martes, 3 de septiembre de 2013

¿Sabes? No es fácil ver cómo van pasando los años, y como nada cambia. Sigues siendo la misma persona, solo que mil veces más fuerte y valiente. Afrontas cualquier situación o problema aunque eso pueda suponer un riesgo. Dicen que a veces merece la pena arriesgarse por algo que vale la pena conseguir. La vida no es una guerra, no es una competición, ni ninguna carrera, esto simplemente es una batalla, en la que unos mueren porque quieren, y en cambio, otros mueren porque el destino lo quiso así. Hay que recaer para aprender a no derrumbarse por completo ante cualquier adversidad. No hay que temer al hecho de no ser suficiente para alguien. Cada uno es como es, y nadie merece que lo traten como si de mierda se tratara. No es fácil tener que aguantar tantas cosas en tu cabeza cuando en tu exterior tan solo muestras silencio y más silencio acompañado de una risa nerviosa. ¿Ríes porque quieres, o quizá porque no quieres llorar? Te acostumbraste tanto a reír en vez de llorar que acabaste riendo sin darte cuenta de que realmente no querías reír, sino llorar.

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