martes, 3 de septiembre de 2013

Incertidumbre.

Ya no sé qué pensar, no está, tengo miedo. No sé qué hacer, ni siquiera qué decir. ¿Estará bien? Quiero que esté bien, deseo realmente que lo esté... Que no le pase nada, por favor. Siento que estoy alejada del mundo, de la vida, de la realidad, de mi familia, de mis amigos, de mi gente, de mi yo interior, siento como si estuviera a millones de kilómetros de cualquier ser vivo. Es como si estuviera en un mundo aparte, en un lugar en el que no eres capaz de sentir nada cerca de ti, en el que ves, oyes y escuchas cosas que ni siquiera sientes que están ahí realmente. Sientes la soledad, el frío de la noche, el aire mover tu pelo y acariciar tus mejillas, sientes tus labios secarse, en busca de algo nuevo que contar. No sabes qué haces, no sabes qué estás haciendo, no sabes qué harás. Todo es un mar de dudas y de temor. Temes a que los demás te hagan más daño del que ya te hicieron. Temes a la muerte, al peligro, te gusta arriesgarte cuando crees que de verdad vale la pena, pero sientes que nada es suficiente, que todo corre a tu alrededor, que ya nada puede pararte, que todo corre a tu pesar, a tu conciencia. Ya no sabes qué hacer. Sientes el frío, sientes que estás sola, alejada del mundo, lejos de todo. Te sientes como si estuvieras en una nube. Todo da vueltas a tu alrededor, todo gira con fuerza hacia el horizonte, todo se mueve y nada parece esperarte. El tiempo va a contra corriente, en dirección a un lugar desconocido, incierto, como el mismo futuro. Ya nada parece tener sentido, ya nada parece ser lo mismo. Ellas ya no están. Él ya no está. Y él parece quererse ir. No sé qué haré sin él en casa. Lo veré, sí. Pero ya nada volverá a ser lo mismo. No puedo mentirme diciéndome que nada va a cambiar. Mi día a día ya no será el mismo. Ya nadie podrá estar de acuerdo conmigo ni que sea por una vez, siento que nada va a mi favor, que todo está en contra mía, como si de verdad todo lo malo me ocurriera a mí. Si tan solo pudiera tener una sola persona fuera donde fuera que me abrazara de todo corazón siempre que lo necesitara… Siento que nunca encontraré a esa persona, nadie va a quererme tal y como soy. Ellos solo quieren marionetas que manejar y sobre las que mandar. Yo no soy ninguna marioneta ni ningún juguete con el que poder jugar. Sabes que nadie puede pararte si tú no lo permites, sabes que puedes ser más fuerte que el fuego, y más resistente que el viento. No busques palabras necias, no busques palabras sin sentido, tan solo busca una sola palabra que esconda miles de secretos en tu interior. Yo diría estas: Dolor, soledad, temor, miedo, tristeza, sufrimiento, rabia, ira, arrepentimiento, preocupación. No debo temer, debo estar tranquila, debo perder el miedo, debo ser fuerte, soy fuerte, soy valiente, y soy una persona sensata, que a pesar de que no siempre se sienta segura, sabe encontrar la manera correcta para sentirse segura sin perjudicar a nadie. Somos fuertes, sabemos qué hacemos, sabemos de dónde venimos, y lo único que nos queda por decidir, es hacia dónde queremos ir. La vida toma el camino y la dirección que queremos, pero el tiempo nunca va a nuestro favor. El tiempo pasa demasiado rápido para los que saben aprovecharlo, y demasiado lento para los que no dejan de desaprovecharlo. Ya sé hacia dónde iré, hacia el camino que me lleva a la felicidad, pero no solo a la mía, sino también a la de mis seres queridos. Yo no puedo ser feliz si ellos no lo son, por eso haré que ellos lo sean, y así yo también podré serlo. La felicidad es un sentimiento que perdura tanto tiempo como has empleado en él. Si tú lo has dado todo para serlo, y realmente te mereces serlo, lo acabarás siendo, tan solo hace falta tiempo, esfuerzo y fuerza de voluntad, nada más. Me siento segura. No lloraré. Soy fuerte, sé que está bien, y sé que lo seguirá estando. Sabe cuidar de si mismo. Sé que estarán bien. Tienen que estarlo. Y yo confío en que lo están y lo estarán.

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