viernes, 25 de julio de 2014

Novela. Capítulo 10.

Hacía apenas unos días que había llegado a casa, y bueno, todo seguía igual. Aunque llevaba unas semanas, incluso estando ahí, que no recibía ningún mensaje ni ninguna llamada de nadie. En ese momento lo agradecí, lo reconozco. Pero ahora daría lo que fuera por quedar con mis amigos, les echo tanto de menos... 
Me fui demasiado precipitadamente, y ni siquiera me despedí como dios manda, digamos que ni siquiera pude darles un abrazo. Pero supongo que ya es tarde para lamentarse, así que a aguantarse.

Ya que no me despedí, al menos sí debería darles una sorpresa, y ir a verles, o al menos hablar con ellos u así. Después de todo, se lo merecen. Así que marco el teléfono de Susanna, y mientras comunica, espero a oír su voz después de tanto tiempo.

-¿Diga?...
-¡Susanna! Soy yo, Queily. ¡Cuánto tiempo! 
-¡Queily! Yo ya te daba por perdida. ¿Dónde te habías metido? 
-Jajajaja, digamos que he estado perdida. Bueno, de hecho, aún lo estoy, pero al menos tengo las cosas más claras, y estoy algo mejor. 
-Es bueno saberlo. En cuanto me veas me tienes que dar un abrazo de esos que dejan sin respiración, eh. Bueno, creo que tendré que dártelo yo, ya sabemos las dos que tú no eres muy cariñosa que digamos-aunque no la vea, sé que me ha echado una de esas miradas asesinas, así que me limito a asentir.
-Claro, hombre. Solo faltaría, jajajaja-digo mientras se me escapa una sonrisa.
-Más te vale-dice riendo.
-Y bueno, ¿qué hay de ti? ¿Alguna noticia respecto a Eloy?
-Sí... De hecho, si me hubieras hecho más caso-noto cómo me lanza otra de sus miradas-sabrías que... Estamos saliendo-termina de decir, mientras se sonroja. Sí, puedo notarlo, no me miréis mal. (Mirada asesina)
-¡Oh! ¡Pero eso es estupendo! Me alegro muchísimo por vosotros, de verdad. Os lo merecéis.
-Jajajaja, gracias, en serio-consigue decir mientras se le escapa una enorme sonrisa.
-Y bueno. ¿Podemos quedar? Tienes que contarme muchas cosas, eh-dijo pícara.
-Jajajajaja, tranquila. Sabrás todos los detalles.
-Uy, tampoco hace falta tanto, hombre jajajaja. Con saber cómo os va, me basta. A ver si me vas a provocar un exceso de azúcar. 
-Buh, no creo. Aunque con lo dulce que es él, quién sabe-dice sonrojándose.
-Entonces, ¿a las cuatro?
-Mmh..vale, me parece bien. Nos vemos-dice ella entusiasmada antes de colgar.
-¡Hasta luego!-digo dejando escapar una sonrisa.

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