sábado, 13 de diciembre de 2014

Versos incrustados en mi corazón.

Y al parecer, hay demasiadas sonrisas vagando solas por el mundo, deseando escapar de la oscuridad y mostrar su luz; teniendo en cuenta que tantas lágrimas viajan en multitud. Y es ahí donde entramos nosotros. Quienes eligen de qué bando estar. Si del bando que les hunde, o el que les reconstruye poco a poco. Al fin y al cabo, eres tú quien elige su destino.



Y al parecer, caen más muertos que lluvia. Y por lo visto, rinden más muertos vivientes que vivos asqueantes. 



No dejes que el miedo te atrape, y te consuma, úsalo para protegerte, no para lastimarte. Ahoga tus penas en silencio. Pero sal a gritar al exterior. A vivir. Aviva la llama, propaga el fuego, difunde tu voz, y apodérate de tu alma de manera que nadie más se atreva a quitártela. Aunque vacía, sigue conteniendo lo más valioso que tienes: fuerza de voluntad. 



Caminos sepultados hacia el más allá. En la nada y el vacío de la espesor de tu alma, que te conduce a la desesperación, a la perdición más absoluta. 




Quebraderos ocultos. Avenidas perdidas. Calles secretas. Alarmantes sepulturas, rostros y delitos que nos hacen temblar, temer, y buscar regocijo en nuestros muertos cuerpos. Los cuales yacen ya ocultos, perdidos, desestimados, irreconocibles, en la más oscura cara de la maldad, de la huida, cabida a la cual nunca supimos ver solución. 



Rostros deslucidos que se desvanecen en las penumbras de la realidad. Que se dejan romper por semejantes destellos de vida, que desprende ese fuerte olor a lluvia, que destella en tus oídos esos sonidos incansables; repitiéndose tras de sí, y dejando entrever esa sonrisa que deslumbra en la oscuridad, y que hace arder y encender hasta el corazón más apagado. 



A veces la realidad no es más que un boceto mal hecho de la vida, haciéndote creer que existe siempre algo mejor para ti, cuando lo único que ves es niebla que nubla todo tu ser, alejándote de tus sentidos, congelando tu mirada, tu corazón, tu respiración, y haciéndote volver de piedra, como si en ese momento, tu reflejo no fuera más que un boceto o una escultura mal hecha del vivir.



Caminos solitarios que nos llevan a la perdición del alma, de la poca sensatez que nos queda, que sollozan por nuestro viejo "yo", que lamentan esos días perdidos, encontrados en el laberinto de una laguna humana que absorbe todo a su paso, incluso la más suma tristeza, dejando nada más y nada menos que: vacío.



Siento que la vida es un conjunto de sueños y pesadillas que jamás parecen cumplirse ni ser reales, hasta que se plantan enfrente de ti, reclamando valentía, la cual se fue con el temor incluso a la conocido. 



Qué complicado se vuelve vivir en la penumbra, en la perdición de seguir un camino incierto, de esos pasos silenciosos cargados de impotencia, de versos rotos, de pieles frías y heladas por el frío, pero sobre todo, de almas muertas y congeladas, aún conservando fuego en su interior, y encendiendo vida en esas calles vacías, solitarias, y haciendo así que esas miradas heladas consigan desprender algo de vida, que te hagan sentir algo desconocido, pero suficientemente útil para alzar la vista, mantener pasos firmes, y mostrar una sonrisa.



Ardo en la impotencia mientras dejo caer tras de mí las hojas rojizas de ese árbol a punto de caer, al borde del abismo. Rojas como hojas de sangre derramadas de mi corazón. Lúgubres rostros fallecen tras el rompedor silencio de un alma muerta. Esas hojas un día semejante al de hoy, fueron mi alma tornada en otoño, en caídas, en frío, en roturas, pero sobre todo en incertidumbre. El sin saber siempre será más mortífero que el saber.



Y mientras me doy de bruces con la realidad, me doy cuenta de que no existe mayor prisión que el corazón, mayor jaula que la mente, mayor arma que las palabras, mayor lluvia que las lágrimas, mayores curvas que las de una sonrisa real, despierta, pero sobre todo; que no existe mayor opresor que el llamador "ser humano".



Ets l'espurna que reviu el meu cor, la meva ànima. Ets el bressol que em gronxa cada nit, l'espelma que m'il·lumina en la foscor. Ets la veritat en persona, el sentiment encobert, d'una ànima fallida. Ets el somriure dels meus llavis en dir adéu, en pronunciar la fi de la dolçor que desprenen els teus versos, les teves paraules, els teus passos, però sobretot, la teva presència.