jueves, 18 de julio de 2013

-Quiero decirte algo.
-Vale, suéltalo, pero por favor, sé sincero, no me digas nada que no sea, ni guapa, ni buena, ni nada de eso. ¿Vale?
-Vale. Pero..entonces dime algo.
-¿Qué ocurre?
-¿Para ti esas cosas son mentiras?
-Ajá, así es.
-Vale, entonces..¿puedo mentirte?
-Bueno..Tú sabrás.
-Vale. Pues quiero que sepas que todo esto que diré. Es mentira para ti, pero para mí son las verdades más sinceras.
-Va, empieza
-Eres la personas más increíble que he conocido nunca. No puedo mentirte, ya que siempre diría alguna verdad que para ti no lo es. ¿Puedo mentirte ahora de verdad para que sepas que pienso todo lo contrario de lo que diré?
-Vale. Aunque para mí ya lo hacías.
-Vale. Eres repugnante. Eres la persona más asquerosa y más odiosa que conozca. Te odio, nunca había conocido a alguien tan horrible. Eres de lo peor Incluso estos insultos son demasiado poco para ti, te mereces más insultos.
-Vale, basta..(Llora).
-¿Por qué lloras?
-Porque sé que en el fondo tienes razón... Así que para, por favor.
-¿Acaso no recuerdas lo que dije? Te dije lo contrario de lo que siento y pienso porque no me dejaste serte sincero desde el principio siendo directo, así que lo hice mediante otro método. ¿Ahora te das cuenta de que a veces lo que creemos que es mentira, por alguna extraña razón, no nos duele, y hasta muchas veces nos alegra o nos anima aunque lo neguemos y en cambio cuando nos dicen una mentira de verdad, y realmente nosotros pensamos eso, nos duele. Es extraño. ¿Por qué crees que nos hace llorar aquello que creemos que es verdad y no lo es en vez de aquello que creemos que no es verdad y en realidad lo es?
-No sé, porque tal vez hay una parte de nosotros que sabe que las mentiras que nos dicen y nos afectan, son lo que realmente pensamos de nosotros mismos, y en cambio, cuando nos dicen verdades pero que nosotros creemos que son mentiras, al sentir que tú no eres eso, no lloras. Pero una parte de ti por un momento siente que realmente es verdad, y acierta. Por eso nos anima y luego nos enoja. Porque no queremos aceptar la verdad, preferimos escuchar mentiras que sean iguales a lo que creímos para no darnos ilusiones sobre algo que creemos que no somos.

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