Artículos y reflexiones

Revolución

¿Cómo sería el mundo si los animales tuvieran aspecto humano? ¿Cómo sería todo si nosotros, los humanos, tuviéramos aspecto de animales? O quizá, ¿cómo sería todo si nada fuera como ahora? ¿Si los objetos hablaran, si nosotros no pudiéramos hacerlo, o aún y haciéndolo, no fuéramos la raza más poderosa, la que se cree que está por encima de las demás? ¿Un libro nos maltrataría? ¿O estaría todo lleno de paz e igualdad? Buenas preguntas, aunque, escasas respuestas.

Los humanos seríamos una especie de juguete ante semejantes especies con mayor poder, ¿verdad? ¿Cómo sentaría eso a la clase de personas que en este insólito y corrupto mundo, ensuciando la realidad, maltratan a aquellos seres más indefensos, más diminutos, e incluso, a los más poderosos, tan solo para poder proclamar que la raza humana es la mejor y la más poderosa de todas?

Repugnante es el hecho de que, aún a estas alturas, cada vez haya más crímenes contra otras especies. ¿Dónde está el respeto? ¿Acaso no se debe respetar a todo ser vivo? ¿Acaso ellos no lo son? Hay mucha más humanidad y humildad en muchísimas otras especies, antes que en la especie humana. No somos más que escoria. Unos bañados de oro y putrefacción, y mientras tanto, unos tantos otros, siendo absorbidos por malévolos agujeros negros, que los conllevan al vacío.

¿De verdad tenemos derecho a quejarnos de otras injusticias? No todo aquel que tiene aspecto de humano lo es. No todo aquel que tiene aspecto de animal, lo es. No todo aquel que tiene aspecto horroroso, de monstruo, de maldad, lo es realmente. No todo tiene por qué ser como se ve, como se es capaz de ver si no miras las cosas con dos dedos de frente. Activad vuestras neuronas, llevan demasiado tiempo dormidas. Y se están empezando a morir, de tan cansadas que están de veros hacer tales y innumerables injusticias y maldades. Los humanos somos una especie más, pero ni una mejor, ni una peor, ni una menos. Simplemente, somos otro mundo.

¿Qué sería de nosotros si los objetos a los que maltratamos pudieran maltratarnos también? ¿Y si quizá de alguna manera u otra, lo hacen sin nosotros ser conscientes de ello? ¿Y si todo lo que nos pasa tuviera una explicación, sea coherente o no? ¿Y si dejamos de culpar, de juzgar, de criticar, y empezamos a abrir nuestras mentes, y a dejar de cerrarnos ante cualquier cambio, cualquier cosa diferente, distinta a lo que solemos ver?

Hace unos meses yo era la clase de persona que no paraba de decir que si seguíamos así, iría muy bien tener una tienda de CEREBROS. Porque parece que los vuestros no dan para tanto, y se están oxidando. Y ya no hablo por temas de salud, por fumar, por las drogas, etc. Vuestros cerebros se están oxidando por FALTA DE IDEAS, POR NO PENSAR, POR SOLO ACTUAR, POR NO DEJAR QUE LA GENTE SE ABRA, SE EXPLIQUE, POR NO RESPETAR, POR NO HACER UN PUTO MOVIMIENTO QUE NO SEA PARA VUESTRO PROPIO BENEFICIO.

¿Y ahora? Ahora he perdido la fe en el mundo. En la humanidad. Más que nunca, intento y procuro día a día no caer en la tentación de copiar a otros, de dejar inculcarme cosas que no coinciden con mis ideales, de dejar caer mi mente al vacío. Mi cuerpo hace mucho que cayó en él, pero de algún modo, sigo viva, mi mente sigue VIVA, y no dejaré que muera por la ignorancia que está extinguiendo todo rastro de intelectual, inteligencia, sentido común, cultura, etc, en nuestro harmonioso mundo.

Me provoca arcadas leer según qué cosas. Me provoca ganas de vomitar ver cómo gente mayor que yo, parece que le hayan quemado el cerebro, y luego se lo hayan vuelto a poner como si nada. Parece mentira lo fácil que es generalizar hoy en día. Lo fácil que es meter a una minoría en el mismo saco que todos los demás.

No todos los adolescentes son iguales, ni todos los niños, ni todos los adultos, ni todas las personas mayores. ABRID LOS OJOS, QUE ESTÁN HARTOS DE DORMIR ANTE SEMEJANTES INJUSTICIAS. Y ya de paso, abrid un poquito esa piedra que tenéis por corazón, o tirarla al río, a ver si así al menos sirve para algo.

Es muy pero que muy sencillo, ver con los ojos, hablar con la boca, etc. Pero lo difícil, lo REALMENTE difícil, es ver con el alma, sentir con el corazón, hablar con las miradas, con los suspiros, con los gestos.

No soy la persona más culta, pero tampoco la más inculta, y si de algo estoy segura, es que no pienso dejar que nadie, absolutamente nadie, me haga caer en la ignorancia que se está apoderando de este mundo. No sé cómo, pero pienso seguir adelante a mi manera, pienso vivir mi día a día como hasta ahora, y haciendo lo posible por adquirir conocimientos nuevos día tras día.

Aprender, no es solo para los listos y los superdotados, tampoco solo es aplicable para el colegio, el instituto, la universidad, el trabajo, etc. Aprender es ser capaz de recapacitar, de reflexionar, de analizar nuestros errores, lo que pasa a nuestro alrededor, de madurar por dentro, y no solo por fuera. Ser capaces de ver más allá de lo que hay, más allá de lo que se ve, más allá de lo que se dice y se hace. Aprender es superarse, de la manera que sea, pero sin dañarse.

Así que ya sabéis:
Los libros pueden ser tus mejores amigos. La imaginación tu mejor aliada. Tus sentidos, tu mejor protección. Tus ojos, tu boca, tu nariz, tus orejas, y tu cuerpo, tu mayor lección. Tu mente, tu mejor entretenimiento. Y por último, tu corazón, tu mayor tesoro.

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