martes, 21 de junio de 2016

Piel al desnudo

Me quiebro,
me acoto,
y no logro ver mi silueta.

Me miro al espejo,
y la sangre brota de mis ojos 
tanto como de mi corazón.

Me nublo, 
me meto en la ducha, 
y dejo caer esos mártires de hoy;
mis muertos, 
vueltos máscaras de porcelana
que desfallecen mi alma.

Me abrazo, tiemblo,
y me deshago de la suciedad,
de esas imperfecciones vueltas cadenas que ahorcan hasta dejarte sin habla. 

El sudor se desvanece,
y con él, se suplen las lágrimas.

Me asomo a mí, 
me miro, y siento miedo.

Los abismos de mi alma se han vuelto inmortales.

Te robé mi corazón,
pues era tuyo pero no lo supiste usar...

Y tras la espera, 
me doy cuenta de que mi cuerpo sufre,
sufre cuando dejo caer mi libertad...

Sufre cada vez que salgo a la calle sin depilar.

Mi tortura se vuelve un suplicio
cuando no me dejo ver;
como si tuviera que esconderme del mundo.


Pues esta soy yo, 
con vello, y también sin él,
carezco de piedad para arrancar tanta vida de mi piel,
no dispongo de tal ignorancia como para alegrarme de cortar uno de mis escudos. 

Más suplicio aún,
es que uno de mis escudos,
se vuelva uno de mis mayores suplicios,
puro veneno.

El vello es un escudo,
es protección,
es valentía,
autoestima,
poder,
y por último,
seguridad.


Quiero decirte,
querida mía,
que quiero que comprendas 
que muy en el fondo,
nunca quise dañarte,
pero la necesidad, me lleva a ello,
y junto con la oscuridad, me desbordo...

No quiero dañar tu piel,
pues tu vello es signo de tu cambio,
de tu lucha, 
tus esfuerzos,
valentía,
seguridad y aprendizaje.

Te pido perdón,
por tanta amargura,
por tanto dolor...

Cuando me depilo,
siento como la cuhilla corta a bocajarro mi alma;
puedo sentir mi orazón gotear sangre,
y por último suspirar.

Cuando sin querer me hago algún corte,
siento el alivio de mi condena;
pues sé que nada volverá a ser igual.

Ni las quedadas en la piscina,
en la playa,
en verano,
dormir en casas ajenas,
los vestuarios,
las clases,
las comidas y cenas,
las reuniones...

Estamos condenades a rasgarnos la piel,
la libertad;
y con ellas,
la humanidad...

Att: Queily.
Me vuelvo de sed,
en este desierto infame,
del cual no logro salir.

Las luces me opacan,
pues ya no queda perdón.

Me ahogo,
me vuelco en la sinfonía de tu corazón,
latiendo al paso del reloj y la muerte,
haciendo del cuerpo un saco,
una jaula que limita nuestras capacidades.

Gritemos; pues la vida nos persigue,
pero al girarnos,
pararnos o mirarlas,
ya no la vemos...


El sigilo de tu corazón me oprime el alma,
mientras la amargura y el veneno del azúcar,
colman mi más sana pasión.

El olor de las rosas, 
me transporta a ti,
humilde pecado de la agridulce realidad.

Haz de mis latidos tu soneto,
haz que cada noche,
la luna brille para ti.

Te obsequio mis letras con tal de que las sientas,
no las dejes morir.
Todo aquello que sigue siendo recordado; jamás muere.

Abre tu mente,
y muéstrame tus mundos,
haz de tu vida una obra de arte.

Libera el alma,
y consigo los prejuicios,
y atrévete a soñar,
pues nadie vive a base de venenos.

Haz una oda al pasado,
y sonríele. 

.

Inerte,
como la cordura que corroe mi alma,
como las gotas de sangre que limpian 
y colman mis venas,
como el rugor de una piel quebrada,
rota y lavada en negror. 

Como las batallas,
que aún hirientes,
muertas y silenciosas,
hacen sollozar mi corazón,
embriago del pesado olvido de tu sed.

Mi hallazgo no obtuvo perdón,
pues la saciedad todavía ahueca y lastima mi ser.

Y hoy, 
te pido perdón,
pues todo lo que fui,
te lo debo a ti.

lunes, 20 de junio de 2016

Tus ojos, mártires, 
como dos constelaciones, 
que parpadean junto con la eterna juventud de la luna. 
Me sumo en tu mirada y no hallo silencio. 
Escucho un sigiloso rumor desde lo más profundo de tu corazón; 
me paro, 
atenta, 
suspiro.

Te oigo, 
y dejo caer mi alma tras tu ventana de galaxias, 
y por sorpresa, entre miedo y curiosidad; 
descubro que tu rostro forma parte de un agujero negro 
que traspasa el tiempo y socorre todo ser a su estómago. 
Me atrapan tus estrellas, 
y esos meteoritos que fallecen bajo tus rocas. 
Arden; pero decido cogerlas y besarlas. 
Las suelto, y dejo que la oscuridad de tu rostro absorbente, 
junto con tus labios llenos de pecado, 
me absorban hasta el último gramo de pasión.

Y bajo tu lluvia, 
te abrazo. 
Te acaricio el pelo y aguardo, 
decido quedarme y besar ese hecho marchito 
y horriblemente ensangrentado, 
chamuscado. 
Lo beso con todas mis fuerzas y te entrego todo mi calor. 
Junto con la caída de la noche, 
veo tu corazón frío y helado,
rocoso y un pelín resacoso, 
colarse por mis venas, 
sangrar hasta mi bomba de detonación; 
y por último, 
encenderse.

Y a tientas, 
consigo notar tu frío calor, 
y trato de hacerte llegar esa explosión de fuego al paladar. 
Te beso la nariz, 
y fallezco en tu pecho, 
posando en él mi lastimado corazón, 
que por fin, 
abraza al tuyo.

Feminismo, aquí y ahora

El feminismo no es un arma, es un escudo, no son palabras, es lucha, en casa, en la calle, o en la tumba. No somos enemigues, solo debemos buscar la mejor forma de entendernos y ser conscientes de nuestras diferencias, de nuestros privilegios y errores, para lidiar con ellas, para respetarnos y sobre todo para aprender entre todes.

No quiero ver sangre derramada, ni aquí, ni en ninguna otra parte, no me avergüenzo de ser mujer, pero sigo sin sentirme realmente mujer, pues los roles de género siguen cortándonos las alas a lo que es propio de tal género u otro.

Escuchemos a las mujeres, a las personas negras, trans, asexuales, queer, a las no binarias (personas que no se consideran ni del género masculino ni el femenino), pan, demi, intersex, a las analfabetas, a las gitanas, a las religiosas, a las musulmanas y católicas, a las marroquíes (amazighs), árabes, a las putas, a las actrices porno, a las pobres, a las amas de casa, a las trabajadoras, a las vagas, a las pro-sex, a las abolicionistas, etc.

Pero por favor, conservando la cordura, el sentido común, y el respeto. El feminismo tiene tantas ramas que es absurdo aplastarnos unes a otres. Luchemos, por lo que estamos de acuerdo, por lo que apoyamos, y pensemos mejor por qué no todo el mundo comparte nuestra opinión. Analicemos por qué hay tantísimas discrepancias, démonos cuenta de por qué la violencia se ha vuelto un entretenimiento (BDSM), porno, etc. Y de por qué es absurdo abolir algo que ha dado también mucha fuerza a las mujeres, personas trans, no binarias, queer y así. No solo nos quedemos con lo malo, aunque sea más. Y luchemos para crear una educación sexual segura, respetuosa, feminista y un pilar para nuestras vidas.

El porno no es mala idea, pero está mal hecho, es veneno de por sí, no está hecho para mujeres ni personas no binarias, y allí radica el problema. Lo mismo ocurre con el BDSM, la base de la cual es el respeto y el consenso, pero está muy manchado también, y no es apto para todos los públicos.

Entended que el capitalismo es el pilar de supervivencia de nuestra sociedad, y el trabajo sexual suele ser una vía de escape, una alternativa, como cualquier otro trabajo. Lo único que lo diferencia de los otros, es el veneno y machismo que lo encubre, la trata es el virus que mancha la imagen de la prostitución. Ser pute no es nada malo, es algo digno, merecen tener voz, respeto. Merecen que antes de pensar en el abolicionismo, ¡se les escuche!

La raíz de la gran mayoría de cosas de este sistema, viene del patriarcado, y eso es innegable, pero también del capitalismo, y nadie puede pretender que se eliminen los trabajos sexuales mientras se sigue trabajando en otros oficios, a eso se le llama falso moralismo. Luchemos para que sea un trabajo más, un trabajo seguro, para que no deban temer por sus vidas. Para que nadie les criminalice, ni les multe, ni les agreda, ni viole. Luchemos para que la gente les escuche.

Escuchémonos, aunque no estemos de acuerdo, habrá cosas en las que sí. No hagamos de nuestras diferencias un arma de doble filo, por qué no hacer que nuestras diferencias nos hagan más fuertes, más combativas, y más valientes.

No estamos aquí para derramar sangre, estamos aquí para dejar huella, para aprender, para moldearnos, para liberar nuestras mentes y nuestros corazones, y hacer que al fin, un día, puedan volar libremente, aunque sea metafóricamente hablando.

El feminismo busca el empoderamiento de la mujer, su voz, su grito, y la igualdad de condiciones.
Con ello sigo pensando que no podemos llegar a la igualdad sin antes renunciar a los privilegios que sí dependen de nosotres. Corrijámonos, poco a poco, lloremos, si hace falta, pero sigamos aquí, hagámoslo por quienes vendrán, por quienes necesitan ejemplos, charlas, por quienes necesitan el feminismo en su mayor esplendor, por quienes merecen ver al fin cómo no existen brechas.
No es utopía, es algo que requiere conciencia, educación, muchísimos años, quizá incluso décadas o más, mucho más, pero si podemos hacer algo por mejorarlo, hagámoslo. Hagamos que nuestras vidas no sean en vano, que sirvan para abrir los ojos a la gente, para hacer que nos escuchen, como tales, como mujeres, víctimas, pero fuertes; valientes.

Att: Queily.

Feminismo: Alma de poder.

El feminismo no es ninguna lacra, no es ningún pasatiempo, ningún hobby, y mucho menos, es un acto de violencia o burla. 
Es una herramienta, una protesta, cientos de ellas. Es supervivencia, educación y empoderamiento
Es voz, y es silencio en recuerdo de todas esas mujeres que murieron por hacernos la vida más fácil y liberarnos de algunas de los cientos de millones de cadenas que nos rodean y nos abrasan, que nos cohíben y nos impiden el habla. 
Que nos hacen llorar, dudar continuamente, y nos hacen creernos culpables por habernos empapada demasiado del veneno que nos corrompe, de aquel que nos imponen y nos inyectan en la sangre, ese que trastorna nuestros cerebros, y encarcela y empobrece nuestros corazones; haciéndonos volver cada vez más, de mero hielo, de mero cristal. 

El feminismo debería ser un pilar en nuestra educación, tanto infantil, como primaria, como secundaria, como post-obligatoria, como profesional, y sobre todo y lo más importante: como educación personal. Lo necesitamos para gritar, para callar, para salir a la calle, para sentir que no estamos solas, para no manchar el nombre de nadie que murió para darnos lo que tenemos, para valorar cada rasgo, cada característica que nos hace válides, nos hace fuertes, y sobre todo; supervivientes

Para aquelles que dicen que el feminismo es equivalente o lo mismo a la misandria, les invito a buscar en varias fuentes su REAL significado. No busca matar a los hombres, ni pegarlos, ni busca acribillar a la gente cis (todas aquellas personas que no son trans). 

El feminismo es básicamente esto: Esperanza de vida, inmersión en tu interior, conocimiento de otros puntos de vista, cuestionamiento y lucha continua. 

Es la paz que necesitan nuestros corazones, que aún y en guerra, siguen latiendo, suspirando, humedeciendo y empapando nuestra mente de placer, de curiosidad, de conocimiento, y de nuevos hallazgos, anclas de fuerza y de poder.