martes, 17 de junio de 2014

...

Nos curamos las heridas,
para volver a hacérnoslas,
para volver a sufrir,
para volver a caer.

Reclutamos todas nuestras fuerzas,
nuestras más míseras súplicas,
reunimos todos nuestros esfuerzos,
para escapar sin sollozos.

Para escapar de nuestro infierno,
para combatir nuestros males,
para afrontar nuestros problemas,
para deshacer nuestros retos,
e implantar otros nuevos.

Creamos, 
destruimos,
y todo para qué.

Para volver a construir,
y con ello volver a destruir,
todo aquello que creamos,
todo aquello que,
con nuestro más efímero sudor,
logramos procrear.

Renacimos del dolor,
revivimos de la muerte,
sobrevivimos al infierno,
y sin embargo,
nos subestimamos día a día,
haciéndonos creer,
que un grupo de maldad,
puede con todo ese escudo,
creado tan solo,
de la más valiosa bondad,
de la más valiosa virtud:
tu corazón.

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