sábado, 6 de julio de 2013

Novela. Capítulo 6.

No sabía cómo sentirme, después de tantísimo tiempo enamorada de él, después de tanto tiempo esperando a que uno de los dos moviera ficha y aclarara si sentía algo o no, después de todo lo que sufrí, después de todo por lo que pasé, apareció él. Y no, no fue para hacerme más feliz, esa felicidad pareció ser una mentira más, una traición más, un engaño más. Confié en él y él tan solo me supo dar menosprecio, burlas, risas, palabras como cuchillos clavados en el corazón como si de lanzas se trataran. Era el momento perfecto para acabar con esa tortura, no podía seguir con él, con alguien que pensaba que era un juguete, una muñeca, un objeto para él. Había llegado el momento, iba a dejar de ser un juguete para todo el mundo, se acabó, nadie volvería a jugar conmigo. Justo en ese momento, perdida en mis pensamientos, desperté al escuchar sus gritos, y recordé dónde estaba, y a la persona que tenía a centímetros detrás de mí, a Andy.

-¡Queily! ..¿Sigues ahí?..-dijo Andy algo pausado.
Había llegado la hora de acabar con todo, y ese era el momento perfecto para hacerlo. Estábamos los dos solos, bajo la oscura y fría noche, bajo la frialdad de un día sin piedad. Había llegado la hora de aclarar las cosas y terminar con todo ese dolor antes de que él lograra acabar conmigo.

-Andy, tenemos que hablar-dije yo más fría que nunca, como si en ese momento fuera realmente de hielo.
-Lo sé... Lo siento. No pretendía hacerte daño, ya sabes cómo me pongo cuándo algo me molesta-dijo Andy mirando al suelo.
-No me importa en absoluto que lo sientas o no, me da igual todo lo que pueda salir de tu boca. Yo misma me he dado cuenta hoy de cómo eres realmente. Pensé que de verdad no eras la persona que creí que eras al principio. Pensé que de verdad habías cambiado.
-Escúchame, no lo he hecho con mala intención. Déjame explicártelo-dijo Andy.
-No quiero escucharte. Estoy harta de ti, de tu actitud, de tu comportamiento, de todo. Escucha esto que voy a decirte atentamente, porque seguramente sea la última palabra que escuches de mi boca-dije yo más decidida que nunca.
-De acuerdo, te escucho...
-Se acabó. Te dejo, no quiero volver a verte en la vida, nunca más. No quiero escucharte, no quiero verte, no quiero volver a saber nada de ti. Dame por muerta, a partir de este momento, he dejado de existir para ti.
-Espera, no puedes irte así... No puedes dejarme así como así por una tontería...-dijo Andy.
-Esto no es ninguna tontería, y lo sabes a la perfección. No intentes excusarte. No han sido solo palabras, han sido hechos. Si de verdad me quisieras, nunca habrías hecho nada de todo esto.
-De acuerdo, como quieras...-dijo Andy aguantando sus lágrimas y la impotencia que sentía.
-Adiós Andy. Hasta nunca-dije yo dándome la vuelta y poniéndome a córrer sin mirar atrás dejando caer tristes y abundantes lágrimas como si se trataran de pequeños y diminutos bloques de cristal. Sin mirar aquello que había dejado ahí, sin mirar a lo que sería mi pasado, a lo que sería algo que no quería recordar.

-Adiós, Queily...-dijo Andy dejando caer sus lágrimas y cerrando sus ojos para no ver cómo me iba, cómo me dejaba perder, cómo me iba perdiendo a cada paso que daba. Cómo me iba distanciado cada vez más y más de él.

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