miércoles, 4 de septiembre de 2013

En busca de un sueño por cumplir.

Este es uno de esos momentos en los que se me hace imposible no pensar, no sentirme mal, pequeña, diminuta, insignificante. Me siento alejada de mi alrededor, de todo lo que me rodea, de todo a lo que pertenezco y de todo lo que formo parte. Siento como si existiera y a la vez nadie pudiera verme, escucharme o simplemente saber de mi existencia. Siento que ni siquiera puedo pensar en cómo sería estar ahora ahí y no aquí, en cómo sería vivir aquí, en vez de ahí, en cómo sería estar siempre con la gente de aquí y no la de ahí, en cómo sería vivir en un lugar en el que el peligro siempre te amenaza, en el que si sales, corres el riesgo de no volver. En el que el simple hecho de salir de tu casa puede implicar tu muerte, tu secuestro, etc. Siento cómo voy haciéndome cada vez más pequeña, cómo voy sintiéndome más y más invisible, como si fuera una figura inerte que nadie es capaz de escuchar, y que solo algunos se toman la molestia de mirar. El mundo se me viene encima. Mis días pasan y pasan sin darme cuenta de que no hago más que soñar con algo que jamás sucederá. Me engaño haciéndome creer que todo estará bien, que encontraré a alguien, que encontraré no a alguien cualquiera, sino a aquella persona que siempre he estado buscando, aquella que me trate como me merezco, que me quiera con locura, y que no espere que sea yo quien le diga que me abrace o que me bese, que lo haga por su propio pie, y que se dé cuenta de cuándo le digo que estoy bien y no lo estoy. No pido que haga nada que yo no haga. Simplemente que me haga sonreír y me haga feliz. Soy feliz con muy poco, pero nunca nadie me ha dado ese pedazo de felicidad que necesito desde hace mucho. Envidio a los personajes de los libros, de las películas, de las series. Ojalá yo tuviera alguien así. Que diera cualquier cosa para verme sonreír. Que hiciera todo lo posible por hacerme feliz ante todo y que dejara a un lado lo que dijeran los demás de mí y se limitara a creer y a confiar en mí. Quiero tener a alguien con el que poder ser yo al 100%. Incluso con el que pueda ser capaz de sacar mi parte tierna, cariñosa, fugaz, picante, sacar mi yo más profundo. No pido un amor como Sam y Grace, pido un amor como Cole y Isabel. No pido tanto. No pido que sepa a cada rato lo que pienso o lo que siento, tan solo pido que no sea mi mitad, sino que sea la persona que me complemente mejor, y que saque lo mejor de mí. No quiero una media naranja, una mitad, o alguien que encaje conmigo a la perfección, quiero tener algo imperfecto para sentir que es perfecto, ya que quiero sentir que para mí es perfecto. No la persona, sino los lazos que hay entre los dos. Yo no me entrego ante cualquiera, yo no muestro mi carácter ante cualquiera, ni siquiera muestro toda mi personalidad a cualquier persona. Me limito a mostrar mi verdadero yo solo con las personas que pienso que realmente lo merecen. Nunca doy para recibir, suelo dar sin importar que no reciba nada. Para mí un “gracias” acompañado de una sonrisa, es algo inmenso, y algo incomparable con el dinero, etc. Una sonrisa jamás podrá ser comprada, por eso tiene tanto valor para mí.

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