miércoles, 25 de septiembre de 2013

¿Sociedad? ¿Qué es eso, se come? Ah, no, que es porquería, suciedad.

El caso es que me estoy empezando a hartar de la gente que no deja de pedir MG. Una cosa es que te pidan preguntas para que no se aburran, y la otra que pidan me gusta, que no sirven para nada más que para crear polémica, odio, celos, envidia, confusión, problemas, etc. Opino que esta sociedad es una puta mierda, pero si seguís los ideales de ésta, os aseguro que TODOS, absolutamente todos, acabaréis igual. Yo no me incluyo, porque yo no pienso ni estoy a favor de los ideales que impone y nos incita a creer esta sociedad. Es realmente patético que haya cada vez más personas que pidan MG para fotos, para ganar "popularidad", para no sentirse "tan mierdas", para que les hagan "más caso", etc. La verdad, yo no digo que los MG no ayuden en la autoestima de una persona. Pero ey, que los me gusta no os van a dar de comer, joder. Que los putos ideales de esta sociedad no van a haceros mejores personas, sino todo lo contrario. O cada uno de nosotros empezamos a tomar la rienda de nuestra vida, y empezamos a concienciarnos de lo que está pasando, y de que lo debemos hacer no es apoyar a la multitud, sino apoyar a aquello que puede salvarnos, aquello que nos hace ser ÚNICOS. Somos únicos porque no hay dos personas iguales en este mundo. Sí hay que lo son por fuera o se parecen, pero nunca habrá 2 personas exactamente iguales. Así que dejar de haceros los "guays", dejar de ser unos putos falsos de mierda, dejar de copiar a los demás, tanto en su físico, como en su interior intentando y fingiendo ser alguien que no sois solo para complacer a los demás. Dejar de mentiros a vosotros mismos y a los demás, Y EMPEZAR A SER LAS PERSONAS QUE REALMENTE SOIS, LAS PERSONAS QUE REALMENTE VOSOTROS MISMOS QUERÉIS SER, NO LA CLASE DE PERSONA QUE QUIERE ESTA SOCIEDAD QUE SEÁIS O LA GENTE. SUDAR DE LAS CRÍTICAS REÍROS, DEFENDEROS, VIVIR, JODER. PERO DEJAR DE AGRANDAR ALGO QUE YA ES DEMASIADO CATASTRÓFICO, EL FRACASO DE ESTA SOCIEDAD. Y, ahora, dime, ¿qué harás tú? ¿Vivir a tu manera sin importar lo que diga la gente, y ser tú mismo/a, o caer en el error de seguir haciendo más mierda esta sociedad? Tú decides, de ti depende tu futuro.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Tus ojos veo brillar,
mientras dejo de hablar.
Veo tus lágrimas caer,
humedeciendo tus mejillas.

Siguiendo el contorno de tu cara,
de tu piel, de la comisura de tus labios.

Sobre pasaron el límite.
Mejor incluso, tus labios,
y parece que no saben a nada más que a amargura,
que a dolor, que a sufrimiento.

Dejemos de atormentarnos,
por algo que jamás ocurrirá,
por algo que nunca sucederá,
por algo que no pasará.

Somos marionetas del destino,
esclavos del tiempo,
reyes y jefes de nuestra vida.

Esas palabras,
cuyo único objetivo son defender mis principios,
mi libertad, mi opinión, mi expresión.

¿Cuántísimas veces nos hemos llegado a preguntar qué se supone que estamos haciendo con nuestras vidas? ¿Cuántas veces nos hemos llegado a preguntar si realmente queremos seguir aquí? Pero mejor aún, ¿acaso no hemos pensado todos miles de veces que era nuestro final, que no había vuelta atrás, que nada valía la pena, que no hay razones para seguir, ni para luchar, ni para quedarse, ni para no rendirse, etc?

Las resupuestas a esas preguntas son demasiado obvias, ya que cualquiera con dos dedos de frente sabe que el sentimiento que más efecto provoca en nosotros, es el dolor. La vida está repleta de él. Vayas donde vayas, independientemente de con quién y de a qué lugar vayas, siempre vas a acabar sufriendo. El motivo por el que los seres humanos tenemos el privilegio de sufrir y de sentir dolor, es porque el dolor y el ser capaces de sentirnos muchas veces completamente destrozados y hundidos, hace que nos sintamos vivos de verdad, que estemos viviendo realmente.

El término "vivir" está demasiado malinterpretado por culpa de esta mierda sociedad. Parece ser que todos se creen todas nuestras sonrisas, todas nuestras palabras, pero en realidad, siempre hay algo que marca la diferencia entre la apariencia y la realidad. Yo pienso que el hecho de mentir a alguien acerca de tu estado de ánimo, no es algo malo, sino que simplemente es una realidad que debemos aceptar y aprender a comprender. Muchos preferimos estar solos antes que mal acompañados, por eso mismo, como no queremos que los demás nos vean llorar, y no queremos sentirnos débiles y frágiles, optamos por alejarnos de todo aquello que podría suponernos graves conflictos o problemas. 

Definitivamente, los seres humanos no estamos hechos para convivir con los demás sin ningún tipo de problema.


miércoles, 4 de septiembre de 2013

The sky is limit of the hell. Capítulo 3.

-¿Se puede saber qué demonios haces tú aquí?-dijo ella cruzándose de brazos y mirando fijamente a Ken mostrando su indignación.
-Uh, yo de ti no hablaría de demonios estando en un cementerio-dijo mirando de lado a lado justo antes de añadir-podría ser peligroso-dijo susurrándole al oído mientras seguía mirándola fijamente junto a una sonrisa provocativa y acompañado de un guiño con el ojo.
-¿Cuánto de peligroso?-dijo Barbie desafiante.
-Podrías acabar muy mal-dijo él sin borrar su sonrisa.
-¿Cómo de mal?-dijo ella pensativa.
-Podrías acabar rodeada por mis fuertes brazos, y atacada por un infinito beso lleno de pasión, y a su vez, de ternura-dijo Ken susurrándole al oído.
-Eso sería realmente escalofriante-dijo ella como si se tratara de algo a lo que debiera temer, pero eso sí, con un punto de sarcasmo.
-Ajá. Además, tus labios pintados de ese rojo sangre son altamente provocativos, no sé si podría resistirme a no besarlos-dijo él mientras se mordía el labio inferior.

Ella se río dulcemente, mientras miraba hacia un lado pensativa. Mientras tanto, él se abalanzó hacia ella, la agarró de las caderas tan fuerte como pudo, y entrelazó sus labios con los de Barbie, sin importar que estuvieran en un cementerio, siendo pasada medianoche, y completamente y peligrosamente solos.

Mientras ellos se centraban en demostrarse lo mucho que se deseaban el uno al otro y la inmensa intensidad con que se querían con locura, de pronto, algo los interrumpió. Dejando el miedo y el susto reflejado en sus caras.


The sky is limit of the hell. Capítulo 2.

Barbie y Ken pasaron la noche en el cementerio, en busca de una experiencia nueva que vivir. Al pasar la medianoche, Barbie se despertó porque necesitaba ir al baño, y cuidadosamente, sin despertar a Ken, intentó buscar la puerta que daba al exterior del cementerio.

Sin darse cuenta, se adentró todavía más en el grandioso “bosque” de los muertos. Por suerte suya, había luna llena, que iluminaba y daba un poco de vida a esa fría y oscura noche, que sin lugar a dudas, no sería una noche cualquiera.

En cuanto Barbie se percató de que se había adentrado más en el cementerio, se paró en seco. Se quedó boquiabierta, perpleja, sin aliento. Unos segundos más tarde recobró la respiración, ya que del inmenso susto que se había llevado y que le había cortado la respiración, su piel se había empezado a poner violeta, cosa que no le favorecía en absoluto.

Abrió los ojos como platos, e inmediatamente analizó todas y cada una de las partes que formaban aquel siniestro lugar. Se dió cuenta de que ya era pasada media noche cuando escuchó los aullidos de los lobos en la lejanía, los ruidos que desprendía ese fantástico y a su vez, ese terrible lugar.

Estaba rodeada de tumbas, cosa demasiado normal estando en un cementerio, pero su corazón dio un vuelco al sentir el fresco aliento de un ser desconocido en su piel. Se quedó inmóvil, sin mostrar señales de vida, cerró los ojos, y deseó que solo fuera su imaginación.

En cuanto se giró, no vió a nadie. Aliviada de ver que solo era su imaginación, suspiró. Y justo después, notó un extraño sentimiento de calor en sus caderas, como si algo u alguien se las estuviera sujetando. Miró a un lado y a otro, y no vió nada.

Decidió que no era nada aconsejable volverse a dar la vuelta, así que decidida, puso las manos en sus caderas tan rápidamente, que logró posarlas encima de eso que sintió anteriormente.

Tragó saliva, cerró una vez más los ojos, y se giró al instante. Al ver a Ken, ella lo miró con su mirada penetrante y desafiante a la vez. Sus ojos rojizos reflejaban miedo, el cual ni siquiera se dignó a mostrar.

Ken la miró como arrepentido, pero enseguida le sonrío de una manera increíblemente acusadora.


Novela. Capítulo 8.

Sentía cómo el calor del mediodía me iba sofocando hasta envolverme en una sensación de calor insoportable. Ya no sabía qué sentir, qué hacer, qué decir, o cómo actuar. Lo único que era capaz de hacer, era pensar.

Después de todo lo que ocurrió con Andy ya ni siquiera sé lo que quiero y lo que no. Solo se me ocurre que él es un desgraciado, que nunca me ha merecido, y que nunca ha sido capaz de valorar lo que tiene antes de perderlo.

Nadie ha dicho que sea demasiado tarde. Pero pienso y pienso, y la verdad, no me lo imagino apareciendo en mi casa para pedirme perdón como dios manda y hacerme cambiar de opinión respecto a él y a lo sucedido.


A veces siento que le extraño, otras que lo odio, y otras, en cambio, siento que lo aprecio tanto que sería incapaz de mentirle acerca de lo que siento y pienso de él. No podría soportar que se atreviera a preguntármelo. Necesito desconectar. No sé. Necesito tomarme un respiro, tener tiempo para mí.

Pensar, reflexionar, y darme la oportunidad de sentirme libre, de sentir que yo soy quien toma las riendas de mi vida, sentir que soy yo quien decide hacia dónde irá mi destino, cómo será y con quienes lo compartiré.

Me sentía ajena al mundo, ajena a la vida, repleta de vida, de fuerza, y a la vez, de dolor.

En busca de un sueño por cumplir.

Este es uno de esos momentos en los que se me hace imposible no pensar, no sentirme mal, pequeña, diminuta, insignificante. Me siento alejada de mi alrededor, de todo lo que me rodea, de todo a lo que pertenezco y de todo lo que formo parte. Siento como si existiera y a la vez nadie pudiera verme, escucharme o simplemente saber de mi existencia. Siento que ni siquiera puedo pensar en cómo sería estar ahora ahí y no aquí, en cómo sería vivir aquí, en vez de ahí, en cómo sería estar siempre con la gente de aquí y no la de ahí, en cómo sería vivir en un lugar en el que el peligro siempre te amenaza, en el que si sales, corres el riesgo de no volver. En el que el simple hecho de salir de tu casa puede implicar tu muerte, tu secuestro, etc. Siento cómo voy haciéndome cada vez más pequeña, cómo voy sintiéndome más y más invisible, como si fuera una figura inerte que nadie es capaz de escuchar, y que solo algunos se toman la molestia de mirar. El mundo se me viene encima. Mis días pasan y pasan sin darme cuenta de que no hago más que soñar con algo que jamás sucederá. Me engaño haciéndome creer que todo estará bien, que encontraré a alguien, que encontraré no a alguien cualquiera, sino a aquella persona que siempre he estado buscando, aquella que me trate como me merezco, que me quiera con locura, y que no espere que sea yo quien le diga que me abrace o que me bese, que lo haga por su propio pie, y que se dé cuenta de cuándo le digo que estoy bien y no lo estoy. No pido que haga nada que yo no haga. Simplemente que me haga sonreír y me haga feliz. Soy feliz con muy poco, pero nunca nadie me ha dado ese pedazo de felicidad que necesito desde hace mucho. Envidio a los personajes de los libros, de las películas, de las series. Ojalá yo tuviera alguien así. Que diera cualquier cosa para verme sonreír. Que hiciera todo lo posible por hacerme feliz ante todo y que dejara a un lado lo que dijeran los demás de mí y se limitara a creer y a confiar en mí. Quiero tener a alguien con el que poder ser yo al 100%. Incluso con el que pueda ser capaz de sacar mi parte tierna, cariñosa, fugaz, picante, sacar mi yo más profundo. No pido un amor como Sam y Grace, pido un amor como Cole y Isabel. No pido tanto. No pido que sepa a cada rato lo que pienso o lo que siento, tan solo pido que no sea mi mitad, sino que sea la persona que me complemente mejor, y que saque lo mejor de mí. No quiero una media naranja, una mitad, o alguien que encaje conmigo a la perfección, quiero tener algo imperfecto para sentir que es perfecto, ya que quiero sentir que para mí es perfecto. No la persona, sino los lazos que hay entre los dos. Yo no me entrego ante cualquiera, yo no muestro mi carácter ante cualquiera, ni siquiera muestro toda mi personalidad a cualquier persona. Me limito a mostrar mi verdadero yo solo con las personas que pienso que realmente lo merecen. Nunca doy para recibir, suelo dar sin importar que no reciba nada. Para mí un “gracias” acompañado de una sonrisa, es algo inmenso, y algo incomparable con el dinero, etc. Una sonrisa jamás podrá ser comprada, por eso tiene tanto valor para mí.

Rumbo a la realidad esperada.

Me siento como fuera de órbita, como invisible y existente a la vez. Ahora que todo ha acabado, me siento incompleta, me esperaba muchísimo más. No de la historia, sino que me esperaba que todo fuera más largo, que pasaran más cosas, pero eso no significa que no me haya encantado esta saga de libros. Es completamente e increíblemente genial y perfecta a su manera. Creo y mejor dicho, sé que esta es la mejor saga de libros que he leído en mi vida. Algún día espero tener una relación con alguien como la de Cole e Isabel. Una relación imperfecta, pero perfecta a su manera. Quería saber más de Cole. Quería saber más de las cosas que podrían pasar entre Cole e Isabel. Quiero algo más. Pensé realmente hace mucho que habría un cuarto libro de la saga, al ver su portada era realmente fascinante. Pero no sé, eso pareció ser algo irreal, no hay ninguna otra parte en la que se diga que hay más. ¿De verdad este es el final de esta historia? Supongo que tendré que refugiarme en otras historias, en otros mundos. En otro mundo imaginario que no sea Mercy Falls. Realmente es increíble que una saga de libros pueda provocarte tantísimas emociones distintas. Sin darme cuenta he cumplido uno de mis principales objetivos al irme de viaje. Leer. Me propuse al menos acabar el libro de Siempre por muy largo que fuera, y así lo he hecho. Ahora me siento algo vacía y a la vez inquieta. No sé, como si realmente esperara a que la escritora escribiera al menos un libro más y esa inquietud desapareciera. No siento pena, sino que siento algo de indignación, me siento molesta por haber esperado que ocurriesen más cosas en realmente tan pocas páginas. Por primera vez en mi vida, 380 páginas no me parecen nada. He leído 166 páginas en un día. Realmente para mí es algo increíble, fascinante, y a la vez casi imposible para alguien como yo. Yo soy de esas personas a las que les gusta esperar si realmente cree que vale la pena la espera. Pero claro, cuando lees libros tan buenos, es imposible no pensar en otra cosa estando sin internet y con el ordenador o aburrida. Y claro, aunque sea de noche ni siquiera piensas en cenar. Porque sientes como si lo que lees te llenara tanto que fuera imposible llenar tu interior de comida por poca que fuera. Sé que echaré de menos algo, y no solo es Mercy Falls, sino que lo que más de menos echaré será a Cole, y a la mucho que nos parecemos ahora que he llegado a cambiar tanto durante todos estos meses. A Isabel por cómo se sentía cuando estaba con Cole, y a la manera en que nos parecemos. Camufla su dolor ante la gente de su alrededor mientras tan solo lo reserva para ella y su interior. Se muestra fuerte, y a la vez débil, como Cole, como yo. Impulsiva, compasiva, luchadora, pensativa y a la vez repentina, esta soy yo. Esta es Isabel, este es Cole. Desde que empecé a leer el libro me encantó la relación de Sam y Grace, la conexión que había entre ambos, la manera en que sabían comunicarse entre si, la manera en cómo se protegían él uno al otro, y en cómo se amaban con locura. En cómo sabían sentir que uno estaba cerca del otro a pesar de estar a miles de kilómetros, o simplemente en mundos distintos. Esta saga me ha hecho darme cuenta de muchísimas cosas, de descubrir cosas nuevas de mí misma, de conocerme mejor, de darme cuenta y descubrir cosas nuevas y eficaces para mi futuro y mi presente. Ahora ya no existe un pasado que me amargue, me torture o me destruya, ya no hay un futuro que me horrorice, al que tema o con el que desee acabar, ya solo existe un presente que quiero y querré seguir viviendo hasta ya no poder más. Lo daré todo por dar lo mejor de mí a quien lo merezca, y por ser simplemente yo tantas veces como me sea posible. No seré ni buena, ni mala, simplemente seré como la gente se merezca. Seré esta nueva yo que ha ido dando paso a la impulsividad, a la seguridad, a la inquietud, a la capacidad de arriesgar sin rendirte, y a luchar siempre ante todo y ante todos. Estos últimos meses he aprendido a ser yo de verdad, en todos los aspectos, he sacado mi yo más profundo, mi yo interior más desgarrador, mi fiera interior, mi carácter, mi naturalidad, mi personalidad, mi ser al exterior, simplemente, he aprendido a ser yo sin importar ni el tiempo, ni el pasado, ni las críticas, ni los insultos, ni los problemas, ni la gente, ni los demás, ni nada en concreto, solo el hecho de que me gusta ser así, me gusta ser yo misma, sentirme segura de mí misma, y sentir que soy capaz de dirigir el rumbo de mi vida, de mi destino, y de tomar mis propias decisiones. Al fin puedo decir esto que tanto estuve deseando, por fin estoy orgullosa de mí misma y de lo que estoy haciendo conmigo misma y con mi vida, por fin estoy haciendo lo que quiero, lo que necesito, y no lo que los demás quieren que haga. Por fin soy yo quien dirige mi vida, y no los demás.


Atacada por la hipocresía de la gente, pero también de la sociedad.

Supongo que debería afectarme más el hecho de que mi propia familia se avergüence de mí. Siento que hacen todo lo posible y lo que está en su mano para alejarme de los demás. En cuanto vienen invitados, familiares, vecinos, conocidos, etc, me piden que me esconda, o mejor dicho, me obligan a quedarme en una habitación, sola, encerrada y perdida en mis pensamientos como en mi propio mundo.

Supongo que el hecho de no llevar pañuelo, de reírme a todas horas, incluso comiendo, afectan mucho al hecho de que se avergüenzan de mí. Eso no viene solo de ahora, sino que eso me viene desde bien pequeña. Siempre comía sola. Incluso cuando vienen mis hermanos o así acabo comiendo sola en la cocina o en mi habitación.

No podía creer que mi propia madre me dijera que me quitara las gafas cuando fuéramos a cenar a la casa de la futura esposa de mi hermano. Fue ayer, pero me parece algo mucho más cercano que lejano.

Supongo que me merezco todo esto. Nada de compasión.

Mi familia siempre ha intentado alejarme de la gente, y esconderme en una habitación o donde fuera que sea.

Ahora que tengo gafas y aparatos, a parte de una frente grande, parece que todavía quieren que cuanta menos gente me vea, mejor. Incluso un primo pequeño, se burló de mi aspecto.

Lo tengo claro, nada de novios. No quiero sufrir más.

Nadie iba a querer estar conmigo, así que esa es la solución más razonable.

He adelgazado muchísimo desde mi llegada aquí, y eso es algo que me preocupa demasiado. ¿Será una señal de que estoy volviendo a recaer? ¿Será una señal de que mi subconsciente estaba haciendo que se me quitaran las ganas de comer para así adelgazar? Yo no quiero ser thinspo. Yo no quiero estar delgada, ya lo estaba, ya lo estoy… Demasiado hueco entre mis piernas. Demasiada delgadez en tan poco tiempo. ¿De verdad es esto lo que quería? ¿De verdad quiero seguir con esto? ¿Quiero verme en los huesos para reírme de mí y destrozarme a mí misma como hacen los demás aunque yo siempre esté fingiendo, aguantando y camufle mi dolor? No sé cuánto debo pesar, pero no entiendo por qué, hay algo que me hace querer pesar 45 al pesarme en la báscula de ahí… Hay algo que hace que quiera seguir adelgazando hasta cansarme… Yo no quiero. Me había vuelto a curar, no puedo volver. Siento que quiero ver ese número en la báscula, siento que quiero ver mi barriga sin grasa. Para esto. Páralo. Aquí no tienes ni médicos buenos, ni nadie que pueda ayudarte a levantarte o dejar que te desahogues con ella/él. No quiero adelgazar más. O mejor dicho, siento que una parte de mí quiere, y otra quiere comer. Eres fuerte, aguanta. Sé que puedes. Sé que puedes…

No dejes que te destruyan.
No lo permitas. 
Tú eres fuerte, muy fuerte.
Eres increíblemente valiente.

No temes al peligro, tan solo temes al hecho de no saber actuar bien frente a él.
Pero no huyes, te enfrentas a él.
La lucha será entre mis demonios y mi propia voluntad. Poder y no querer, o querer y no poder.
Lucharé contra el hecho de comer y de no comer.
Ey, no. Elimina esos pensamientos de tu cabeza.
Puedes llegar a ser una inmensa y grandiosa psicóloga.
Te has superado millones y cientos de veces, y yo sé que lo seguirás haciendo tan bien o incluso mejor que hasta ahora. Puedes con todo, no te rindas.

No mereces ver tu rostro hundido en el dolor, no mereces verte ahogada en un mar de depresión. Tú tomas el control de tu cuerpo, puedes pensar lo que te dé la gana, pero lo importante y lo que no debes hacer es hacer lo que te dictan esos demonios. Volverán a desaparecer en cuanto tú luches contra ellos y no con ellos. Ellos no son tus aliados. Son tus enemigos.

Solo serás tú quien decidirá si luchar o rendirte.

martes, 3 de septiembre de 2013

Perdida en un mar de dudas, de dolor y de un pasado con el que lidiar.

Me encontraba perdida, como en una especie de laberinto. Como si navegara en un mar desconocido, lleno de dudas, de incertidumbre, de peligro. Me sentía repleta de inseguridad que no mostraba ante cualquiera, llena de pensamientos inciertos, de dudas existentes, de miedo aterrador, de temor que solo me hacía pensar y imaginar las cosas más siniestras, más peligrosas, más horribles. Estaba llena de dolor, de sufrimiento, de miedo, de incertidumbre. Pero si algo sabía, es que era valiente, y que por mucho miedo o temor que sintiera, nunca daba marcha atrás. Las piernas me temblaban, toda yo era una caja de secretos sin revelar, de confesiones sin confesar. Estaba entre lo que me destruía, y lo que más temía, la muerte. Dicen que no hay felicidad sin tristeza, al igual que no hay vida sin muerte, y al revés. La vida no es un camino de flores, de alegría y de felicidad. Sino que es un camino con diferentes direcciones que tomar o entre las que elegir, cada camino tiene inconvenientes. Unos tienen espinas, otros están llenos de torturas, otros de dolor, otros te van desgastando hasta destruirte, y en cambio, otros te van quemando por dentro hasta que decides acabar con todo tú misma. Nunca hay un camino fácil, nunca hay una opción buena o una mala, sino que simplemente es esa opción la que hace que nuestra vida sea de una forma u otra. Hay que saber elegir muy bien tu tortura, y sabes preparar a tiempo tu antídoto para el veneno al que estarás expuesta. El tiempo va a contracorriente, o corres tú, o corre él, pero hagas lo que hagas el tiempo nunca va a esperarte. Eres tú quien tiene que hacer que el tiempo pase rápido, o por otra parte, lento.

Terror.

Me encontraba perdida, como en una especie de laberinto. Como si navegara en un mar desconocido, lleno de dudas, de incertidumbre, de peligro. Me sentía repleta de inseguridad que no mostraba ante cualquiera, llena de pensamientos inciertos, de dudas existentes, de miedo aterrador, de temor que solo me hacía pensar y imaginar las cosas más siniestras, más peligrosas, más horribles. Estaba llena de dolor, de sufrimiento, de miedo, de incertidumbre. Pero si algo sabía, es que era valiente, y que por mucho miedo o temor que sintiera, nunca daba marcha atrás. Las piernas me temblaban, toda yo era una caja de secretos sin revelar, de confesiones sin confesar. Estaba entre lo que me destruía, y lo que más temía, la muerte. Dicen que no hay felicidad sin tristeza, al igual que no hay vida sin muerte, y al revés. La vida no es un camino de flores, de alegría y de felicidad. Sino que es un camino con diferentes direcciones que tomar o entre las que elegir, cada camino tiene inconvenientes. Unos tienen espinas, otros están llenos de torturas, otros de dolor, otros te van desgastando hasta destruirte, y en cambio, otros te van quemando por dentro hasta que decides acabar con todo tú misma. Nunca hay un camino fácil, nunca hay una opción buena o una mala, sino que simplemente es esa opción la que hace que nuestra vida sea de una forma u otra. Hay que saber elegir muy bien tu tortura, y sabes preparar a tiempo tu antídoto para el veneno al que estarás expuesta. El tiempo va a contracorriente, o corres tú, o corre él, pero hagas lo que hagas el tiempo nunca va a esperarte. Eres tú quien tiene que hacer que el tiempo pase rápido, o por otra parte, lento.

Susurros sigilosos.

Corre ahora que puedes,
refúgiate en mis brazos.
Búscame,
busca mis labios,
encuéntralos.

Funde tu dolor en ellos,
muérdelos,
saboréalos,
siéntelos.

Siente mi respiración,
siente mis latidos apresurados,
siente cómo me voy quedando sin aire,
como me voy quedando sin mi droga,
como me voy quedando sin ti.

Susúrrame al oído que me quede,
que no me vaya,
que no desaparezca.

Pídeme que te bese,
que te abrace,
pídeme que me quede.

Quiero oír tu voz,
quiero escuchar tu susurro,
acariciar tus mejillas,
besar tus labios.

Quiero abrazarte,
y no soltarte nunca.
Quiero tenerte tan cerca de mí,
que sienta que somos dos cuerpos en uno,
dos almas en una,
dos corazones en uno.

Quiero sentir el latido de tu corazón,
el susurro de tu voz,
la súplica de tu perdón,
quiero oírte decir que me quieres,
y que realmente lo sientas.

El aire que respiro se acaba,
es como si me quedara sin aire,
sin vida,
sin aire que poder respirar.

Como si me asfixiara con mi propia respiración.
Cada vez siento que estás más y más lejos,
siento que te pierdo,
que te vas,
y que no parece que vayas a volver.

Quiero morder tus labios,
acariciarlos,
besarlos,
saborearlos,
y fundir mi mirada en tus ojos.

Quiero ver tu sonrisa reflejada en mi mirada,
quiero ver mi sonrisa junto a la tuya.
Quiero fundirme en tus labios,
como si fueran bolitas de algodón.

Dulces como una piruleta,
y tan suaves como el algodón.
Tan irresistibles como el chocolate,
tan adictivos como la droga.

Quiero acariciar tu piel,
abrazarte hasta sentir que nada va a separarnos,
y rodearte con mis brazos hasta sentirte cerca.

Quiero sentirte tan cerca,
que hasta se me paralice la respiración,
que hasta sienta como si se me paralizara el corazón.
Como si por un momento,
solo estuviéramos tú, yo,
y nada más que eso.
Ese momento en el que te das cuenta de que ya no importa lo que hagas, lo que digas o hacia dónde vayas, ni la ruta, ni la forma, ni el camino, ni siquiera la manera, sino solo la dirección que decides emprender para alcanzar el sueño de todo ser vivo, ser feliz a su manera y sin que nada ni nadie pueda pararlo/a o hundirlo/a. Somos esclavos del silencio, o quizá solo somos marionetas del destino, el cual no maneja ni esta estúpida sociedad, ni siquiera los demás, sino nosotros mismos.

Después de todo somos nosotros los únicos que tomamos las decisiones más importantes y las cosas más críticas. Tomamos las riendas de nuestras vidas, pero lo más importante, no dejamos que nadie las tome por nosotros. Ahí está la verdadera diferencia entre alguien inseguro de si mismo y seguro de si mismo.

La seguridad nunca es algo permanente, sino que a veces es la única manera de engañar a nuestro cerebro para no pasar miedo. Vivimos en un entorno en el que cada dos por tres debemos tomar decisiones para decidir si caer, si levantarnos, si ganar, si perder, si confiar, si desconfiar, si dudar o si ser ingenuos, pero si algo hay que siempre nos beneficia, es el hecho de descubrir cosas maravillosas en cosas normales y corrientes. Puedes creer o no creer, puedes arrepentirte, cabrearte, etc, pero el dolor nunca se siente tan fuerte como cuando has pasado por situaciones similares o casi iguales a las de la otra persona.

No nacimos sabiendo, pero nacimos aprendiendo que lo mejor no es eso que conseguimos sin hacer nada y sin esfuerzo, sino aquello que consigues por tus propios méritos y por tu propio sacrificio.

La vida es como un carrusel, pasa y pasa, y cuando te quieres dar cuenta, ya no estás a tiempo de parar. Puedes gritar, puedes quejarte, puedes suplicar, pero solo el viento podrá escucharte más fuerte que el cielo, más fuerte que el suplicio de vivir con un corazón sin sentimientos. Una persona fría es alguien que aprendió que no debía fingir ningún estado de ánimo para complacer a los demás a pesar de estar quemada/o por dentro. Debemos mostrar nuestras llamas y nuestro dolor, siempre que queramos o deseemos que ese fuego se apague, deberemos soplar muy, pero que muy fuerte para hacer que el fuego se mantenga apagado y fuera de lo que otros puedan decir.

Miedo.

Grita ahora que puedes,
cabalga en la oscura noche.
Chilla, nadie podrá oírte.

El miedo te atrapa,
la lujuria te obsesiona,
el temor te corrompe,
tu corazón se paraliza ante el peligro,
ante la muerte.

Temes morir,
no quieres huir,
pero no sabes qué hacer.

Todo son dudas,
todo te envuelve en el peligro,
en la oscuridad,
en la soledad.

Estás sola, nadie te oirá,
nadie te escucha,
nadie puede verte,
ya solo puedes huir.

Ya no queda esperanza,
ya solo queda dolor,
ya no hay prisa,
ya no hay nada nuevo por descubrir.

Sientes la muerte rozando tus mejillas,
el frío abrazándote siniestramente,
los columpios moverse y grillar al ritmo de la noche.

Distancia.

Mira a tu alrededor, ¿los ves? Ellos no son los que van a estar ahí siempre que lo necesites, lo pidas o simplemente en las buenas y en las malas. Esos son los que vayas donde vayas con ellos te protegerán, esos que siempre que tardes mucho tiempo en aparecer, se preocuparán por ti hasta verte con sus propios ojos. Esa gente que ves, es la que, aunque no lo creas, ni te ayuden en las situaciones difíciles, ya que ellos no saben prácticamente nada de tu vida, son esos que cada vez que saben que te ocurre algo, te preguntan hasta conseguir sonsacarte el inmenso secreto que guardabas en tu interior. Son esos que cuando están contigo y ven que algo va mal, te apoyan o te defienden sin importar nada más. No son los que están a centímetros de ti, metros o kilómetros, sino que simplemente son esos que sin esperar que hagan nada por ti, acuden a ti siempre que les cuentas o que saben qué te ocurre. La distancia nunca es ni ha sido proporcional al hecho de que cuando más cerca esté la otra persona mejor relación o mejores lazos se crearán. La cercanía a veces cansa, y muchas veces, acaba aburriendo. En cambio, el hecho de tener amigos de verdad a kilómetros hace que puedas comprobar tú misma que es posible que se creen lazos ya sean de amistad o de amor cuando la otra persona está a millones o miles de kilómetros de ti.
¿Sabes? No es fácil ver cómo van pasando los años, y como nada cambia. Sigues siendo la misma persona, solo que mil veces más fuerte y valiente. Afrontas cualquier situación o problema aunque eso pueda suponer un riesgo. Dicen que a veces merece la pena arriesgarse por algo que vale la pena conseguir. La vida no es una guerra, no es una competición, ni ninguna carrera, esto simplemente es una batalla, en la que unos mueren porque quieren, y en cambio, otros mueren porque el destino lo quiso así. Hay que recaer para aprender a no derrumbarse por completo ante cualquier adversidad. No hay que temer al hecho de no ser suficiente para alguien. Cada uno es como es, y nadie merece que lo traten como si de mierda se tratara. No es fácil tener que aguantar tantas cosas en tu cabeza cuando en tu exterior tan solo muestras silencio y más silencio acompañado de una risa nerviosa. ¿Ríes porque quieres, o quizá porque no quieres llorar? Te acostumbraste tanto a reír en vez de llorar que acabaste riendo sin darte cuenta de que realmente no querías reír, sino llorar.
Miras al vacío y lo único en lo que puedes pensar es en si de verdad estás haciendo lo que quieres. En si de verdad quieres estar ahí, en este sitio, con esa gente, o con esta. Siento que mi vida gira como un carrusel en un parque de atracciones. Gira y gira, da vueltas sin parar, y sin embargo, me doy cuenta de que no avanzo, de que sigo en el mismo sitio, sin avanzar, tropezando, cayendo, lastimándome, pero jamás huyendo. Cobarde no es aquel que teme a la muerte o siente miedo por algo u alguien, sino alguien que es incapaz de afrontar sus problemas, de afrontar las circunstancias críticas, y de quedarse ante el peligro para afrontarlo y lograr acabar con él.


Incertidumbre.

Ya no sé qué pensar, no está, tengo miedo. No sé qué hacer, ni siquiera qué decir. ¿Estará bien? Quiero que esté bien, deseo realmente que lo esté... Que no le pase nada, por favor. Siento que estoy alejada del mundo, de la vida, de la realidad, de mi familia, de mis amigos, de mi gente, de mi yo interior, siento como si estuviera a millones de kilómetros de cualquier ser vivo. Es como si estuviera en un mundo aparte, en un lugar en el que no eres capaz de sentir nada cerca de ti, en el que ves, oyes y escuchas cosas que ni siquiera sientes que están ahí realmente. Sientes la soledad, el frío de la noche, el aire mover tu pelo y acariciar tus mejillas, sientes tus labios secarse, en busca de algo nuevo que contar. No sabes qué haces, no sabes qué estás haciendo, no sabes qué harás. Todo es un mar de dudas y de temor. Temes a que los demás te hagan más daño del que ya te hicieron. Temes a la muerte, al peligro, te gusta arriesgarte cuando crees que de verdad vale la pena, pero sientes que nada es suficiente, que todo corre a tu alrededor, que ya nada puede pararte, que todo corre a tu pesar, a tu conciencia. Ya no sabes qué hacer. Sientes el frío, sientes que estás sola, alejada del mundo, lejos de todo. Te sientes como si estuvieras en una nube. Todo da vueltas a tu alrededor, todo gira con fuerza hacia el horizonte, todo se mueve y nada parece esperarte. El tiempo va a contra corriente, en dirección a un lugar desconocido, incierto, como el mismo futuro. Ya nada parece tener sentido, ya nada parece ser lo mismo. Ellas ya no están. Él ya no está. Y él parece quererse ir. No sé qué haré sin él en casa. Lo veré, sí. Pero ya nada volverá a ser lo mismo. No puedo mentirme diciéndome que nada va a cambiar. Mi día a día ya no será el mismo. Ya nadie podrá estar de acuerdo conmigo ni que sea por una vez, siento que nada va a mi favor, que todo está en contra mía, como si de verdad todo lo malo me ocurriera a mí. Si tan solo pudiera tener una sola persona fuera donde fuera que me abrazara de todo corazón siempre que lo necesitara… Siento que nunca encontraré a esa persona, nadie va a quererme tal y como soy. Ellos solo quieren marionetas que manejar y sobre las que mandar. Yo no soy ninguna marioneta ni ningún juguete con el que poder jugar. Sabes que nadie puede pararte si tú no lo permites, sabes que puedes ser más fuerte que el fuego, y más resistente que el viento. No busques palabras necias, no busques palabras sin sentido, tan solo busca una sola palabra que esconda miles de secretos en tu interior. Yo diría estas: Dolor, soledad, temor, miedo, tristeza, sufrimiento, rabia, ira, arrepentimiento, preocupación. No debo temer, debo estar tranquila, debo perder el miedo, debo ser fuerte, soy fuerte, soy valiente, y soy una persona sensata, que a pesar de que no siempre se sienta segura, sabe encontrar la manera correcta para sentirse segura sin perjudicar a nadie. Somos fuertes, sabemos qué hacemos, sabemos de dónde venimos, y lo único que nos queda por decidir, es hacia dónde queremos ir. La vida toma el camino y la dirección que queremos, pero el tiempo nunca va a nuestro favor. El tiempo pasa demasiado rápido para los que saben aprovecharlo, y demasiado lento para los que no dejan de desaprovecharlo. Ya sé hacia dónde iré, hacia el camino que me lleva a la felicidad, pero no solo a la mía, sino también a la de mis seres queridos. Yo no puedo ser feliz si ellos no lo son, por eso haré que ellos lo sean, y así yo también podré serlo. La felicidad es un sentimiento que perdura tanto tiempo como has empleado en él. Si tú lo has dado todo para serlo, y realmente te mereces serlo, lo acabarás siendo, tan solo hace falta tiempo, esfuerzo y fuerza de voluntad, nada más. Me siento segura. No lloraré. Soy fuerte, sé que está bien, y sé que lo seguirá estando. Sabe cuidar de si mismo. Sé que estarán bien. Tienen que estarlo. Y yo confío en que lo están y lo estarán.

Dolor invisible.

Estoy de aguantar sus provocaciones, de aguantar sus rabietas, sus enfados, de tener que aguantar que me haga sentir todavía más culpable por no poder elegir la vida que quiero tener y cómo o de qué manera quiero que sea. Estoy harta de vivir atada a mi familia. Necesito que alguien me saque de este agujero. Siento que todos llegarán a tener pareja menos yo. Siento que soy un cero a la izquierda. Que ni siquiera siendo delgada y estudiosa voy a llegar a ser alguien para los demás. Siento que mi familia se avergüenza de mí. ¿Y qué decir de mis “amigas”? Ellas siempre están tan felices y alegres, y sin embargo no tienen el mejor físico, al igual que yo, pero siempre siento que muchos intentan hacer que te sientas inferior a los demás con sus comentarios, acciones, etc. Estoy harta de fingir, de aguantar, de tener que soportar tanta carga día a día. De tener que ser yo a escondidas porque ni salgo ni me quieren sacar de mi pequeña prisión. Quiero ser libre, y a la vez tener a alguien que aunque sepa protegerme sola, me protegiera. En todo este tiempo he cambiado tantísimo que dejé de ser una mosquita muerta para ser una chica impulsiva, que se defiende, o que muchas veces actúa con indiferencia. Pero lo que no sabía antes, es que aquí y mi propia familia, quieren que sea una mosquita muerta. No se dan cuenta de que lo que más les gusta es tranquilidad, paz, saber estar, respeto, educación, sensatez, etc. Cuando ellos lo único que dan son gritos, chillidos, rabietas, enfados, desgracias, provocaciones, faltas de respeto, etc. Estoy harta. Ya no sé cómo sentirme. Soy medio fría y medio impulsiva. No sé qué hacer. Ya no sé qué hacer con mi futuro, porque ni siquiera sé qué hacer con mi presente. Vivo en un continuo: “-¿Cómo estás? –Bien. (Sonríe).” Cuando por dentro estoy quemada, estoy destrozada, estoy hundida, estoy ardiendo. Siento que nadie es capaz de ver las llamas que arden en mi interior, siento que mi familia no me entiende, no intenta comprender por qué hago lo que hago, no intentan ser unos padres o unos hermanos normales. Quiero ahogarme en mi dolor, en mis lágrimas. No quiero volver, pero tampoco quedarme.  Aquí estoy alejada de ellos, no podrán ayudarme, escucharme o hacer que me sienta querida. Necesito un puto abrazo, y lo peor es que nadie puede dármelo. Ni estando aquí, ni ahí. Nadie va a darme un puto abrazo de corazón. Porque las personas que me lo darían están a miles de kilómetros de mí. Estoy harta de ver cómo voy volviéndome de piedra, cómo voy perdiendo mi saber estar, mi tranquilidad, mi plenitud, etc. Estoy harta de ver cómo voy cambiando mientras mi alrededor parece que no cambiará jamás. 

Cuestión de vida o muerte.

Es curioso el hecho de que siempre haya algo que nos proteja o nos salve de la muerte.
¿Cuantísimas veces hemos estado al borde de la muerte, y por alguna extraña razón siempre hay algo que nos mantiene vivos, fuertes o unidos? Siempre hay algo que hace que sobre vivamos a los golpes que nos da la vida, a los problemas y a cualquier adversidad que se anteponga entre nosotros.

Es extraño el hecho de que a veces lleguemos a estar tan y tan cerca de la muerte y a la vez tan lejos de la misma. Siempre hay algo que nos mantiene atados a la vida, pero a la misma vez, cerca de la muerte. La vida forma parte de un círculo que gira entorno la realidad, los sueños, y la felicidad, que se basa en un equilibrio de la realidad y de los sueños.

lunes, 2 de septiembre de 2013

¿Una lucha perdida, o quizá una lucha que ganar?

No se trata de jugar,
de apostar,
o de remplazar.

Sino de saber apostar,
de saber valorar,
de saber apreciar.

De saber diferenciar el mal y el bien,
de saber distinguir la vida de la muerte,
vivir de morir,
de saber que no todo es blanco o negro,
que también es gris.

¿Sabes? No hay nada que pueda paralizarte.
Pero no debes permitir que te paren,
Debes mantenerte firme,
ser fuerte.

Tú eliges si parar,
si seguir,
si rendirte,
si luchar.