miércoles, 29 de octubre de 2014

Eres el verso que nunca dije,
que jamás pronuncié,
que me torturó eternamente,
en busca de un latido,
de un por qué,
a tan abundante desesperación,
a tantos caminos perdidos,
en medio de la nada,
y un destino por descubrir,
carcomiendo la esperanza,
que ahoga tus penas,
que asfixia tu alma,
que hiela tu piel.

Y sobre todo,
que declara tu destino, 
sometiéndote,
al más temido augurio,
al reto,
a la agonía más potente,
más fuerte,
más mortífera,
y ahora estarás aquí,
a prueba de la vida,
al borde de la muerte,
y a un borde del vacío, 
y he aquí lo más importante,
bienvenida a la "vida".

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