jueves, 17 de julio de 2014

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Abismales recuerdos, que encarcelan mi mente, garras de acero, que atan mis manos, que recubren mi cuerpo, que atrapan mi mundo. Quisiera decir tantas cosas... Pero esta soga ahoga mi cuello, dejando caer mis palabras al vacío, rompiendo y despedazando cada verso pronunciando, y estrujando los versos no dichos, a la nada.

Voy notando cómo me voy rompiendo, notando mis recuerdos caer en el olvido, mi sangre pasar a ser un hechizo, el cual dejó de existir, en el momento en que dejé de caminar, y me desplomé en el suelo.

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