martes, 17 de junio de 2014

Destrozaste mis pulmones,
golpeaste mi corazón,
creaste un brillo inexistente,
falso, hiciste que esas palabras,
esos hechos, fueran mi más efímero poder,
para seguir,
mi mayor fuerza,
mi mayor esperanza,
y todo para qué,
si cuando resulta que todo va genial,
me doy de bruces contra la pared,
descubriendo que todo era demasiado,
demasiado para mí,
para ser verdad.

Y mentira tras mentira,
se esconde esa verdad,
nunca dicha,
que atormenta mi mente,
que agrieta mi corazón,
y que acaba con mi respiración...

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