domingo, 2 de febrero de 2014

Y otras formas de morir.

Hay tantas formas de morir,
ignorar,
no querer,
encerrarse en uno mismo,
dejar pasar el tiempo,
sin mover ni un dedo,
esperar,
y solo eso.

Callar verdades,
hablar mentiras,
romper promesas,
que nos hicimos,
a nosotros mismos. 

Juzgarnos,
creernos algo que no somos,
intentar ser otros.
Aparentar felicidad
cuando solo hay tristeza.
Fingir odiar,
cuando solo amamos.

Negar, 
decir que no,
cuando solo queremos,
aceptar, 
conformarnos,
pero no ceder,
nunca.

Quemarte por dentro,
y helarte por fuera,
reírte por dentro,
llorar por fuera,
reír por fuera,
arder por dentro.

Y es que la vida,
es eso,
morir, 
y otras tantas,
vivir, 
pero muriendo,
de dolor,
de anhelo,
de recuerdos,
pero de realidades.

Eso sí,
sin muerte,
no hay vida,
sin vida, 
no hay muerte,
por eso,
quiero que seas,
mi muerte, 
pero sobre todo,
mi vida,
la más especial,
la más mortífera,
pero sobre todo,
la más viva.

Contradecirnos, 
es la clave de la vida.
Llevarnos la contraria,
queriendo ir de la mano,
y otras tantas formas,
de querer morir, 
sin hacerlo,
o de hacerlo, 
sin quererlo.

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