miércoles, 17 de julio de 2013

Comer, en serio. ¿Qué más da lo que digan los demás? ¿Qué más da lo que os diga o haga gente que ni siquiera merece llamarse persona? Sé que esto no es nada fácil, y sé que hasta que no pasas por esto no lo entiendes realmente. Poca gente sabe qué es odiarse tanto hasta el punto de querer destruirte. No es fácil ver que lo que ves no concuerda con lo que dicen los números. No es fácil ver que lo que dicen los demás concuerda con lo que tú ves. Debemos creer en lo que somos, en lo que queremos, y en lo que queremos ser o conseguir. Pero tenemos que dejar de lamentarnos cada vez que nos miramos al espejo por nuestro puto aspecto. Seamos feos, guapos, altos, bajos, morenos, rubios, pelirrojos, castaños, altos, "gordos", etc, ¿qué más da? ¿Acaso no se enamora con la personalidad? ¿Acaso el físico no cambia con los años y con el propio esfuerzo? ¿Acaso los kilos que pesas equivalen al peso de lo que vales? Pues no, señores, no. Tenéis que miraros al espejo y preguntaros si de verdad vale la pena rendirse, no penséis si vale la pena luchar, sino en si de verdad vale la pena acabar con todo eso que conseguiste, con tus virtudes, con tus defectos, con tu vida, etc. ¿Sabéis cuántos millones de personas luchan día a día? ¿Sabéis cuánta gente ha superado un cáncer, una leucemia, etc? ¿Sabéis cuánta gente ha superado una enfermedad que aparentaba ser más fuerte que ellos? Millones y millones de personas. Vale que hay muchos que no pudieron salir de eso a pesar de luchar y luchar. Pero..¿Sabéis qué? Que ellos pueden decir que murieron de la mejor manera posible. Luchando por lo que querían. Luchando por demostrar que una enfermedad nunca fue, es o será más fuerte que nosotros. Por mucho que esta pudiera acabar con nuestra vida, las ganas de luchar por lo que queremos son tan fuertes y tan grandes, que pueden acabar incluso con una puta enfermedad. Así que en serio, darlo TODO, todo de vosotros. Sacar TODAS vuestras putas fuerzas para salir de esta puta mierda. Porque sé que la gran mayoría de personas que lo han hecho, salieron. ¿Cómo? Superándose día a día a sí mismos, a sus voces, a sus demonios, a su odio, y a sus enfermedades. Ahora sí, eres tú quién decides si ser un ganador/a, o un perdedor/a. Un perdedor no es el que pierde, sino el que no arriesga ni lucha por lo que quiere. Ahí lo dejo.

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