domingo, 22 de noviembre de 2015

Incrédula de mí, a veces resucito de entre los muertos sin rasguños visibles aunque latentes.

Mañana será mi día, percibo el silencio en tu mirada y el murmuro de las olas en tu corazón.

Quiero someterme a tus encantos, y si hace falta, sucumbir, e incluso empalidecer. Porque eres sabiduría e ilusión, y esperanza.

Pero sobre todo eres chispa, y enciendes mi corazón, haciéndome temblar, y evaporas las dudas y parte de los miedos, con tal dulzura.

Eres tranquilo, como la paz que respiro del mar, como los cantares somnolientos de tu corazón, y el susurro de la luna anhelando calor de estrellas y luces fugaces disipándose en la galaxia de tus ojos, en la laguna de tu alma, arrasando con todo.

Quiero que te escondas bajo mi piel y mi falso caparazón. Quiero sentir la vida derramándose en tu pecho. Quiero escuchar tus murmurios.

Quiero recitar poemas y contarnos historias, quiero ser tierna hasta que me explote el corazón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario