jueves, 8 de noviembre de 2012

Esa extraña sensación que nos invade cada vez que hablamos con esa persona especial, esa alegría que nos provoca hablar tan sólo unos minutos con él. Esas ganas inmensas de que esa conversa con esa persona no acabe nunca, siga sin rumbo alguno, sólo para poder pasar horas y horas, hablando con él. El no saber qué sientes, el no saber si sientes algo por él, si sólo es atracción, o simplemente te encanta como es contigo. Supongo que hay cosas que nunca se llegan a saber del todo, aunque niegue que seguramente no sienta nada por él, empiezo a pensar que me equivoco, empiezo a creer que no podría estar una semana entera sin hablar con él, que no estaría igual sin sus consejos, sin su sensatez, sin sus bromas, y sin su humor. Sé que seguramente mi mente me juega malas pasadas en este tema, pero cada vez que hablamos, siento una gran felicidad, me emociono sólo viendo como me pone una cara en el momento menos esperado, que me sorprenda cada día más, ya sea para bien o para mal. Que me hable justo cuando empiezo a pensar que pasa de mi y que me ignora, eso hace que me ilusione, y la verdad, no me gusta. Pero no puedo negar que me encanta, simplemente porqué no me saldría estar una semana o un mes sin saber nada de él. Siento que necesito sus palabras sensatas para alegrarme, es el único que hace que me anime cuando nadie más lo consigue por más que lo intente. Pero no me adelantaré a lo que no sé seguro, lo único que podría ser cierto, es que sienta algo por él, aunque sea cariño, aprecio o estima.

By: Queily.


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