jueves, 25 de julio de 2013

Al mando de mi propia destrucción. Capítulo 3.

Necesito saber y sentir que soy alguien. Necesito no sentir que quiero ser una copia de los demás o de lo que esta estúpida sociedad pretende y quiere que sea, quiero ser alguien de verdad, QUIERO SER YO MISMA, NADIE MÁS. Quiero dejar de sentir que si no intento fingir ser alguien que no soy no agrado ni complazco a nadie, quiero dejar de sentir que ellos pueden conmigo, quiero dejar de sentir que mi cabeza y mis demonios tienen razón. Quiero ser alguien más que una copia, una más o simplemente alguien parecida a otros, porque lo único que quiero y que siempre he deseado, es ser yo misma y sentir que me gusto, que me admiro a mí misma por ser tan fuerte siempre. Por anteponer la felicidad de cualquiera, incluso de un/a completo/a desconocida a la mía propia. Quiero ser quien siempre deseé. Quiero dejar de ser una sombra para todos, de ser alguien invisible, de ser alguien con quien nadie cuenta. QUIERO DEJAR DE SENTIR QUE NO SOY NADA, QUE SOY DESPRECIABLE, QUIERO SENTIR QUE SOY REAL, QUE ESTOY VIVA, Y QUE A PESAR DE QUE RESPIRE Y ME SIENTA MUERTA, ESTOY VIVA. Quiero sentir que nadie podrá pararme, que nada ni nadie podrá hacer que pare la lucha contra mis demonios. Lucho día a día contra mi cabeza. Mi corazón dice una cosa, mi cabeza otra, y yo otra cosa completamente distinta a las demás. Quiero hacer que me respeten, pero antes de nada, QUIERO RESPETARME A MÍ MISMA. No quiero dejar que nadie más me pise, no quiero dejar que nadie más me torture, me manipule, me extorsione, me mienta, me haga daño, me engañe, quiero sentir que soy fuerte, y sobretodo, QUIERO CREER QUE LO SOY. Estoy harta de mirarme al espejo y sentir que no soy nadie. Estoy harta de ver cómo todos a mi alrededor parecen felices y alegres, y de ver cómo creen que yo soy una más, siendo feliz, cuando por dentro estoy completamente muerta y ardiendo en llamas de dolor. Quiero dejar de sufrir por cosas que no merezco. Quiero sentir que no me importa lo que la gente pueda pensar o no de mí. Mi pasado no fue el mejor, lo sé, pero no quiero que mi presente siga siendo todavía peor. No quiero volver a sentir semejante tortura a la de ahora ni a la de cuando era pequeña. Todavía recuerdo esos días sentada en el patio del colegio, comiendo mi almuerzo mientras todos los niños jugaban y corrían sin parar, felices, irradiados de felicidad, como si sus días fueran completas cruces de felicidad y alegría.

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