lunes, 29 de julio de 2013

Insomnio.

Me encontraba tumbada en mi cama, sin poder dormir, había algo que me impedía hacerlo, pero no sabía del cierto qué era. Era como si alguna cosa por invisible que fuera a los ojos perturbara mi sueño, y a la vez, me incitara a sentir miedo. Era como si sintiera que algún ser del más allá quisiera mandarme un mensaje, como si de verdad estuviera en mitad del cielo y del infierno, como si me encontrara en la separación de ambos lados, para irme a uno de ellos y no volver jamás. Se me hacía extraño el sentir que se me escapaba la vida por segundos, como si de algún modo, no pudiera controlar el hecho de seguir con vida. Como si de verdad hubiera algo que me impidiera sentir que algún suceso extraño ocurriría. Dejé a un lado mis penurias, y me dispuse a intentar conciliar el sueño aunque mi mente siguiera vagando por la oscuridad y el eterno misterio que conllevaría esa noche. Logré dormir aproximadamente una hora, pero en ese momento sentí algo extraño en mi interior, algo me había despertado, y sabía que ese algo no era yo. Decidida me levanté de la cama, y miré el reloj, eran las 00:00. Esa hora en la que todas las historias de miedo, las leyendas, y los clásicos de terror, aprovechaban para escampar el sentimiento de la muerte, y al mismo tiempo, el sentimiento de miedo en nuestros cuerpos. Sentí como se me erizaba la piel, la ventana estaba entre abierta, y olvidé abrir la cortina para no pasar calor, ya que en aquel entonces, era verano. Me dispuse a correr la cortina para que así dejara entrar el aire y no hubiera manera de pasar calor. Pero entonces, algo extraño sucedió. Mire boquiabierta hacia la ventana, perpleja, como si de verdad hubiera visto algo irreal a la lógica y real a los ojos y a la vista. Asombrada cerré los ojos un segundo y volví a abrirlos. Ya no estaba. Había desaparecido como por arte de magia. No podía creerlo, opté por pensar que el insomnio me había hecho tener alucinaciones, y que debía volver a dormir, pero en cuanto acabé de correr la cortina, volví a ver esa figura, era la misma, la misma que acababa de ver hace apenas un momento. No podía ser, se había movido, ya no estaba en la carretera, estaba al lado de la señal de tráfico, y esta vez, por increíble que parezca, me sonrío. En ese momento sentí como si mi corazón se hubiera paralizado, me quedé inmóvil por unos segundos, hasta que conseguí apartarme unos centímetros de la ventana. Al mirar otra vez hacia la ventana, esta vez muy alejada, casi tocando la pared, volví a ver la figura, pero esta vez ya no sonreía, estaba enfrente de la barandilla, apenas a unos centímetros de mi ventana. Sentí como si en ese momento estuviera muerta, pero lo peor fue que al darme cuenta, la figura había desaparecido. Era una chica con un vestido blanco, los ojos muy oscurecidos, una sonrisa siniestra y el pelo largo, oscuro también, como la misma noche. Y justo en ese momento, pude verla, era ella, la figura de la chica. Vi su reflejo reflejado en la ventana, mi cuerpo se estremeció, sentí más miedo del que nunca pude llegar a sentir, tragué saliva, y mucho a mi pesar, me giré, y..ahí estaba. Me volvió a dedicar una de sus sonrisas siniestras, y esta vez sentí realmente cómo se me paraba el corazón, cómo iba llenando el suelo de sangre y cómo iba sintiendo ese dolor en mi interior, me había apuñalado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario