jueves, 25 de febrero de 2016

Solo quise volar sin tener que mirar hacia abajo y los lados y bajar la mirada y la cabeza como si tuviéramos que avergonzarnos de todo lo que nos libera un poquito... Como meres esclaves de máscaras de arcilla que se pegan sobre nuestras pieles sin podérnoslas quitar. 

Pues la porcelana la dejamos atrás, tan solo para convertirnos en ella...

Somos chispas sin cerilla, somos fuego sin mechero, silencio sin viento, hasta quedarnos más hueques que cualquier recoveco posible. 

Esos mártires y formas corpóreas se tornaron nuestras nuevas cadenas y cuevas, para cerrar los ojos ante el veneno que nos han hecho ingerir, adoptar y domesticar en nuestros míseros seres de papel. 

Somos lanzas de aire, somos sacos de niebla y de tempestad, vacíos, sin rumbo, y con la tristeza ahogándonos el corazón...

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