miércoles, 31 de julio de 2013

No buscamos una meta, un destino, un camino o un sueño, buscamos una REALIDAD.

Pienso que siempre hay algo que nos conduce a cometer un error, a elegir cierta opción o cierta decisión. Siempre hay algo que conlleva un riesgo, pero es nuestra elección arriesgar, apostar o simplemente esperar.
Es curioso ver cómo nada cambia en el presente, pero cómo han cambiado las cosas del pasado al presente. En tan solo unos años, unos meses, tu vida y tu mundo se han convertido en algo distinto al pasado, al mismo tiempo que tú te has convertido en una pieza renovada, pero esta vez, todavía más fuerte.
Sientes cómo el miedo corroe por tus venas, cómo tragas saliva precipitadamente, cómo se te acelera el corazón, cómo te empiezan a tiritar las piernas, y sobretodo, cómo empiezas a sentir el miedo en tu interior. Estás ante algo nuevo, algo distinto, desconocido. Pero ya lo tienes claro, ya basta de correr, de huir, llegó la hora de afrontar, de darlo todo por eso en lo que crees, llegó la hora de disfrutar, de ser feliz, pero sobretodo, de VIVIR.


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