sábado, 18 de enero de 2014

Huellas imborrables

La huella que dejaste en mí,
fue tan grande, tan impredecible,
tan imborrable.

Imposible de olvidar, 
imposible recordar la luz de un corazón sin calor.

Olvidé cómo amar, 
cómo sentir,
qué debo sentir y qué no,
qué es bueno para mí y qué no.

Olvidé cómo arriesgarme, 
cómo no sentirme culpable,
cómo no hacer sentir a nadie mal.
olvidé cómo no sentir.

Tan ajeno a mí a simple vista, 
y sin embargo, tan presente en mi interior,
mi dolor no se fue, ni se va, ni se irá,
pero esa llama de esperanza, 
haré que jamás me abandone como tú lo hiciste.

Pocas lágrimas derramé para ti,
si las derramé fue por mí,
por no saber poner un límite, 
entre lo doloroso, y lo exageradamente cortante.

Cuando un corazón se vuelve cortante,
es cuando empiezas a darte cuenta,
cuando te percatas de la verdad,
de que nada ha cambiado, 
y que a la vez, nada es igual, 
ni lo será.

Todo cambió, 
para no volver a suceder. 

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