viernes, 31 de julio de 2015

Días nublados en el corazón

Y caminas,
caminas y caminas,
y solo veo torcerse mi mirada,
romperse mi sonrisa,
cansarse mi corazón,
tiritar mi piel,
y quebrarse mi alma.

Sepultas mis ojos a lo lejos,
dejándome a riendas tu voz.

Me pides silencio,
y coses mis labios,
me pides besos,
y solo hay ruido en la calle.

Ya no hay espacio para los focos,
ya no hay color para el corazón.

La luz se ha vuelto veneno,
y la oscuridad se ha vuelto mi mejor caramelo.

Mi mejor escudo,
mi inagotable fuente de vida,
mi escondite, 
mi niebla, 
mi mejor arma,
mi mejor sonrisa;
y sobre todo,
mi mayor fuerza.

Queily.

lunes, 27 de julio de 2015

El lenguaje inclusivo

Seguramente algunes de vosotres ya habréis notado que últimamente, desde ya hace un tiempo, empecé a "hablar de forma rara" al referirme a colectivos, como "todos" o así, y que ahora siempre pongo "todes". Por eso he pensado que ya es hora de hacer un artículo hablando sobre este tema, ya que, seguramente muches, ni os habéis preguntado por qué, y habréis pensado que son puros fallos ortográficos.

El caso es que, voy a hablaros del llamado "lenguaje inclusivo", que es aquel que se usa para evitar herir y menospreciar a los colectivos y/o personas que no se sienten identificades ni con el género femenino, ni el masculino, sino con ambos, o ninguno, u con otro. O también se dan muchos casos en qué depende de la época en qué suceda, y de cómo se sienten, pueden cambiar de un género a otro, etc.

No es obligatorio que a partir de ahora todes vosotres uséis la "e" en vez de usar la "a" o la "o" cuando habléis u os dirijáis a desconocides, pero sería de agradecer que respetarais el que mucha gente haya decidido hacerlo. No cuesta nada evitar citar a una persona de la que desconocemos su género de manera que se pueda sentir ofendide (usando el género masculino y/o femenino. En vez de eso, podéis hablar de personas o de gente, etc, en vez de hablar de "chicas", "chicos", "hombres", "mujeres", cuando desconocéis la identidad sexual de alguien.

Por lo tanto, para denominar a colectivos y/o personas que no conocemos o de las que desconocemos su orientación sexual, es adecuado evitar términos genéricos y discriminatorios como "todos" para referirnos a un grupo de personas, etc. En vez de decir todes, se diría todes, y en vez de decir chicos, se diría chiques, y así succesivamente. Es muy fácil de usar, aunque parezca complicado y aunque cueste adaptarse a este. De todos modos, para quien no quiera usarlo (estáis en vuestro derecho), podríais intentar al menos no usar los típicos términos y artículos genéricos como "ellos", "ella", "aquellos", etc, y usar estos: "elle/elles", "aquelle/aquelles" y así.

Además, no solamente puedes ser heterosexual, homosexual o bisexual, también puedes ser agénere, demisexual, pansexual, queer, transgénero, transexual, romántique, arromántique, fluid gender, etc. Y existen millones de géneros más. 


También me gustaría citar algo muy importante sobre el término del colectivo LGTB (Lesbianas, Gais, Transexuales, Bisexuales) o LGTBI (Lesbianas, Gais, Transexuales, Bisexuales, Intersex), los cuales también son discrminatorios, ya que no hacen referencia a todos los géneros y tipos de sexualidades existentes, y como es imposible citarlos a todos en unas siglas, se ha creado un nuevo término para denominar a los colectivos de personas que no se sienten identificadas con los géneros y sexualidades que no han sido impuestos. 

Aquí explica detalladamente el significado del nuevo término para denominar a todos los colectivos sin invisibilizar ni ofender a nadie. (GSRDI)
https://twitter.com/NinjaFullero/status/617483186864562176

Eso es todo,
atentamente,

Queily.

domingo, 12 de julio de 2015

Siento la nieve recorrer mis venas,
siento el viento cortar mis pulmones,
siento tu voz robar mi respiración,
siento el silencio quebrar mi corazón.

La tinta de mis venas se torna oscura,
los ríos de mis ojos se desploman por estas montañas,
tan elevadas,
tan resacosas.

Mis labios se vuelven amargos,
mi mirada perdida,
se torna cenizas.

Volvamos a perdernos,
quiero que nos encontremos,
o que nos perdamos entre sí,
aún más,
todavía más,
tan solo para encontrarnos a cada une.

Me estoy cansando de tantos fuegos,
de tanta risa,
para tan poca vida,
para tanta monotonía.

Mis sueños me persiguen,
y se tornan veneno,
junto con tus versos,
ya en el pasado,
ya enterrados.

Procuro verte cada noche,
en la luna,
en las estrellas,
en el cielo,
en las miradas,
en los reflejos,
y ya solo veo negruras,
espécimenes que buscan corazones,
y quizá les de el mío,
ahora que ya no me quedan colores.


Te regalo estos escombros,
ya no los quiero,
no me sirven,
ya no siento,
ya no padezco,
solo observo.

Sé el color de mi pintura,
sé el arte de mis sueños,
sé la magia de mis venas,
la sangre de mi corazón,
los púlpitos de mi alma,
y las pulsaciones de este estropajo.

Y créeme,
ya no hay silencio,
que apague estas velas,
incrustadas en mí,
quemando cada rastro de mi ser,
y haciendo crecer nuevas huellas,
nuevos mundos,
nuevas ideas,
y muy a mi pesar,
los mismos sentimientos.

Necesito una ducha interior,
y lavarme y enjabonarme,
de todos los males.

Sacarme esta sangre,
que dejaron tus versos,
sacarme estos cuchillos,
que dejé por descuidos,
sacarme esta muerte,
que soñé sin pensarlo.


jueves, 9 de julio de 2015

La literatura es el ataúd de los vivos, mientras que es la cama de los muertos.

La vida, la poesía, la escritura, el arte, la música, son esclavos del deseo de nuestras almas, son cadenas de nuestro corazón, porque incluso tras la muerte, tan incierta, se esconde una paz tan insólita y arrebatadoramente silenciosa en apariencia.

La duda alimenta nuestra curiosidad, y arropa nuestras pieles en la noche, recordándonos que la literatura nos acerca al sentimiento de vivir mientras se muere.
Somos bombas, mecanismos llenes de cables por todos lados, por los cuales circula electricidad, muerte, y también una pizca de vida. Pocos son capaces de desactivarnos, de desarmarnos, de volvernos polvo, y por otro lado, muy pocos son capaces de hacernos sentir más fuertes, más vivos, realmente a gusto y agradables, y al mismo tiempo, de descodificar esa bomba que bombea sangre, como un reloj, tic, tac, tic, tac. Y que solo unos pocos logran paralizar o estar a punto de explotar por cuestión de segundos.

¿Cómo sería mi cielo?

Sería rojizo, sería oscuro, y sería fuerte, vivo a su vez, frágil y valiente, resplandeciente, efímero, y distante, espeso, tembloroso, pero constante de alguna forma. Sería colorido, los colores se irían alternando, y cada corazón se posaría en cada nube, formando así una personificación de nuestras almas en el cielo, para así ver qué llevamos dentro, y si verdaderamente, es eso lo que queríamos que fuera.

¿Qué son los colores?

El color es el conjunto de vida, los pigmentos del alma, del corazón, y las pinceladas de la mente. Es la dejadez y el descontrol de la adrenalina, es el sin vivir de los muertos. Es la tumba de los vivos, y el altar de los luchadores. Es el trofeo de los pulmones, la sangre de los ojos, y los púlpitos del corazón.
El color es el conjunto de sentimientos, emociones y sensaciones que es capaz de expresar lo que cada uno lleva dentro, a pesar de lo que muestra fuera. Los colores son vida, son muerte, son fuerza, y son debilidad. Son todo aquello que vemos y que a la vez obviamos, todo aquello invisible, transparente.
Son la luz y la oscuridad que le damos a las cosas, y el tacto visual que otorgamos a cada objeto.
Y qué luz. Y qué vida, la que dejaste perdida en mi sien. Y tus labios, que se tuerzan al verme, como si fueran simulacros del fuego que hallas dentro de ti.

Quiero conocerte. Quiero indagar en las tinieblas de tu corazón, y descubrir qué arma sería capaz de estancar tu alma hasta volverla indefensa, y también; también me gustaría saber cómo despertar tu alma de la manera más permanente posible, haciendo que jamás deje de arder, sea de rabia, temor, miedo, rencor, impotencia, o de lástima, de tanto correr y no llegar a ninguna parte.

Y es que quizá, quizá me he cansado de ser guiada paso tras paso, quizá me he cansado de guiarme, quizá ya solo quiero dejar libre mi corazón, y alcanzarlo con mi mente, sin desprenderme de lo que sin saber por qué, aún sigo llamando alma.
Me convertí en una capa invisible, me convertí en un muerte que se viste de flores, que se viste de negro, haciéndose creer que está vivo, y que solo una parte de sí misme se ha roto, que solo un pedazo ha sido arrancado de su alma, cuando tode tú eres escarcha, y te volviste cenizas antes de poder encender una vela para recordar qué deseos querías cumplir antes de huir de la inocencia.
Las únicas personas que siguen conmigo son esas que me recuerdan al viento, a la niebla, a la brisa. Los sientes, los notas cerca..pero sabes que no están allí, aunque sientas su presencia, incluso imagines que están allí, junto a ti, ellos están a cientos de kilómetros. Pero los recuerdas, y puedes verlos en el cielo, en las estrellas, en la luna, en el frío, en el viento, puedes verlos quebrar tu piel junto con el frío y repararla como lo hace una pequeña pizca de la calor que desprende el sol.

Gracias por existir; jamás apagues la llama que..aunque sople el viento y se apague..siempre se vuelve a encender.

¿Qué es la nada?

Es un conjunto de cosas vacías, es la ausencia de estas, porque aún y estando, son invisibles a los ojos, pero demasiado notorias para nuestra piel, nuestro corazón, y nuestras lágrimas. Sentimos la nada tan real, tan muerta, que acaba volviéndonos nada, niebla, cosas inestables, inconstantes, inviables, acaba convirtiéndonos en seres cambiantes y fantasmales, que vagan con sus almas descompuestas, rodeados de vacío, de nada, de seres necios y espeluznantes, pero que no nos asuste la verdad, porque siempre fue más venenosa la mentira.

Metáfora...

No me viene una sola cosa a la cabeza, sino varias, es una idea un poco complicada.
Lees metáfora y no piensas en algo, hasta que piensas que debes pensar en algo que te identifique con esta palabra. Pero el caso es que no creo que exista una palabra exacta para definir lo que es una metáfora.
Una metáfora son miles de cosas, e ideas, y pensamientos, abstractos, normalmente, no podemos percibirlos, pero sí sentirlos, a veces podemos verlos o tocarlos, pero es algo bastante inusual, en mi opinión.
Lo que es capaz de transmitir una metáfora, supera cualquier cosa que exista y pueda probarse. Opino que las cosas que no podemos probar que existen, son precisamente las cosas que más somos capaces de percibir, sentir y conocer.

Podríamos decir tantas cosas sobre las emociones, los sentimientos, los pensamientos, etc.
Sobre todas las cosas abstractas que existen...que no se puede comparar con las cosas que podríamos decir de las cosas que percibimos físicamente, de manera que podemos verlas y tocarlas, escucharlas, etc.

Sentir forma parte de un sentido, pero no es algo de lo que otra persona pueda asegurarse fácilmente. Lo que más se confunde, es lo que no se puede asegurar. Las cosas inconcretas son las que más asustan a los seres humanos, porque los animales, está claro que no se ponen a pensar en esas cosas, hecho que no quita que sean capaces de sentir y padecer.

En resumen, una metáfora, es algo que no se puede definir, sino algo que cada uno elige qué significa, pero obviamente todos sabemos qué es, solo que lo difícil es explicarlo desde nuestro interior.

miércoles, 8 de julio de 2015

Silencios de papel (Canción acabada)

Aplaudo el mundo desde los escombros,
cuántos tumultos nos esperan.
Y es que ya me he cansado de tanto silencio,
de tanto ruido en las mentes,
en los corazones, y sobre todo en las almas,
y tan poco en estas calles risueñas.

Tantos gritos y súplicas que vemos a lo lejos,
y qué pocos presenciamos en directo,
pero que reproducen una y otra vez,
la agonía en qué nos encontramos;
la agonía de no poder hablar,
de no poder expresarte,
de no poder opinar, debatir,
de no poder criticar con argumentos,
de no poder dar las herramientas para que otros,
aprendan lo que tú aprendiste,
y para que otros,
te enseñen lo que ellos aprendieron.

Y es que este se ha vuelto un mundo de pobres,
y poco a poco luce como un sepulto a la oscuridad,
como una escena de cristal, hecha de acero en tu piel,
como sangre tornada azul, verde, cuando tú sabes que no es así,
cuando sabes que no hay realidad que pintar,
que la sangre es roja,
y que no hay nada que impida,
que impida en este ahora,
cumplir con la condena del pasado.

Pero y qué decir,
cuando nos están haciendo creer,
que la condena es lujuria,
que son palabras,
que es libertad de expresión,
y que son esposas,
calabozos,
y falsas coartadas.

Mentiras, mentiras, y más mentiras.
Esas son la llave para acabar con tu condena.

Amordazados por el silencio,
revueltos por la muchedumbre,
acallados por el vacío que llevamos dentro,
envueltos en sangre,
en escondites de nieve.

Palabras,
cortadas,
quemadas,
desgarradas,
y entretejiendo falsos mundos,
en esta realidad virtual,
en este mundo que acorrala tu alma,
y la vuelve dolor,
que sujeta la vida,
y la torna suplicio,
que encarcela la mente y el corazón,
y los vuelve,
una vez más,
meros tumultos...


Y es que ya me he cansado de tanto silencio,
de tanto ruido en las mentes,
en los corazones, y sobre todo en las almas,
y tan poco en estas calles risueñas.

Y es que este se ha vuelto un mundo de pobres,
y poco a poco luce como un sepulto a la oscuridad,
como una escena de cristal, hecha de acero en tu piel.


Que la condena es lujuria,
que son palabras,
que es libertad de expresión,
y que son esposas,
calabozos,
y falsas coartadas...


Palabras,
sepultadas bajo el subsuelo,
enterradas,
traspuestas,
quemadas,
desgarradas,
y entretejiendo falsos mundos que todavía relucen de gloria.


Mentiras, mentiras, y más mentiras.
Esas son la llave para acabar con tu condena.


Amordazados por el silencio,
revueltos por la muchedumbre,
acallados por el vacío que llevamos dentro,
envueltos en sangre,
en escondites de nieve.

En esta realidad virtual,
en este mundo que acorrala tu alma,
y la vuelve dolor,
que sujeta la vida,
y la torna suplicio,
que encarcela la mente y el corazón,
y los vuelve,
una vez más,
meros tumultos...

Ya basta de sonrisas encarceladas,
de mares de lava despedazándose en tu mirada,
de fogatas en tus ojos,
de mártires en tus palabras,
pero sobre todo,
ya basta de muerte en tus gestos,
en tu más mortífero fin.

Se acabó,
no más terremotos,
no más tormentos,
no más suplicios,
ya no hay voz para tanto silencio,
ya no me quedan palabras,
para tan corta vida,
y tan viva pasión,
y es que,
una vez más,
acabamos sin luz,
o más bien,
sin un sol por el que latir,
porque descubrimos,
que en la pobreza,
se halla la mayor riqueza,
aquella que trastorna,
sin tocar,
que enloquece,
sin sonrisas,
que vacía,
sin palabras.

martes, 7 de julio de 2015

Silencios de papel (Canción completa provisional)

Aplaudo el mundo desde los escombros,
cuántos tumultos nos esperan.
Y es que ya me he cansado de tanto silencio,
de tanto ruido en las mentes,
en los corazones, y sobre todo en las almas,
y tan poco en estas calles risueñas.

Tantos gritos y súplicas que vemos a lo lejos,
y qué pocos presenciamos en directo,
pero que reproducen una y otra vez,
la agonía en qué nos encontramos;
la agonía de no poder hablar,
de no poder expresarte,
de no poder opinar, debatir,
de no poder criticar con argumentos,
de no poder dar las herramientas para que otros,
aprendan lo que tú aprendiste,
y para que otros,
te enseñen lo que ellos aprendieron.

Y es que este se ha vuelto un mundo de pobres,
y poco a poco luce como un sepulto a la oscuridad,
como una escena de cristal, hecha de acero en tu piel,
como sangre tornada azul, verde, cuando tú sabes que no es así,
cuando sabes que no hay realidad que pintar,
que la sangre es roja,
y que no hay nada que impida,
que impida en este ahora,
cumplir con la condena del pasado.

Pero y qué decir,
cuando nos están haciendo creer,
que la condena es lujuria,
que son palabras,
que es libertad de expresión,
y que son esposas,
calabozos,
y falsas coartadas.

Mentiras, mentiras, y más mentiras.
Esas son la llave para acabar con tu condena.

Amordazados por el silencio,
revueltos por la muchedumbre,
acallados por el vacío que llevamos dentro,
envueltos en sangre,
en escondites de nieve.

Palabras,
cortadas,
quemadas,
desgarradas,
y entretejiendo falsos mundos,
en esta realidad virtual,
en este mundo que acorrala tu alma,
y la vuelve dolor,
que sujeta la vida,
y la torna suplicio,
que encarcela la mente y el corazón,
y los vuelve,
una vez más,
meros tumultos...


Y es que ya me he cansado de tanto silencio,
de tanto ruido en las mentes,
en los corazones, y sobre todo en las almas,
y tan poco en estas calles risueñas.

Y es que este se ha vuelto un mundo de pobres,
y poco a poco luce como un sepulto a la oscuridad,
como una escena de cristal, hecha de acero en tu piel.

Que la condena es lujuria,
que son palabras,
que es libertad de expresión,
y que son esposas,
calabozos,
y falsas coartadas...

Palabras,
sepultadas bajo el subsuelo,
enterradas,
traspuestas,
quemadas,
desgarradas,
y entretejiendo falsos mundos que todavía relucen de gloria.

Mentiras, mentiras, y más mentiras.
Esas son la llave para acabar con tu condena.

Amordazados por el silencio,
revueltos por la muchedumbre,
acallados por el vacío que llevamos dentro,
envueltos en sangre,
en escondites de nieve.

En esta realidad virtual,
en este mundo que acorrala tu alma,
y la vuelve dolor,
que sujeta la vida,
y la torna suplicio,
que encarcela la mente y el corazón,
y los vuelve,
una vez más,
meros tumultos...

Silencios de papel (Letra de canción provisional)

Aplaudo el mundo desde los escombros,
cuántos tumultos nos esperan.
Y es que ya me he cansado de tanto silencio,
de tanto ruido en las mentes,
en los corazones, y sobre todo en las almas,
y tan poco en estas calles risueñas.

Tantos gritos y súplicas que vemos a lo lejos,
y qué pocos presenciamos en directo,
pero que reproducen una y otra vez,
la agonía en qué nos encontramos;
la agonía de no poder hablar,
de no poder expresarte,
de no poder opinar, debatir,
de no poder criticar con argumentos,
de no poder dar las herramientas para que otros,
aprendan lo que tú aprendiste,
y para que otros,
te enseñen lo que ellos aprendieron.

Y es que este se ha vuelto un mundo de pobres,
y poco a poco luce como un sepulto a la oscuridad,
como una escena de cristal, hecha de acero en tu piel,
como sangre tornada azul, verde, cuando tú sabes que no es así,
cuando sabes que no hay realidad que pintar,
que la sangre es roja,
y que no hay nada que impida,
que impida en este ahora,
cumplir con la condena del pasado.

Pero y qué decir,
cuando nos están haciendo creer,
que la condena es lujuria,
que son palabras,
que es libertad de expresión,
y que son esposas,
calabozos,
y falsas coartadas.

Mentiras, mentiras, y más mentiras.
Esas son la llave para acabar con tu condena.

Amordazados por el silencio,
revueltos por la muchedumbre,
acallados por el vacío que llevamos dentro,
envueltos en sangre,
en escondites de nieve.

Palabras,
cortadas,
quemadas,
desgarradas,
y entretejiendo falsos mundos,
en esta realidad virtual,
en este mundo que acorrala tu alma,
y la vuelve dolor,
que sujeta la vida,
y la torna suplicio,
que encarcela la mente y el corazón,
y los vuelve,
una vez más,
meros tumultos...
Suspírame,
arráncame,
e intenta no mirar atrás,
no girarte,
no moverte,
procura seguir,
sin descanso,
sin ataduras,
sin precipicios.

Salta a mi corazón,
húndete en él,
quémate,
regocíjate en mis entrañas,
peta mis venas,
y escóndete en mis susurros,
pausa mi voz,
y quiebra mis sentidos.

 Escápate de mí,
o húndete conmigo.

Coge los rasguños,
los destrozos,
y hazlos bonitos,
píntalos a tu gusto,
y pégalos en mi alma.

Y tu sonrisa,
sigue cayendo,
desde el más hermoso precipicio,
sigue saltando a la nada,
esperando explotar,
o encontrar algo.

Recorta mi sonrisa,
y destrózala,
sumérgete en mis labios,
o rómpelos,
qué más da,
ya no habrá más adióses,
ya no habrá más lloros,
los llantos quédatelos para ti.

Mójate con la lluvia,
y llora con mis recuerdos.

Mírame,
y pregúntate por qué,
mírate,
y pregúntate por qué no,
por qué lo hiciste,
o por qué no haberlo hecho.

Eres el rastro de tu sangre,
eres el horror de tus sueños,
eres la vida de tus muertos,
eres el fuego de tus monstruos.


Eres el pájaro que respira,
aún en jaulas,
más mortíferas que esta alma,
que aún recuerda tu nombre,
y no es capaz de arrancarlo,
de un pedazo,
y tirarlo al vacío,
porque de alguna forma,
siento que forma de mí.

Y al fin y al cabo,
¿para qué matar algo que aún sigue vivo?
Solo las imágenes físicas mueres,
las psicológicas permanecen siempre,
sujetas al alma,
pegadas al corazón,
y quebrando la piel,
mientras tu sonrisa cada vez se resiente más.

Rasguños del alma

Te veo,
te siento,
y no soy capaz de tenerte,
te susurro,
te escucho,
y no puedo tocarte.

Te veo,
y nada cambia.
Te observo, te escucho en la lejanía.
Me acerco, y tú te alejas más.

Te intento tocar con la mirada,
y me apartas con tu alma.

Ya no hay garras que valgan,
para tan tempestuoso corazón.
Necesito esa pérdida de la noción,
de la vida,
del tiempo,
y sobre todo,
de tu existencia.

Te veo,
y nada cambia.
Podría besarte,
podría acercarme,
pero ya nada sirve.

Todo esfuerzo es en vano,
y me alejo, 
me alejo cada vez más.
Con la mano en mis púlpitos,
con la mirada en el suelo.
Y con el corazón enterrado.

Escapo, y corro,
y corro, corro,
corro sin cesar,
sin espera, 
sin parar.

Y te veo, a lo lejos,
sin suspirar,
sin alarmarte,
tan indiferente como siempre,
tan lejane,
tan perdide.

Deseo llorar,
destripar mi alma,
y ya solo me sale observarte,
a lo lejos.
Te miro, y ya no te veo.

Ya solo te siento,
a lo lejos,
con el pecho en el alma.
Y con el corazón por los suelos.

Ya no hay besos que valgan,
ni fotografías que sanen,
ya ni siquiera tu recuerdo me sana.

Los silencios se han vuelto espinas,
las rosas se han vuelto vida,
y tu recuerdo,
el quererte,
se ha vuelto muerte.
Este calor desgasta mi piel,
provoca tumultos en mi corazón,
perfora mis sentidos,
y ahuyenta mis miedos,
mientras aumenta mi cansancio,
y evita mi reposo,
mientras más descanso,
parece que mi alma más se agota.

Mi corazón necesita de tu sangre,
de tus palabras,
de tus sonrisas,
y tú ya no estás para alimentarlo.

Mi corazón quizá,
y solo quizá,
está hambriento de sed,
y desea otra puñalada más,
tan solo para recordar ese sabor amargo,
y a veces un tanto agridulce,
que nos han dejado tus recuerdos,
y a veces, incluso, tú misme.
Muero de agonía,
por no tenerte,
por ya no poder buscarte,
por ya no saber dónde encontrarte.

Suspiro, entre temblores,
por miedo a repetirte,
o a jamás olvidarte.

Y si la sangre quema,
y si el hielo alivia,
dame un poco de tus palabras,
más afiladas que cualquier cuchillo,
más heladas que cualquier nevada.

Podría hablarte,
decirte,
callarte,
y sin embargo,
ya tan solo me digno a no esperarte.

Porque quizá,
después de tantos caminos perdidos,
aún sigo intentando,
recuperar y arreglar aquel que dejé destrozado,
mientras corría a buscarte,
sin mirar a ninguna parte,
sin pensar,
sin razonar,
y es que por eso;
ahora vivo más de sangre y suspiros,
que de sonrisas,
que de escapadas,
porque silencios, ya no me faltan.

domingo, 5 de julio de 2015

Mi alma se propaga hasta el infinito campo de deseos de mi corazón,
se alimenta de incertidumbre, de rarezas, de antigüedades,
sepulta sus males a lo lejos.
dejando tan solo desesperación.

Grita y grita, grita, grita, grita.
Calla, que van a oírte,
no hables más que con los gestos.

Las palabras se han vuelto dañinas,
los mejores y más afilados cuchillos,
junto con los suspiros;
capaces de romper a cualquiera.

La presencia se ha vuelto nefasta,
mientras la ausencia es cada vez más notable.
Ya no hay viento que valga,
ya no hay aire que sienta,
las tormentas del cielo,
una vez más,
se quedaron estancadas en mi corazón.