eso, hecho de menos la manera en la que me comportaba cuando hablaba con él, la felicidad que me causaba, la emoción que irradiaba cada vez que me decía algo bonito...
-Pero tía, que no todo siempre puede ser como queremos, que la vida es así. Que un día te hace la persona más feliz del mundo y al día siguiente parece que ni existas. Ni tú ni nadie puede cambiarlo. Forma parte de la vida.
-Pero que no es eso. Que yo aprecio muchísimo que siga hablándome, y que sigamos hablando como lo que somos realmente, como amigos. Pero no es eso lo que me deprime. Me deprime el echo de saber que una vez más he acabado tragándome mis propias ilusiones, que de lo único que me ha servido esto es para comportarme de una manera que ni yo misma entiendo.
-¿Te preocupa el echo de que no vuelvas a ser la misma después de todo lo que ha pasado?
-Sí. Yo siempre soy alegre y casi siempre estoy animada. No suelo deprimirme mucho, sólo cuando realmente no aguanto más, o cuando siento tanta impotencia que ni yo misma me puedo controlar. Pero ahora no, últimamente parezco una montaña rusa. Cuando me río, me río mucho, pero cuando no, estoy muy seria. Cuando yo no soy nada seria.
-Bueno, tú ya sabes que me tienes a mí y a la gente que te quiere para superar esto y volver a ser la misma de antes. Además, recuerda eso que dices siempre. A él no le gustaría verte así, y mucho menos sabiendo que él es el motivo. Por favor, sonríe, sé la de siempre. Tú siempre has sido la que nos ha sacado una sonrisa aunque no tengamos ganas, has sido la persona que todo el mundo quisiera conocer, pero tú nunca lo valoras lo suficiente. En serio, no te comprendo. Él tal vez no sienta lo mismo por ti, pero no dudo que le gustaría que así fuera para que no sintieras así. Recuerda que le importas, que no habéis perdido el contacto. Por favor, vuelve a ser la chica alocada y risueña que siempre logra sacar una sonrisa a todo el mundo con tan sólo una palabra o una frase. Por favor.
-No te prometo nada, pero lo intentaré. Por cierto, ¿cómo te va con Eloi?
-Pues la verdad es que bastante bien. No nos vemos mucho, pero siempre que nos vemos nos va muy bien, y hablamos bastante.
-Oh, no sabes cuanto me alegra oír eso.
-Gracias-dice mientras se sonroja.
-¿Sabes qué? Podríamos quedar un día tú, yo, Andy, y Eloi. ¿Qué te parece?
-La verdad es que es una muy buena idea. Me encantaría, la verdad.
-Vale. Entonces ahora les llamamos y les decimos de quedar-cogiendo el teléfono y marcando el número de Andy.
-De acuerdo, eso está hecho.
-¿Sí?
-!Hola Andy! Soy Queily, ¿como estás? Te llamaba para saber si te parece bien que quedemos tú, yo, Susana, y Eloi. ¿Qué me dices?
-La verdad es que es un planazo. Vale, acepto. ¿Lo llamas tú o yo?
-Si puedes llamarle tú mejor, sino se lo decimos nosotras. Como quieras.
-Vale, ahora le llamo y se lo digo. Pero, ¿cuándo sería?
-Aún no lo hemos pensado, decid un día que os vaya bien.
-¿Qué tal si quedamos mañana? Me iría genial.
-Vale, hecho. Entonces avisa a Eloi y nos vemos mañana cuando quedemos.
-¿A qué hora?
-¿Qué tal a las cuatro?
-Vale, genial. 

miércoles, 14 de noviembre de 2012


Es imposible tratar de olvidar tus dulces palabras, tus consejos, tu sensatez, todo aquello que hace que me encantes. Esos pequeños detalles que me alegran el día sin importar el qué, el cómo, el cuando, o el porqué. Es incierto el porqué me emociono tan sólo con ver un mensaje tuyo cuando menos me lo espero, y todas las emociones que me provocas cada vez que hablamos, esas ganas inmensas de que nunca se acabe ese momento perfecto, de que todo siga como antes, de que nada cambie para mal, de que todo siga igual de bien. Pero es inútil pensar que siempre todo será igual, algún día, todo esto cambiará, ya sea para mal, o para bien. Me encanta saber que puedo contar contigo siempre que tengo un problema, estoy deprimida, necesito hablar con alguien, o que alguien me escuche. No sé cómo lo haces, pero realmente es impresionante lo que me has llegado a alegrar en esos días y momentos en los que no podía más, en los que estaba completamente derrumbada, sin saber dónde ir, o qué hacer. Es increíble lo feliz que me haces estar, y a la vez lo mucho que me haces sufrir cada vez que pasas de mí, o simplemente siento que te molesto cada vez que digo algo. Necesito tus sabias palabras, tus grandes reflexiones sobre aquello que te cuento, necesito que esto no acabe, no podría soportar la idea de no hablarte, sonreírte, reír contigo, o que me animes con una simple palabra. Haces que a tu lado todo sea mejor, que los sueños sean dulces y a la vez inciertos, que mis pensamientos sean claros y indecisos a la vez, que cada vez que pienso en ti, acabe perdiendo la cabeza. No podría soportar la idea de no saber nada de ti, de que desaparezcas de mi vida de un día para otro, así, sin más. Ese incómodo momento cuando recuerdo la primera vez que me contaste un problema, la primera vez que hablamos realmente, fue tan especial, tan diferente a todas las otras, tan inexplicable, que ni yo misma podría definir. Y pensar que tú eres el único capaz de hacerme sonreír cuando todo está en mi contra, cuando las nubes tapan todo el cielo, cuando la lluvia moja todo mi alrededor, cuando los truenos estallan en mi cabeza, cuando sin saberlo, pienso en ti. Sólo tú eres capaz de devolverme esa ilusión que guardé durante meses, nunca pensé que serias tú quien lograría devolverme la ilusión, pero así es. No puedo negar lo obvio, tal vez pueda fingir con las palabras, pero nunca con el corazón.  

By: Queily.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Esa extraña sensación que nos invade cada vez que hablamos con esa persona especial, esa alegría que nos provoca hablar tan sólo unos minutos con él. Esas ganas inmensas de que esa conversa con esa persona no acabe nunca, siga sin rumbo alguno, sólo para poder pasar horas y horas, hablando con él. El no saber qué sientes, el no saber si sientes algo por él, si sólo es atracción, o simplemente te encanta como es contigo. Supongo que hay cosas que nunca se llegan a saber del todo, aunque niegue que seguramente no sienta nada por él, empiezo a pensar que me equivoco, empiezo a creer que no podría estar una semana entera sin hablar con él, que no estaría igual sin sus consejos, sin su sensatez, sin sus bromas, y sin su humor. Sé que seguramente mi mente me juega malas pasadas en este tema, pero cada vez que hablamos, siento una gran felicidad, me emociono sólo viendo como me pone una cara en el momento menos esperado, que me sorprenda cada día más, ya sea para bien o para mal. Que me hable justo cuando empiezo a pensar que pasa de mi y que me ignora, eso hace que me ilusione, y la verdad, no me gusta. Pero no puedo negar que me encanta, simplemente porqué no me saldría estar una semana o un mes sin saber nada de él. Siento que necesito sus palabras sensatas para alegrarme, es el único que hace que me anime cuando nadie más lo consigue por más que lo intente. Pero no me adelantaré a lo que no sé seguro, lo único que podría ser cierto, es que sienta algo por él, aunque sea cariño, aprecio o estima.

By: Queily.


domingo, 28 de octubre de 2012

Hay cosas que por mucho que quiera nunca entenderé, ya que cada vez que lo descubro, acabo descubriendo más y más preguntas. La esencia de la vida está en seguir adelante, no puedes fingir haber caído y quedarte en mitad del camino. Debes seguir aunque todo esté en tu contra, aunque todo lo que tengas te menosprecie o te sobre valore, porqué, tú te mereces muchísimas cosas. Pocas personas están dispuestas a ayudarte cuando realmente lo necesitas, así que agradece y disfruta de esa gente que te hace sentir especial, feliz, querida, y sobretodo que hace que reflexiones sobre aquello qué has hecho, y que el pasado no es nada si el futuro lo es todo.
Puede que nada de todo esto llegue a pasar nunca. ¿Pero qué más da que no sea así? No todo es como nosotros queremos, el tiempo pasa, y las cosas cambian, nada volverá a ser como antes. No podrás hacer siempre las mismas cosas que cuando eras pequeño aunque así lo desees, nuestros deseos y nuestros sueños, están infravalorados, todo aquello que creímos tener una vez de nuestra parte, el día que menos lo esperamos desaparece y se vuelve contra nosotros. Cuando crees que todo es perfecto, es justo cuando las cosas dejan de ir bien, cuando empiezas a hartarte de todo y a perder las pocas ganas que te quedan de seguir, cuando dejas de creer en aquello en lo que un día creíste plenamente, cuando descubres las mentiras que se escondían detrás de todas esas palabras que nos encantaban y nos hacían sentir felices.
By: Queily.


sábado, 20 de octubre de 2012


Con el paso de los años, te vas dando cuenta de que no todo es como creías, de que las pequeñas cosas son las que nos hacen más felices, de que no hay nada que pueda hacerte sentir más feliz que tu propia sonrisa o la de un ser querido. De que a veces hay que elegir entre la verdad y la mentira, entre la bondad y la maldad, o entre sonreír o llorar. Algo tan simple como sonreír puede hacer que un día cualquiera tu vida cambie por completo, porqué la clave está en saber esperar, en tener la esperanza de que un día todo cambie a mejor, confiar en que esas cosas que hacen que te sientas mejor, seguirán ahí por mucho que no lo creas, en tener la capacidad de recordar los malos recuerdos sin necesidad de llorar, de poder hablar del pasado sin necesidad de querer derrumbarte de nuevo. Y es que no, la vida no se vive así, sólo puedes elegir una de las dos cosas, y con el tiempo aprenderás que aquello que un día te hizo llorar, mañana puede hacerte sonreír. Por mucho que te cueste creer que es imposible sonreír delante de alguien que te hizo daño en el pasado, es posible, no tengas miedo de plantar cara a aquello que un día te lastimó, aprende de ello y sigue adelante. Si alguien te juzga por tu forma de ser, es realmente hipócrita, ya que al criticarte a ti, muestra sus propios defectos. No trates como opción a alguien que merece ser la primera por estar siempre a tu lado, sin importar lo que pase.

By: Queily. 

sábado, 13 de octubre de 2012


Se me hace extraño pensar que hace tan sólo unos años, ni yo misma sabía quien era ni quien quería ser. Es cierto que muchos hemos pasado por momentos los cuales nos han cambiado radicalmente, tanto a nosotros, como a nuestra forma de pensar. Y es que eso es lo que me pasó a mi, no creo lo que he llegado a vivir tan sólo con catorce años, han sido demasiado impactantes como para ser verdad. Aún recuerdo como me sentía en ese momento, me sentía apartada del resto del mudo, hundida, deprimida, culpable de todo lo que ocurría a mi alrededor, sin ganas de nada, ni tan sólo de seguir ahí, porque cada día era un día más, sin nada bueno que ofrecerme, sin nada que me hiciese sentirme bien, satisfecha conmigo misma, me cuesta creer que hoy esté aquí, escribiendo este texto. Son increíbles las cosas que se pueden llegar a sentir con tan sólo escuchar una conversación, ver imágenes que sabes que por mucho que quieras, nunca podrás borrarlas de tu mente. Aún recuerdo aquel día en que se me pasó por la mente hacer algo que ahora no haría pasase lo que pasase, he aprendido muchas cosas sobre aquellos errores que cometí en el pasado, y gracias a todo lo que me pasó, aprendí que sólo tu puedes hacer que las cosas de tu alrededor cambien, que si quieres algo, te lo tienes que proponer sin pensar qué pasará si no lo logras. Nacimos para aprender de los errores que cometemos, para aprender de esas cosas que en un pasado hicimos mal, para darnos cuenta de lo importante que es estar aquí, sonreír, vivir cada momento intensamente, seguir sin mirar atrás, esas son algunas cosas de las que tendrías que hacer siempre, porqué esas son las cosas que hacen de la vida, un reto, un camino en el que sólo hay una condición, seguir adelante pase lo que pase, sin mirar atrás, sin pensar en lo que pudo pasar y no pasó, sobre aquello que hizo que fueras tu mismo, sin querer ser nadie más que tu mismo, porque lo que nos hace únicos, es nuestra forma de ser, nuestra personalidad, la manera que tenemos de ver y apreciar las cosas que vemos y que poseemos, eso es lo que nos hace especiales.
By: Queily.


domingo, 7 de octubre de 2012

Como bien dice una frase, "Todo lo que se siembra, se recoge". No esperes obtener algo sin ni siquiera mover un dedo, a todos y cada uno de nosotros, nos llega nuestro merecido, por este mismo motivo, hay que hacer lo posible para que el merecido, sea algo que nos haga sentirnos satisfechos. ¿Quién dice que para ser feliz hay que ser rico, ser el más guapo, y que todos sean tus amigos? Para ser feliz, lo único que se necesita, es la capacidad de valorar aquellas pequeñas cosas que tenemos y guardamos en nuestro corazón. El dinero, la belleza, o la popularidad, no van a hacer que seas más feliz, lo único que va a hacer, es que sientas que aún teniendo todo eso, nada te acaba de llenar, ninguna de esas cosas te hace sentir la persona más feliz del mundo. ¿Sabes dónde se encuentra la felicidad? La felicidad se encuentra en uno mismo, por eso mismo en muchas situaciones no estamos felices, porqué aunque haya sido un día perfecto, si tu no te sientes feliz, aún teniendo todo lo que quieres, seguirías sin estarlo. ¿Por qué? Pues porqué nadie puede hacerte más feliz que tu mismo, nadie podrá hacer que sonrías si tu no das nada de tu parte. Para ser feliz sólo necesitas creer en aquello que quieres, confiar en que esas personas a las que tanto quieres y que no quieres perder, nunca te lleguen a fallar, alegrarte de las alegrías de los demás, hacer que aquellos que no pueden tener lo que necesitan, consigan sonreír ni que sea por un instante, porqué aunque sonreír no crea la felicidad, hace que te sientas satisfecho y te hace ver el verdadero valor de la felicidad.

By: Queily.


lunes, 24 de septiembre de 2012


Cuando no tengas a nadie a quien recurrir, nada por lo que seguir, esperanza para avanzar y alcanzar tus metas, entonces, piensa que no todo lo que tenemos nos lo dan sin hacer nada, la mayoría de cosas se consiguen con el esfuerzo y la intensa lucha que hay que hacer para conseguir lo que realmente quieres, recuerda que si no te caes, nunca podrás levantarte, y si no te levantas, no aprendes, si no vives retos y tienes problemas de vez en cuando, qué sería la vida? La vida es algo que está para aprender que quien lo lucha, no gana, y que quien no se equivoca, no mejora como persona. Lo que hace que la vida sea emocionante, inesperada e única, es el poder que tiene para hacernos ver las cosas desde otro punto de vista, para hacernos creer en aquello que queremos y por lo que luchamos, hacernos ver que no todo es un cuento de hadas, pero que tampoco es un cuento de terror. Hay que saber aprovechar esos momentos tan y tan perfectos que hacen que sonriamos sin saber el porqué, que hacen que nos demos cuenta de que nada es perfecto, pero sólo tú puedes hacer de algo imperfecto, algo bueno. Recuerda que nada ni nadie, puede ni podrá alcanzar la perfección, y aunque sepamos eso, seguimos adelante, para mejorar día a día como personas, recapacitar, darnos lecciones a nosotros mismos, pensar, reflexionar y sobretodo, aprender a valorar aquellas pequeñas cosas que nos rodean y que sin ellas no seriamos nada. :)

By: Queily. 


sábado, 15 de septiembre de 2012

Tu vida puede cambiar de un día para otro, cuando menos lo esperes, como me pasó a mi. No todo lo que ocurre hoy en día tiene porque estar preparado, o ser expresamente, hay cosas que simplemente pasan porque sí, unas veces son coincidencias que nos hacen dudar de lo que realmente sentimos por una persona,  o que nos hace ver las cosas de una manera completamente diferente. La verdad es que la mayoría de cosas que me pasan, son inesperadas, no me espero para nada lo que me va a pasar, aunque es verdad que a veces si que me imagino algo, pero lo que me gusta es lo emocionante que es que te pase algo que nunca pensaste que te puediera pasar. Ojalá pudiera saber lo que piensan los demás, todo seria mucho más fácil, aunque pensándolo bien, no seria tan bueno, la gente que duda de si quiere a alguien acabaria haciendo daño al otro con sus pensamientos, la gente que critica a las espaldas, heriria a los que decia que eran sus "amigos". Después de todo, todos somos humanos, cometemos errores, algunos más grandes que otros, pero por desgracia no podemos volver atrás y arreglar esos errores, además, si puedieramos cambiar el pasado, el presente nunca seria igual. Sin los errores que cometemos día a día, nada seria lo mismo, es cierto que muchos de esos errores los recordamos siempre, pero es que la vida sin perfección te hace ver cosas que no todos pueden ver, sentir cosas que no todos sienten, y hacerte ver a alguien perfecto, cuando no lo es. Si la perfección existiera, todo seria muy aburrido, quien reiría sabiendo que cada cosa que haces la haces bien, no te caes, no haces nada mal, por lo tanto no aprendes, te crees superior a los demás, dejas de ser "especial" o único, y te vuelves una persona despreciada por los demás. No es así como me gustaría acabar, por eso pienso que la vida es mucho más emocionante con sus obstáculos, dificultades y imperfección, son las claves para hacernos ver, que nadie es perfecto, que nadie es mejor que nadie, y que aprender de los errores te hace mejorar como persona. :)

By: Queily.