sábado, 23 de febrero de 2013


Podría expresar con miles y miles de palabras lo que llegué a sentir hace apenas unas horas, realmente fue increíble, genial. Nunca imaginé que esto pasaría de ser un punto final a ser el comienzo de algo que empezó hace tiempo y que pareció acabarse a causa de las circunstancias. Me sorprende el hecho de que él haya vuelto a mi vida de la noche a la mañana, de que me haya vuelto a hablar, de que me haya dicho que él quiere estar bien conmigo, realmente, me fascina. Pasé de estar hundida, derrumbada, por la puta realidad que me persigue día a día, por cada cosa que hace que a veces se me quiten las ganas de seguir aquí, de seguir luchando por aquello que nunca conseguí, por seguir siendo yo misma y nada más que eso sin importar lo que digan los demás. Sin importar quién me critique o quién me juzgue sin ni siquiera conocerme lo suficiente. Pasé de estar completamente desilusionada, sin ganas de absolutamente nada, sin querer nada más que desaparecer, que ser invisible, que dejar de ser “el bicho raro” que siempre fui para los demás. Esa persona que piensa diferente, que actúa diferente, que opina de otra forma, que lucha por lo que nunca pudo tener y siempre quiso, la misma persona que prefiere ser ella misma antes que caer en el error de fingir ser alguien que no es. La misma persona que cree en aquello que dice, que se ilusiona rápido, que quiere lentamente, que confía con el tiempo, que ríe cada momento, que llora a solas, en un rincón, en su habitación sin que nadie la vea cuando ya no puede más, cuando se harta de todo y de todos. Cuando se cansa de escuchar las tonterías de la gente, cuando se cansa de que siempre todo tenga que ser lo mismo, de que nunca pueda haber más respeto del que un día llegó a soñar. Pasé de todo eso a recuperar la ilusión, mi sonrisa, las ganas de estar ahí, de ser simplemente yo, de seguir luchando, de no rendirme jamás, y de que cuando lo haga me vuelva a levantar como he hecho siempre. Volví a tener esa sonrisa fiel y a la vez alegre que siempre tuve y que en el pasado no pude mostrar, pero que en el presente siempre muestro ante todo y ante todos, que mi felicidad vale más que mis problemas, que mis pensamientos, que mis torturas, que todo lo demás. Y que si debo ser feliz, es por mí, por la gente que quiero y que me importa, por aquellos que me han sabido demostrar que siempre estarán ahí.  

By: Queily.

lunes, 18 de febrero de 2013

Novela. Capítulo 5.

Susanna y Eloi se dirigían en busca de nosotros, ya que ya llevábamos como dos o tres días sin vernos. Aunque la verdad todos sabemos perfectamente que si quisiéramos habernos encontrado antes, en aquel mismo momento hubiéramos recorrido cielo y tierra para encontrarnos. Pero como estábamos tan y tan perfectamente acurrucados yo y Andy junto a una manta y junto a la noche, todo era tan perfecto que no podía permitir que terminara tan pronto. Incluso teniéndole tan y tan cerca y tan sólo para mí, me es imposible resistirme a sus labios, a esa mirada que me hace cada vez que me sonríe. Me mata de amor. Es de esas miradas que te dejan boquiabierta, de esas que son imposibles de olvidar.
Su sonrisa hace que me derrita, que me vuelva chocolate desecho en vez de hacerme parecer más fuerte. Hace que sea yo misma, que me sienta genial cada vez que estoy con él, como si estuviera encima de una nube, como si realmente pudiera llegar a tocar el cielo con tan solo su presencia. Él hace que mis sueños sean algo más que eso, unos simples sueños, porque hace que se conviertan en realidad. Hace que se cumplan sin necesidad de decirle nada, es realmente impresionante. Nunca en mi vida había conocido a alguien como él, alguien que fuera capaz de hacerme sentir la persona más feliz del mundo con tan solo su sonrisa.

-¡Los veo, los veo!-dijo Susanna entusiasmada.
-¡Yo también! Por fin, ¡los hemos encontrado!-dijo Eloi contento.
-Son ellos, ¡nos han encontrado!-dije yo saltando de alegría.
-Qué bien-dijo Andy sonriendo.

Susanna corrió rápidamente a abrazarme y yo la recibí aliviada después de ver que estaba bien. Eloi saludó alegremente a Andy, aunque él no mostró demasiada alegría de que nos hubieran encontrado.

-Me alegro muchísimo de que estéis bien-dije yo sonriendo.
-Y nosotros de haberos encontrado-dijo Eloi.
-Y que lo digas, llegué a pensar que nunca os encontraríamos-dijo Susanna riendo.
-Bah, qué bobadas decís, esto no ha sido nada más que una confusión y un despiste, nada más-dijo Andy.
-¿Perdona? Podrías tener un poco más de consideración, Andy...-le dije yo algo dolida por su grosero comentario.
-¿Consideración? Anda ya, por favor. Con lo bien que estábamos los dos solos. ¿O ahora me lo vas a negar?-dijo él con mirada desafiante.
-No puedes negarme lo obvio, te mueres por mis huesos, guapita de cara-dijo él.
-No entiendo por qué vienes ahora y te comportas así de golpe después de todo lo que ha pasado. No me puedo creer que no te alegres ni lo más mínimo de que Susanna y Eloi estén bien, y lo que más me duele es que me hayas dicho esto. Yo no soy el juguete de nadie-dije yo.
-¿Que no eres el juguete de nadie? La noche anterior y la otra no decías lo mismo, eh. No te querías separar de mí ni un segundo, decías que te estabas controlando incluso después de haber pasado toda la noche abrazados y besándonos a la luz de la luna.
-No tienes que entrar en detalles, a nadie le importa lo que hicimos o dejamos de hacer... ¿Sabes? ¡Te odio, te odio, te odio!-dije yo rompiendo a llorar mientras corría derramando lágrimas como gotas de cristal.
-Mira lo que has hecho, ¿estás contento ahora?-dijo Susanna más enfadada de lo que nunca lo había estado.
-Tío, eres imbécil. Le acabas de romper el corazón en mil pedazos. ¿Por qué le has dicho todo eso? ¿Realmente es eso lo que piensas de ella? Se suponía que la querías, tío-dijo Eloi enrabiado.
-Cállate. Tú no sabes nada-dijo Andy.
-¿Que no sé nada? Aquí el único que no sabe nada eres tú. Que acabas de tirar por la borda lo que todo el mundo desea, acabas de dejar ir a la persona que más te quiere de este mundo. A la persona que estaría dispuesta a darlo todo por ti. La has decepcionado, tío. A ella, a mí y a todos. Nunca pensé que serías capaz de llegar a esto-dijo Eloi.
-Déjame-dijo él.
-Será mejor que nos vayamos. ¡Chicas, nos vamos!-dijo Eloi entrando a su coche que estaba aparcado justo a un metro de donde estábamos.

Volví llorando al coche junto con Susanna, que me había ido a consolar, intentando secar mis lágrimas para no causar más problemas.

-Subid, que pronto se hará de noche y tenemos que llegar antes de que el cielo oscurezca.

Subimos todos y nos dirigimos a nuestras casas, primero fuimos a la de Susanna, que era la que estaba más cerca, nos despedimos y luego fuimos a mi casa para evitar más problemas.

-Adiós-dije yo mientras bajaba del coche limitándome a no decir demasiado para no volver a llorar hasta no estar sola.
-Adiós, anímate-dijo Eloi.
-Espera, tengo que hablar contigo. Me bajo yo también del coche. Adiós, Eloi-dijo Andy bajando del coche y plantándose delante de mí.
-Adiós, Andy-dijo Eloi mientras se iba alejando con su coche.

Me giré y empecé a caminar, pronto se haría de noche, y no quería pasar frío ni hablar ni un minuto más con él. Con la persona que me había roto el corazón en mil pedazos en tan sólo unos segundos. Aún me parecía increíble que fuera cierto. Él caminaba detrás mío, y de repente, gritó:

-¡ESPERA!

Me paré al instante.
Ese espera no es uno de esos que dices para que te esperen como si no te importase demasiado o como si lo dijeras con humor. Ese espera era algo más que eso, era un llanto de necesidad, de culpabilidad, de desesperación, de arrepentimiento. Sentí como mi corazón se aceleró inmediatamente al escuchar esa palabra tan significativa de su boca.
De repente, el cielo se oscureció y empezó a llover, como si cada gota fuera una lágrima derramada por mí, por toda esa rabia que sentí al descubrir que yo tan sólo para él era un juguete más, nada más y nada menos que eso, un simple juguete con el que poder jugar siempre que quisiera.

sábado, 9 de febrero de 2013

Novela. Capítulo 4.

-¿Sabes? Deberíamos aprovechar que ya es de día para buscar a Andy y a Queily, como ya sabes estamos completamente perdidos-dijo Susanna imponiendo seriedad y a la vez preocupada.
-Tranquila, los encontraremos. Dudo que ellos se muevan de donde están, ya que si así fuera, nunca nos encontraríamos los unos a los otros.
-Tienes razón. Será mejor que recojamos nuestras cosas y vayamos a buscarles, no deben estar muy lejos.
-Sí, eso es. Será lo mejor-dijo Eloi mientras recogía sus cosas y emprendía el camino junto a Susanna en busca de mí y Andy.


En el otro lado del bosque...

-¿Sabes? Esto es perfecto-dijo Andy entusiasmado.
-¿Por qué lo dices? Te recuerdo que Susanna y Eloi siguen perdidos por el bosque-dije algo preocupada.
-Porqué estoy contigo. A solas. A tu lado, sin que nada ni nadie pueda impedirlo.
-Pff. Te odio.
-¿Por qué?-dijo Andy sorprendido.
-Por hacerme esto.
-¿Qué he hecho? ¿Qué ocurre? No sé a qué te refieres.
-Pues por decirme cosas tan bonitas, me matas.
-¿Te duele que te diga todo eso?-dijo Andy preocupándose.
-No, al contrario. Me mata de amor. No voy a poder controlarme si sigues diciéndome todo eso, pff, no puedo, no puedo-dije yo resignándome.
-¿Controlarte? ¿Para qué?-dijo Andy riéndose.
-¿Cómo que por qué? Pues porqué sino no sé que sería capaz de hacerte, parecería loca, te quiero demasiado, sólo a ti. Sólo para mí, pff.
-No tienes que controlarte conmigo, hazme lo que quieras, lo que sientas, no tengas miedo. Puedes morderme el labio, abrazarme, todo lo que tú quieras...
-No me digas eso. No puedo, no debo-dije yo intentando controlarme ante esas palabras tan fuertes y a la vez tan irresistibles.
-Yo no pienso controlarme contigo. Si crees que sí, te equivocas. Te haré lo que sienta en el momento, porqué quiero estar contigo, aquí, ahora, y siempre.
-¿Y qué me harás? ¿Violarme?-dije bromeando mientras espetaba a reír descontroladamente.
-Puede. No me retes. Podría haberte hecho de todo, pero quiero ir despacio, tiempo al tiempo. Eso es lo que hace más emocionante la vida, saber esperar cada cosa a su tiempo. Y la espera hace que todo eso se desee aún con más ganas. Así me desearás eternamente-dijo Andy riendo y a la vez mirándome de una manera fugaz y apasionada.
-Eres malo, muy malo. Te volverás mi obsesión, y no quiero eso, pff.
-Pues a mí no me importaría, la verdad. Estarías loca de amor por mí. Mientras no me mates, ni me hagas nada malo, por mí genial.
-Contéstame a la pregunta de antes, ¿qué me harías?
-¿De verdad quieres saberlo? Pensarás que estoy obsesionado contigo...
-Dímelo-dije yo decidida.
-Te haría todo lo que puedas imaginarte o que se te haya pasado por la cabeza. El amor no tiene límites. Y mi amor por ti muchísimo menos, quiero tenerte conmigo, pegada a mí, haciendo lo que sea que hagamos, pero eso sí, contigo.
-Uff, vaya bache. Te estás volviendo completamente irresistible para mí, como deje de controlarme pasará algo que no debe pasar.
-Deja de pensar en lo que debemos hacer y en lo que no. Haremos lo que queramos y lo que sintamos los dos. No habrá presiones. ¿Entendido? No haremos nada que tú no quieras hacer, y al contrario. Aunque por mí parte yo quiero hacer de todo contigo...
-De acuerdo, eso está más que hecho. Me encantas, en serio.
-Lo sé-dijo Andy mientras me besaba. 

viernes, 1 de febrero de 2013

Novela. Capítulo 3.

Andy y yo pasamos la noche juntos, abrazados el uno al otro, demostrándonos el amor que sentimos el uno por el otro. Fue una de las noches más especiales de mi vida, nunca pensé que acabaría durmiendo abrazada a la persona que más quiero y a la que más aprecio. Bueno, eso sin contar a mis amigos y a mi familia, que les quiero muchísimo, pero de una forma distinta.
El primero en despertarse fue él, tardó unos minutos más en despertarme a mí, me había dicho que le parecía un encanto cuando dormía, y que no quería despertarme, que por si él fuera hubiera estado mirándome durante horas.

-¿Qué tal has dormido?
-Genial. Estando contigo es normal, sobretodo durmiendo abrazados.
-Oh, qué mona.


Mientras tanto, Susana y Eloi seguían durmiendo, perdidos en mitad del bosque. Hasta que Susana se despertó.
-Eloi, ¿estás despierto?
-No, me estoy mirando los ojos-dijo él sarcásticamente mientras reía.
-Anda ya, no seas tonto-dijo ella mientras reía tímidamente.
-Mujer, si sabes que te lo digo en broma-dijo él sonrojándose.
-Lo sé, tranquilo.
-Anda, ven aquí-dijo él mientras la llevaba a su lado y la besaba apasionadamente.

Ese momento en el que la ira y la impotencia que sientes te impiden seguir tu camino, te impiden seguir tus principios, tus ideales. Ese momento en el que esa persona se convierte poco a poco en alguien irremplazable e única, en el que se convierte en alguien demasiado especial para ti y para tu corazón. Y que con el tiempo parecen augmentar las ganas que tienes de verla, las sonrisas que te provoca con su sola presencia, sus inmensas ganas de querer mantenerte ahí con vida, de querer estar contigo a todas horas, de no querer abandonarla por nada del mundo. De hacer lo posible por hacer que esté bien, que se mantenga con vida. Esas ganas que tienes de tenerla cerca, de poder besarla, de poder demostrarle tu cariño que a pesar de todo y de lo que creíste cada vez empiezas a sentir más y más cosas por ella, cosas que te hacen ver que es realmente la persona que merece quedarse por el resto de tu vida a tu lado. Porqué si lo piensas bien, es la persona que hará de tus días una maravilla, un milagro, cosas imposibles de imaginar. Pero que sólo esa persona tan querida te provoca con tan sólo su presencia. Y es ahí cuando sabes que te equivocaste, cuando descubres que esa es la persona que quieres en tu vida, aquí, ahora, y siempre. Porqué, ¿qué importa lo que digan? Si nos queremos nadie podrá impedir que nuestra llama de amor se encienda en medio de una batalla de guerra con millones de consecuencias y cientos de muertos. Cuando ella dijo que me besó por la audiencia, mi reacción fue de impotencia al no poder hacer nada. Al no poder hacer que me quisiera como yo quería. Al no poder tenerla a mi lado para siempre. Hasta que con el tiempo eso empezó a cambiar. Ella empezó a sentir cosas que nunca antes había sentido hacia nadie cada vez que me besaba por la audiencia.

For you,
Katniss.

Att: Peeta Mellark. 

Escrito por: Queily.