lunes, 3 de agosto de 2015

Me alojo en tu alma,
mientras mi corazón tirita de miedo,
mientras mi rostro sonríe,
mientras las lágrimas bañan mis ojos.

Y es que ya no hay consuelo,
para esta sangre en mi piel,
para tantas garras clavadas en mí,
para tanto horror golpeando mi interior.

Me he quedado sin silencios,
o quizá es que solo necesito lograr silencio dentro de mí,
y soy incapaz de acallar todos esos deseos,
todas esas preguntas,
todo ese temor.

Sepultos a la oscuridad,
hechos de esos recuerdos,
de esos momentos,
que me dejaste con suspiros,
justo antes de largarte.

Ya no espero nada,
solo quiero creer en mí,
y llenar mi alma de paz,
dejar a un lado la lujuria,
el horror,
el miedo,
la tristeza,
y este pozo que me arranca de mi ser.

Porque,
como dije,
ya no hay espacio para mi corazón so muerto.

Pero haré que yazca en paz,
alrededor de tantos tumultos,
aunque quizá,
y solo quizá,
sea lo último que haga.

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