domingo, 30 de diciembre de 2012

Novela. Capítulo 2.

Empezamos a hablar sobre los planes que teníamos y sobre las cosas que podríamos hacer. Entonces decidimos ir al bosque a hacer una acampada como en las películas, pero en la realidad. Una vez en el bosque, dejamos nuestras cosas y descansamos después del largo camino.Hasta que Andy, como siempre, decidió romper el silencio.

-Chicos, no seáis tan vagos, no hemos venido aquí para dormir. Tíos, estamos en un bosque, podemos hacer mil cosas. ¿A qué esperáis para ir a buscar leña para hacer una hoguera?
-Andy tiene razón. No hemos venido aquí para hacer el vago, y mucho menos para dormir-dije yo con tono defensor y responsable.
-Va, no seáis aguafiestas. Dejadme descansar un poco más y iremos a buscar leña-dijo Eloi con tono irónico y a la vez sarcástico.
-Eloi, no seas tan vago-dijo Susana en tono burleta.
-¿Por qué no vais tú y Susana a buscar leña mientras yo y Queily preparamos la comida que hemos traído?
-De acuerdo, eso está hecho. ¿Qué dices tú, Eloi?-dijo Susana decidida.
-Me parece bien, ya dormiré en casa. Ahora toca divertirse-dijo Eloi entusiasmado mientras se levantaba.
-Además, Queily se lo pasará genial conmigo, ¿verdad que sí?-dijo Andy con tono atrevido.
-Claro, más faltaría-dije yo mientras reía con picardía.
-Vamos a ver si encontramos leña en este inmenso bosque. Nos vemos luego-dijeron Eloi y Susana mientras se marchaban.
-Pues nos hemos quedado solos, Queily.
-Sí, eso parece. ¿Te molesta?
-No, al contrario. Me alaga.
-Oh, qué simpático.
-No lo dudes-dijo Andy con una mirada intencionada.
-No lo haré. Será mejor que empecemos a preparar las cosas antes de que lleguen Susana y Eloi.
-Sí. Pero chica, no tengas tanta prisa. Este día lo recordarás durante toda tu vida. Será inolvidable, ¿así que por qué no hacer algo especial?-dijo Andy como si quisiera decirme algo con todo eso, como si me escondiera el motivo por el cual había aceptado tan fácilmente la propuesta de quedar los cuatro.
-¿Y qué es eso tan especial que quieres hacer?
-Ya lo verás. No te adelantes a los acontecimientos-dijo Andy guiñándome el ojo.
-¿Qué has traído para comer?
-He traído un poco de todo. Patatas de bolsa, coca cola, agua, macarrones con tomate, y pica pica.
-Bien, has venido preparado por lo que veo.
-Por supuesto. ¿Y tú qué has traído?
-He traído una variedad de cosas por si a alguien no le gustaba algo. Bebidas, fruta, tortilla de patatas, frutos secos, algo para picar, y cuatro trozos de pizza.
-Uh, me sorprendes. Así me gusta. Pensaba que traerías ensalada, comida sana, etc y todas esas cosas que coméis las tías para estar tan buenas. Las que lo estáis, claro.
-Va, no seas tan pelota. No te favorece en absoluto-dije yo algo pasota por su último comentario.
-Sé que en el fondo te gusta que lo sea.
-Ya claro, pero muy en el fondo.
-Eso habría que verlo, señorita-dijo Andy guiñándome el ojo.
-Dejemos el tema.
-¿Por qué? Te incomoda el echo de que llegues a sentirte tan alagada que llegues a hacer algo de lo que te arrepientas por el resto de tu vida?
-No, no es eso. Simplemente tenemos trabajo. Así que deja de hacerme la pelota como si realmente te importara mi reacción.
-Uh, vale, vale, no me pegues.
-No soy violenta, sólo uso la fuerza si es realmente necesario y no tengo otra opción mejor.
-Oh, eso me gusta.
-Me alegra que te guste eso de mí, entonces. Va, sigamos con el trabajo-dije yo mientras sacaba la comida de las mochilas.
-De acuerdo-dijo Andy mientras me ayudaba.


-Por fin, ya hemos encontrado la leña. Ya era hora-dijo Eloi reventado después de haber caminado tanto.
-Ya ves, empezaba a creer que nunca lo conseguiríamos-dijo Susana.
-Lo mismo digo-dijo Eloi riendo.
-Por cierto, ¿dónde estamos? Me da la sensación de que estamos muy lejos de donde están Queily y Andy.
-Hostia, creo que nos hemos perdido.
-Mierda, ya decía yo. ¿Y ahora qué hacemos?-dijo Susana algo preocupada.
-Provemos de llamarlos.
-De acuerdo, me parece bien.
-Mierda, no hay cobertura. Debemos estar muy lejos. Será mejor que nos quedemos aquí hasta mañana, ya se está haciendo de noche-dijo Eloi sonriendo como si no le importara en absoluto pasar la noche junto a Susana, los dos solos...
-Sí, será lo mejor.


Mientras tanto, Andy y yo...

-Vale, pues esto ya está. ¿En qué piensas?
-En nada que te importe.
-Va, no seas así, seguro que me incumbe. ¿Pensabas en mí?
-Te equivocas. Tengo cosas mejores en las que pensar.
-Uh, ¿como por ejemplo?
-No te lo pienso decir.
-Qué mala eres, así me gusta.
-Puede que lo sea, pero a ti no debería importarte.
-Pues tal vez sí me importa, quién sabe.
-Lo dudo.
-Pues no dudes tanto. Es cuestión de que estés un poco más atenta y lo verás todo mucho más claro-dijo Andy mientras me guiñaba el ojo.
-¡Deja de provocarme! No quiero seguir con esto...
-Oh, ¿te estoy empezando a gustar?
-No es eso, y lo sabes.
-No, no lo sé, por eso lo pregunto.
-Pues no tengo porqué contestar.
-¿Y si te doy algo a cambio?
-He dicho que no, y es que no.
-Me encanta cuando te pones así.
-Dudo que lo digas en serio...
-¿Te preocupa el echo de que te ilusione sin ni siquiera sentir algo por ti?
-Lo sabes de sobras. No hace falta que me lo preguntes. Tú mismo ya sabes la respuesta.
-¿La resputa a qué?
-La respuesta a lo que siento...
-¿Qué sientes?
-Joder, no me hagas decirlo. Ya lo sabes. Sino no harías todo esto...
-¿Crees que hago todo esto porque me gustas?
-No. Ya sé de sobras que no sientes nada por mí.
-¿En serio? ¿Estás segura?
-No, no lo estoy. Pero ya no sé qué más pensar, después de todo eres tú, Andy...
-¿A qué te refieres?
-A que eres tú, el que siempre le hace la pelota a todas las tías que considera guapas o con las que tiene confianza, el mismo que siempre está ligando con todas y a todas partes, el que vive sin ataduras, el que no quiere nada con nadie si tiene que ser para un largo tiempo. El que sólo piensa en sí mismo...
-¿De verdad piensas eso de mí?
-No es que piense eso, es que es lo que demuestras con tu actitud pasota.
-Pues te equivocas. Te sorprendería saber lo que realmente pienso de ti.
-¿Ah sí? Entonces dime, ¿qué piensas de mí?


-Pues aquí estamos-dijo Susana algo tímida.
-Susana, tengo que decirte algo...-dijo Eloi sonrojándose.
-Dime, te escucho.
-Me gustas, llevo mucho tiempo sintiendo algo muy fuerte por ti... No dejo de pensar en el día que pueda llegar a besar tus labios, en el día que pueda llegar a estar contigo, junto a ti. Nunca pensé que llegaría este momento, pero es ahora o nunca. Dudo que vuelva a tener otra oportunidad como esta. Este es el momento perfecto para confesarte mis sentimientos, te quiero, y no sabes cuanto...
-Dios, ¿lo dices en serio?... Me acabas de dejar sin palabras, en serio. Aún no puedo creérmelo  me cuesta creer que esté aquí contigo, a solas, en un bosque y a media noche, en serio, no sabes cuanto me alegra saber esto...
-¿De verdad? Me alegro. Entonces, ¿qué dices al respecto de los que siento por ti?
-La verdad es que nunca nadie me había dicho algo tan bonito, puede que no sea la declaración más bonita del mundo, pero sí la más especial para mí. Porqué es tuya, y con eso me vale. Siento lo mismo por ti, me gustas des de hace tiempo, no sabía cómo decírtelo, pensé que nunca llegaría a tener el suficiente coraje para decírtelo. En serio, ahora mismo me siento la persona más feliz del mundo.
-Yo ahora mismo estoy en shock... Pero eso no me impedirá ser la persona más feliz del mundo ni que sea por unos instantes-dijo Eloi justo antes de besarla.


-¿En serio quieres saber lo que pienso de ti?
-Sí. Quiero saberlo.
-Entonces te lo diré. Pero prefiero decirte lo que siento. Ahí va.
-Te escucho...
-Pienso que eres una chica increíble, que nunca antes había conocido a alguien que fuera tan especial para mí, nunca pensé que llegaría a sentir esto por alguien, porque como has dicho parece que sea el típico que va ligando con la primera tía que se le pone por delante. Pero esto no es así. Al menos no desde que te conocí de verdad. Tengo que reconocer que al principio pensé que serías como las demás chicas, que odian a todos los chicos, que dicen que todos somos iguales, que no valemos la pena. Pero cuando te conocí de verdad empecé a cambiar de opinión, me dí cuenta de que no eres la típica chica pija ni la típica chica borde o creída. Sino que tú eres diferente, que tú nunca dices que todos los tíos son iguales, que siempre dices que hay excepciones y que hay algunos que sí que valen la pena. Tú nos entiendes siempre que sea razonable hacerlo, tú no juzgas sólo porque seamos tíos, tú necesitas algo más creíble para poder juzgar a alguien. Eres la clase de persona que siempre quise conocer, porque haces que me sienta la persona más especial del mundo cuando hablo contigo, porque me encanta cuando te hago enfadar o cuando te pones a la defensiva cuando crees que intento juzgarte. Porque simplemente me encantas, me gustas mucho, y sólo me queda decir una sola cosa. Te quiero.
-...
-¿Qué ocurre?


Pusimos un mantel que trajo Susana para poner encima la comida. Dejamos algunas cosas por si a caso, sólo cogimos la tortilla de patatas, las bebidas, y los macarrones. Al ver que se estaba haciendo tarde y que Susana y Eloi no volvían de recoger leña me empecé a preocupar. Me preocupaba el echo de que Andy me hiciera hacer algo que no quería. Me estaba haciendo demasiado la pelota. ¿Y si yo acababa por rendirme y dejarme llevar por la situación?

Mientras tanto, en la otra punta del inmenso bosque alejados de nosotros... 
Susana y Eloi se habían estirado en la hierba mientras hablaban.


Mientras tanto, yo y Andy...

-Me acabas de dejar sin palabras, no me puedo creer que sientas todo eso por mí, que realmente todo lo que me decías tenga un porqué. En serio, eres increíble. Me encantas. Eres todo lo que pensé que nunca encontraría, antes de conocerte pensé que tal vez me equivocaba al decir que no todos los tíos sois iguales, y ahora puedo estar completamente segura de ello. Tú vales muchísimo, en serio, eres pff... Me gustas mucho, y a pesar de que discutamos y todo eso, eso aún me encanta más, porque son esas peleas que acaban genial. Y me encanta cuando me dices todas esas cosas que hacen que me vuelva loca. Te quiero.
-Dios, me encantas. No puedo soportar tantas emociones, dios...
-Y tú a mí. No sabes cuánto-dije yo sonrojándome.
-No puedo con esto. Necesito hacerlo.
-¿El qué? ¿De qué hablas?
-Ven aquí. No aguanto más-dijo Andy mientras me agarraba de la cintura y me llevaba a su lado.
-¿Qué quieres?-dije yo desconcertada.
-Te quiero a ti. Nada más-dijo Andy justo antes de besarme y de dejarme alucinada.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Novela. Capítulo 1.


Me encontraba estirada en mi cama, pensando y reflexionando sobre todo lo que me rodea, sobre mis problemas, sobre mi vida, sobre mis pensamientos, sobre mis inquietudes, sobre mis miedos, sobre todo aquello que me envuelve día a día. No podía pensar en otra cosa, mi mente recorría todos esos momentos tan y tan perfectos, y a la vez tan reconfortantes. La idea de saber que él no siente lo mismo por mí, me cambió completamente, el saber que yo para él soy una gran amiga, pero nada más. Tal vez fui ingenua al pensar que él algún día pudiera llegar a sentir lo mismo por mí, las ilusiones nos acaban rompiendo el corazón queramos o no, porque con el tiempo se convierten en desilusiones, y eso luego no hay quien lo arregle. Pero esto es así, y no hay más. No puedo cambiar sus sentimientos ni los míos, porque son así, solo el tiempo los cambia, así que aquí estoy, una vez más pensado en él.

A veces me pregunto, ¿qué hice mal? ¿Qué hice para merecer esto? ¿Por qué todo es tan complicado? ¿Por qué no podía gustarle yo también a él? ¿Por qué todo tuvo que terminar tan pronto? ¿Qué pensará él de todo esto? ¿Realmente se habrá sentido atraído por mí alguna vez? Lo dudo. ¿Habrá sentido pena o rabia hacia mí? La verdad es que no lo sé, ni yo misma podría responder a todas esas preguntas, sólo podría hacerlo él, o quién sabe, tal vez ni él sea capaz de responderlas. Lo único de lo que puedo estar realmente segura, es de que le importo, de que me quiere como amiga, y que a pesar de todo lo que ha pasado, sigo importándole, no sé si más o menos, o si le sigo importando lo mismo, sólo sé que le importo, y es eso lo que me satisface tanto. El simple hecho de importarle me hace sentir feliz, importante, e especial. No hay nada más que añadir. Pero entonces recuerdo que tal vez no fue culpa de ninguno de los dos, sino que el destino no quería que estuviéramos juntos.

Justo cuando creía que nada cambiaría fue cuando sonó el timbre. Ahí estaba ella. Una de mis amigas más leales, y así es. Ella no es de esas amigas que te abandonan a la mínima que tienes un problema, es de esas que siempre está dispuesta a escucharte, a aconsejarte o a ayudarte. Y sobretodo a reír contigo. La recibí con una gran sonrisa como hago siempre.
-¡Hola Susana! ¿Cómo estás?
-¡Hola! Muy bien, ¿y tú?
-Pues la verdad es que no lo sé. No paro de pensar en él. Paso de estar más animada del normal a estar muy seria. En serio, no me entiendo.
-Pues deberías saberlo. No puedes permitir que pensar en él te haga estar así. Ya sabes que le importas, sólo falta que tú des el paso para poder ser feliz incluso sabiendo que él no siente lo mismo por ti.
-Pero es que es muy fácil decirlo, no hecho de menos eso, hecho de menos la manera en la que me comportaba cuando hablaba con él, la felicidad que me causaba, la emoción que irradiaba cada vez que me decía algo bonito...
-Pero tía, que no todo siempre puede ser como queremos, que la vida es así. Que un día te hace la persona más feliz del mundo y al día siguiente parece que ni existas. Ni tú ni nadie puede cambiarlo. Forma parte de la vida.
-Pero que no es eso. Que yo aprecio muchísimo que siga hablándome, y que sigamos hablando como lo que somos realmente, como amigos. Pero no es eso lo que me deprime. Me deprime el echo de saber que una vez más he acabado tragándome mis propias ilusiones, que de lo único que me ha servido esto es para comportarme de una manera que ni yo misma entiendo.
-¿Te preocupa el echo de que no vuelvas a ser la misma después de todo lo que ha pasado?
-Sí. Yo siempre soy alegre y casi siempre estoy animada. No suelo deprimirme mucho, sólo cuando realmente no aguanto más, o cuando siento tanta impotencia que ni yo misma me puedo controlar. Pero ahora no, últimamente parezco una montaña rusa. Cuando me río, me río mucho, pero cuando no, estoy muy seria. Cuando yo no soy nada seria.
-Bueno, tú ya sabes que me tienes a mí y a la gente que te quiere para superar esto y volver a ser la misma de antes. Además, recuerda eso que dices siempre. A él no le gustaría verte así, y mucho menos sabiendo que él es el motivo. Por favor, sonríe, sé la de siempre. Tú siempre has sido la que nos ha sacado una sonrisa aunque no tengamos ganas, has sido la persona que todo el mundo quisiera conocer, pero tú nunca lo valoras lo suficiente. En serio, no te comprendo. Él tal vez no sienta lo mismo por ti, pero no dudo que le gustaría que así fuera para que no sintieras así. Recuerda que le importas, que no habéis perdido el contacto. Por favor, vuelve a ser la chica alocada y risueña que siempre logra sacar una sonrisa a todo el mundo con tan sólo una palabra o una frase. Por favor.
-No te prometo nada, pero lo intentaré. Por cierto, ¿cómo te va con Eloi?
-Pues la verdad es que bastante bien. No nos vemos mucho, pero siempre que nos vemos nos va muy bien, y hablamos bastante.
-Oh, no sabes cuanto me alegra oír eso.
-Gracias-dice mientras se sonroja.
-¿Sabes qué? Podríamos quedar un día tú, yo, Andy, y Eloi. ¿Qué te parece?
-La verdad es que es una muy buena idea. Me encantaría, la verdad.
-Vale. Entonces ahora les llamamos y les decimos de quedar-cogiendo el teléfono y marcando el número de Andy.
-De acuerdo, eso está hecho.
-¿Sí?
-!Hola Andy! Soy Queily, ¿como estás? Te llamaba para saber si te parece bien que quedemos tú, yo, Susana, y Eloi. ¿Qué me dices?
-La verdad es que es un planazo. Vale, acepto. ¿Lo llamas tú o yo?
-Si puedes llamarle tú mejor, sino se lo decimos nosotras. Como quieras.
-Vale, ahora le llamo y se lo digo. Pero, ¿cuándo sería?
-Aún no lo hemos pensado, decid un día que os vaya bien.
-¿Qué tal si quedamos mañana? Me iría genial.
-Vale, hecho. Entonces avisa a Eloi y nos vemos mañana cuando quedemos.
-¿A qué hora?
-¿Qué tal a las cuatro?
-Vale, genial.