sábado, 29 de marzo de 2014

Universos prisioneros, de las verdades más traicioneras.

Idealizamos el transcurso,
de la vida,
que otorga,
que no cesa,
pero que siempre empieza,
donde acaba.

Pierdes el sentido,
de tus letras,
de tus versos,
pierdes la corriente,
de la mar,
que te persigue,
y te atrapa,
sin espera,
ni regreso alguno.

Quieres la verdad,
pero no luchas por ella.
Te quejas del mundo,
de la soledad,
que te encierra,
en tu propio ser.

Pero cada día,
la misma pregunta,
¿qué quieres?
¿Qué esperas de los demás?

¿De verdad esto es lo que quieres?
¿Quieres encerrarte?
¿Acaso no eras tú esa paloma,
ese pájaro justiciero,
ese guerrero,
de la paz,
en busca,
de una realidad,
sin censura,
pero con vanidad?

Buscas cosas únicas,
en un mundo lleno,
de cosas banales,
sin valor,
sin sustancia,
o quizás,
que no se saben apreciar,
ni en su más mínimo saber.

Tú decides qué hacer,
o qué no hacer,
pero si algo sabes,
es que nadie,
puede robarte,
esa libertad.

Nadie puede quitarte,
esas alas,
aunque así fuera, 
siempre debes recuperarlas.

No hay objetivo,
sin ambición,
no hay ambición,
sin capacidad de superación,
no hay mundo, sin vida,
no hay ser sin huida,
a un universo encubierto,
de dudas presentidas.

Quizá nunca,
nunca logres entenderme,
quizá no sepas nada,
o lo sepas todo,
sin ser consciente,
pero si algo sé,
es que de mí,
tan poco sabes,
que subestimas,
mi saber, 
mi universo, 
mi mundo, 
mi sustento,
o mi llamada poca "resistencia".

¿Acaso sabes tú qué es aguantar?
¿Qué es retener esas garras,
no destruirlas, sino, curarlas?

¿Acaso sabes qué es vivir,
estando muerto?
¿Acaso sabes qué es salir,
de un pozo, sin fondo,
y luego sentir,
que cualquier fuerza,
por fuerte que sea,
no podrá contigo?

Pregúntate quién eres,
y ten la respuesta.
Mírate al espejo,
y dite la verdad,
con tu mirada,
con tus ojos,
reflejando tu realidad,
tus pensamientos,
tu sinceridad.

By: Queily.

No hay comentarios:

Publicar un comentario