sábado, 9 de febrero de 2013

Novela. Capítulo 4.

-¿Sabes? Deberíamos aprovechar que ya es de día para buscar a Andy y a Queily, como ya sabes estamos completamente perdidos-dijo Susanna imponiendo seriedad y a la vez preocupada.
-Tranquila, los encontraremos. Dudo que ellos se muevan de donde están, ya que si así fuera, nunca nos encontraríamos los unos a los otros.
-Tienes razón. Será mejor que recojamos nuestras cosas y vayamos a buscarles, no deben estar muy lejos.
-Sí, eso es. Será lo mejor-dijo Eloi mientras recogía sus cosas y emprendía el camino junto a Susanna en busca de mí y Andy.


En el otro lado del bosque...

-¿Sabes? Esto es perfecto-dijo Andy entusiasmado.
-¿Por qué lo dices? Te recuerdo que Susanna y Eloi siguen perdidos por el bosque-dije algo preocupada.
-Porqué estoy contigo. A solas. A tu lado, sin que nada ni nadie pueda impedirlo.
-Pff. Te odio.
-¿Por qué?-dijo Andy sorprendido.
-Por hacerme esto.
-¿Qué he hecho? ¿Qué ocurre? No sé a qué te refieres.
-Pues por decirme cosas tan bonitas, me matas.
-¿Te duele que te diga todo eso?-dijo Andy preocupándose.
-No, al contrario. Me mata de amor. No voy a poder controlarme si sigues diciéndome todo eso, pff, no puedo, no puedo-dije yo resignándome.
-¿Controlarte? ¿Para qué?-dijo Andy riéndose.
-¿Cómo que por qué? Pues porqué sino no sé que sería capaz de hacerte, parecería loca, te quiero demasiado, sólo a ti. Sólo para mí, pff.
-No tienes que controlarte conmigo, hazme lo que quieras, lo que sientas, no tengas miedo. Puedes morderme el labio, abrazarme, todo lo que tú quieras...
-No me digas eso. No puedo, no debo-dije yo intentando controlarme ante esas palabras tan fuertes y a la vez tan irresistibles.
-Yo no pienso controlarme contigo. Si crees que sí, te equivocas. Te haré lo que sienta en el momento, porqué quiero estar contigo, aquí, ahora, y siempre.
-¿Y qué me harás? ¿Violarme?-dije bromeando mientras espetaba a reír descontroladamente.
-Puede. No me retes. Podría haberte hecho de todo, pero quiero ir despacio, tiempo al tiempo. Eso es lo que hace más emocionante la vida, saber esperar cada cosa a su tiempo. Y la espera hace que todo eso se desee aún con más ganas. Así me desearás eternamente-dijo Andy riendo y a la vez mirándome de una manera fugaz y apasionada.
-Eres malo, muy malo. Te volverás mi obsesión, y no quiero eso, pff.
-Pues a mí no me importaría, la verdad. Estarías loca de amor por mí. Mientras no me mates, ni me hagas nada malo, por mí genial.
-Contéstame a la pregunta de antes, ¿qué me harías?
-¿De verdad quieres saberlo? Pensarás que estoy obsesionado contigo...
-Dímelo-dije yo decidida.
-Te haría todo lo que puedas imaginarte o que se te haya pasado por la cabeza. El amor no tiene límites. Y mi amor por ti muchísimo menos, quiero tenerte conmigo, pegada a mí, haciendo lo que sea que hagamos, pero eso sí, contigo.
-Uff, vaya bache. Te estás volviendo completamente irresistible para mí, como deje de controlarme pasará algo que no debe pasar.
-Deja de pensar en lo que debemos hacer y en lo que no. Haremos lo que queramos y lo que sintamos los dos. No habrá presiones. ¿Entendido? No haremos nada que tú no quieras hacer, y al contrario. Aunque por mí parte yo quiero hacer de todo contigo...
-De acuerdo, eso está más que hecho. Me encantas, en serio.
-Lo sé-dijo Andy mientras me besaba. 

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