lunes, 14 de julio de 2014

Rastros de escritura

Inconstante

Inconstantes púlpitos,
llevándome a agonizar.

Escabrosas palabras,
ataduras de cristal,
promesas de hierro,
versos de desolación.

Y tan solo una palabra,
entre tantas otras,
que por un segundo,
me deja sin huella,
sin púlpito,
sin respiración:
silencio.


Destello de ilusiones
Cuán lastimosas palabras recorren nuestros cuerpos, aturdidos por el ruido de la muchedumbre, dejando entrever sus más hipócritas máscaras, ocultando así su ser más oscuro.

Oscuros cielos que nublan nuestras mentes, interminables caminos que cabalgan por nuestros miedos. Constantes púlpitos de valor, de temor, de arrepentimiento, de lucha, suplicios, lágrimas, gritos, y tan solo es visible a los ojos esa inconstante lluvia de estrellas, cayendo desde lo más alto de su torre, derramándose por tus mejillas.

Rozando la maldad de un rostro sin cara, o de una cara sin rostro. Descubriendo así un mundo lleno de interminables habladurías, de largas historias, de incansables recuerdos y momentos, ilustrando tu camino, y dejándote llevar, hasta ese horizonte sin rumbo alguno.


Fractura irreparable

Ruinas humanas,
destrozos latentes,
púlpitos de acero,
pasos inconstantes.

Orillas perdidas,
castillos volantes,
ardidas garras,
desvaneciéndose,
en el horizonte,
de una nada,
silenciosa hasta la muerte.

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