jueves, 13 de febrero de 2014

Gana la vida.

Gana la vida,
la verdad,
o quizá,
la osadía
de decirte
que no hay más camino
que la realidad.

Dichosa la vida,
que encierra nuestra mente,
nuestro corazón.

No somos monstruos,
somos almas perdidas,
en busca de un lugar,
de algo que querer,
que no perder.

Somos tanto,
y a la vez,
tan poco.

martes, 11 de febrero de 2014

Esta es una batalla que no podemos perder.

Esta imagen habla por sí sola. La verdadera injusticia, es dejar que se sigan cometiendo injusticias que estamos viendo día a día con nuestros propios ojos. ¿Que qué podemos hacer nosotros? Pues luchar, no rendirnos. 

De alguna manera, si muchos no podemos ir a manifestarnos, y ni siquiera ya nadie puede aunque lo sigan haciendo por culpa de la Ley Mordaza que les ata las manos y nos priva de este derecho; todos, todos y cada uno de nosotros podemos poner de nuestra parte firmando peticiones de campañas contra verdaderas injusticias, o podemos intentar corregir pequeños errores que cometimos en un pasado. Además del mero hecho de que como personas y seres humanos que somos, por suerte, aún quedamos algunos con corazón, con escrúpulos y con un mínimo sentido común. 

El caso es que, no podemos callarnos. Ahora más que nunca no podemos perder la esperanza. Es cierto que no podemos hacer mucho, pero si algo podemos hacer, es ayudar en las cosas que sabemos que sí podemos servir de ayuda. Somos humanos, sí, pero no super héroes. 

Así que o nos ayudamos entre nosotros dejando a un lado las diferencias, o me temo que dentro de un par de meses, un año o dos, o incluso antes, acabaremos todos, absolutamente todos, en la miseria. Tanto emocional, personal, como económica y entre otras. 

Atentamente, 

Queily.
Dejemos de hacernos los ciegos y los sordos, y empecemos a cerciorarnos de que o movemos ficha, o dentro de menos tiempo del que esperamos, ya no habrá ficha.

Injusticias.


¿Y cuantísimas veces habremos estado delante de innumerables injusticias con animales? ¿Cuántas veces hemos escuchado, visto u oído casos de maltratos a animales indefensos? ¿De gente sin escrúpulos que golpea e incluso mata y sacrifica animales y sus "mascotas" solo para hacerse "los guays", o para ir de "machitos" y "dominantes" por la vida. ¿Es que acaso no hay humanidad? ¿Dónde quedó esa frase de: "la unión hace la fuerza"?

¿Dónde quedó el respeto y el saber estar del que se supone que estamos "dotados" todos y cada uno de los seres humanos? ¿Es que de verdad sigue esa gente fuera, por las calles, maltratando animales injustamente?

Que este texto no sirve de nada, pues puede. Pero que mi único objetivo es concienciaros de que si realmente tenéis la posibilidad de hacer algo por alguien que lo merece, hacerlo. Sea una persona, o un animal. Los animales siguen siendo seres vivos al igual que nosotros, e incluso miles de veces han demostrado tener más madurez y respeto hacia los suyos que algunas personas.

Así que lo dicho, si de verdad podemos ayudar, hagámoslo. Pero si cada uno no pone un poco de su parte para hacer lo posible para acabar con las pequeñas injusticias de nuestro día a día, nunca lograremos acabar con las cosas que nos prohíben avanzar, y con las leyes que están acabando con nuestros derechos y nos están privando de algo imprescindible para todo ser humano, libertad.

Atentamente,

Queily.
"El problema humano básico es la falta de compasión.-Dalai Lama"

domingo, 2 de febrero de 2014

Y otras formas de morir.

Hay tantas formas de morir,
ignorar,
no querer,
encerrarse en uno mismo,
dejar pasar el tiempo,
sin mover ni un dedo,
esperar,
y solo eso.

Callar verdades,
hablar mentiras,
romper promesas,
que nos hicimos,
a nosotros mismos. 

Juzgarnos,
creernos algo que no somos,
intentar ser otros.
Aparentar felicidad
cuando solo hay tristeza.
Fingir odiar,
cuando solo amamos.

Negar, 
decir que no,
cuando solo queremos,
aceptar, 
conformarnos,
pero no ceder,
nunca.

Quemarte por dentro,
y helarte por fuera,
reírte por dentro,
llorar por fuera,
reír por fuera,
arder por dentro.

Y es que la vida,
es eso,
morir, 
y otras tantas,
vivir, 
pero muriendo,
de dolor,
de anhelo,
de recuerdos,
pero de realidades.

Eso sí,
sin muerte,
no hay vida,
sin vida, 
no hay muerte,
por eso,
quiero que seas,
mi muerte, 
pero sobre todo,
mi vida,
la más especial,
la más mortífera,
pero sobre todo,
la más viva.

Contradecirnos, 
es la clave de la vida.
Llevarnos la contraria,
queriendo ir de la mano,
y otras tantas formas,
de querer morir, 
sin hacerlo,
o de hacerlo, 
sin quererlo.

.

Y esa forma tan extraña,
de morir mientras se vive,
de vivir mientras se muere,
tan nuestra,
tan difícil de entender,
tan fácil de romper,
tan frágil a su vez.

El dolor no cesa, solo se transforma.

Y podremos huir,
y podremos querer,
caer,
morir,
e incluso vivir,
si más no,
el dolor,
no cesa,
solo se transforma,
como la energía,
que oscurece,
que se apaga,
pero que nunca cesa,
siempre sigue,
iluminando,
tu vida,
tus pasos,
tus latidos,
dando vida,
a lo hasta entonces muerto.
Y contemplar la vida,
desde mi ventana,
a la espera,
de alguien,
de algo,
que me quiera,
que me sonría,
y sepa que es esa,
la persona,
que me da,
un vuelco,
sin razón,
al corazón.