lunes, 20 de junio de 2016

Feminismo: Alma de poder.

El feminismo no es ninguna lacra, no es ningún pasatiempo, ningún hobby, y mucho menos, es un acto de violencia o burla. 
Es una herramienta, una protesta, cientos de ellas. Es supervivencia, educación y empoderamiento
Es voz, y es silencio en recuerdo de todas esas mujeres que murieron por hacernos la vida más fácil y liberarnos de algunas de los cientos de millones de cadenas que nos rodean y nos abrasan, que nos cohíben y nos impiden el habla. 
Que nos hacen llorar, dudar continuamente, y nos hacen creernos culpables por habernos empapada demasiado del veneno que nos corrompe, de aquel que nos imponen y nos inyectan en la sangre, ese que trastorna nuestros cerebros, y encarcela y empobrece nuestros corazones; haciéndonos volver cada vez más, de mero hielo, de mero cristal. 

El feminismo debería ser un pilar en nuestra educación, tanto infantil, como primaria, como secundaria, como post-obligatoria, como profesional, y sobre todo y lo más importante: como educación personal. Lo necesitamos para gritar, para callar, para salir a la calle, para sentir que no estamos solas, para no manchar el nombre de nadie que murió para darnos lo que tenemos, para valorar cada rasgo, cada característica que nos hace válides, nos hace fuertes, y sobre todo; supervivientes

Para aquelles que dicen que el feminismo es equivalente o lo mismo a la misandria, les invito a buscar en varias fuentes su REAL significado. No busca matar a los hombres, ni pegarlos, ni busca acribillar a la gente cis (todas aquellas personas que no son trans). 

El feminismo es básicamente esto: Esperanza de vida, inmersión en tu interior, conocimiento de otros puntos de vista, cuestionamiento y lucha continua. 

Es la paz que necesitan nuestros corazones, que aún y en guerra, siguen latiendo, suspirando, humedeciendo y empapando nuestra mente de placer, de curiosidad, de conocimiento, y de nuevos hallazgos, anclas de fuerza y de poder.

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