martes, 3 de septiembre de 2013

Susurros sigilosos.

Corre ahora que puedes,
refúgiate en mis brazos.
Búscame,
busca mis labios,
encuéntralos.

Funde tu dolor en ellos,
muérdelos,
saboréalos,
siéntelos.

Siente mi respiración,
siente mis latidos apresurados,
siente cómo me voy quedando sin aire,
como me voy quedando sin mi droga,
como me voy quedando sin ti.

Susúrrame al oído que me quede,
que no me vaya,
que no desaparezca.

Pídeme que te bese,
que te abrace,
pídeme que me quede.

Quiero oír tu voz,
quiero escuchar tu susurro,
acariciar tus mejillas,
besar tus labios.

Quiero abrazarte,
y no soltarte nunca.
Quiero tenerte tan cerca de mí,
que sienta que somos dos cuerpos en uno,
dos almas en una,
dos corazones en uno.

Quiero sentir el latido de tu corazón,
el susurro de tu voz,
la súplica de tu perdón,
quiero oírte decir que me quieres,
y que realmente lo sientas.

El aire que respiro se acaba,
es como si me quedara sin aire,
sin vida,
sin aire que poder respirar.

Como si me asfixiara con mi propia respiración.
Cada vez siento que estás más y más lejos,
siento que te pierdo,
que te vas,
y que no parece que vayas a volver.

Quiero morder tus labios,
acariciarlos,
besarlos,
saborearlos,
y fundir mi mirada en tus ojos.

Quiero ver tu sonrisa reflejada en mi mirada,
quiero ver mi sonrisa junto a la tuya.
Quiero fundirme en tus labios,
como si fueran bolitas de algodón.

Dulces como una piruleta,
y tan suaves como el algodón.
Tan irresistibles como el chocolate,
tan adictivos como la droga.

Quiero acariciar tu piel,
abrazarte hasta sentir que nada va a separarnos,
y rodearte con mis brazos hasta sentirte cerca.

Quiero sentirte tan cerca,
que hasta se me paralice la respiración,
que hasta sienta como si se me paralizara el corazón.
Como si por un momento,
solo estuviéramos tú, yo,
y nada más que eso.

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